José Ignacio del Rey Tirado. Pregonero de la Semana santa

"No creo que el Pregón se resintiera con un cambio de escenario"

  • Ha vivido y ha disfrutado intensamente una víspera que se le ha hecho un tanto larga

  • Anuncia un hilo conductor innovador y no faltará la poesía en un texto que se le ha quedado corto

José Ignacio del Rey, pregonero de la Semana Santa, a las puertas de la capilla universitaria con el Cristo de la Buena Muerte al fondo. José Ignacio del Rey, pregonero de la Semana Santa, a las puertas de la capilla universitaria con el Cristo de la Buena Muerte al fondo.

José Ignacio del Rey, pregonero de la Semana Santa, a las puertas de la capilla universitaria con el Cristo de la Buena Muerte al fondo. / Reportaje gráfico: Juan Carlos Vázquez

Con la responsabilidad que le viene de familia y una gran ilusión. Así afronta José Ignacio del Rey el Pregón de la Semana Santa. A apenas unas horas de ponerse tras el atril, repasa la actualidad de las cofradías, las claves de su texto y no rehúye las cuestiones polémicas: cree necesaria una reforma de la carrera oficial, no acaban de convencerles las explicaciones sobre los sucesos de la Madrugada y no ve inconveniente en que las hermandades realicen la carrera oficial a la inversa.

-¿Cómo vivía el Pregón antes de ser su protagonista?

-Intensamente porque siempre me ha gustado y porque en casa era importante por los antecedentes. Es un acto que me encanta y me gusta disfrutarlo.

-¿Le ha salido el texto que tenía pensado?

-Sí. No tan extenso como hubiera querido. Me habría gustado dar un Pregón mucho más largo, pero estoy muy satisfecho con el texto.

-¿Cuál será el hilo conductor?

-Me lo reservo porque me ha costado encontrar esa idea. Entiendo que no se ha usado nunca y me gustaría jugar con la sorpresa. Ha habido pregoneros que han hecho un esquema algo parecido. Lo explicaré después.

-¿Cuáles son sus referentes en la literatura cofradiera?

-No he tomado un Pregón como modelo porque me cuesta trabajo elegir. Me gustan muchos, los líricos y los doctrinales, pero yo soy consciente de mis limitaciones y he procurado hacer el mío. Es un Pregón sobre todo de vivencias y sentimientos.

-¿Poesía o prosa?

-Ambas. Dije que no iba a ser un Pregón lírico porque no soy un poeta, pero sí voy a utilizar poesía.

-¿Nombrará a todas las cofradías?

-La idea es que estén todas presentes. En el texto aparecen de una u otra forma. A lo mejor no están nombradas específicamente, pero una referencia sí habrá porque el hilo conductor lo justifica.

"En el Pregón caben la crítica social y la política, pero hay que preguntarse cómo hacerlo"

"Las cofradías no son reacias a los cambios, el Martes Santo es un ejemplo, pero tienen sus tiempos"

-¿Caben en el Pregón la crítica social y la política?

-Claro. Lo que hay que preguntarse es cómo hacerlo. A lo mejor la crítica social o política directa no procede porque queda muy descarnado. El Pregón es un anuncio gozoso de lo que viene, pero cuando uno habla de la situación de las cofradías y de la ciudad necesariamente tienen que estar implícitas.

-¿Ha preparado alguna sorpresa?

-No va a haber nada que no se haya hecho antes. En lo referente a la música, que ha sido lo novedoso de los últimos años, como se ha hecho me siento con la libertad de poder utilizarla, pero no es algo fundamental.

-¿Cuál ha sido el mejor consejo que le han dado?

-Que disfrute mucho. Que me dé cuenta de lo que supone ser pregonero para la gente y para el propio pregonero.

-¿Cómo ha vivido la víspera?

-Con mucha alegría, paz y emoción. Todo por la acogida de las cofradías, de los cofrades, de la gente... el cariño recibido es impagable y es lo que uno se lleva. Es todo estupendo.

-¿Considera que el pregonero debe acudir a demasiados sitios?

-A mí, que estoy metido en las cofradías, no me sorprende. No me extraña. Es más, me ha gustado porque me ha servido para encontrarme con hermandades o cofrades con los que no tengo relación directa. He tenido la oportunidad de estar cerca de algunas imágenes... eso a mí me gusta y me ha llenado. No ha supuesto un inconveniente, al contrario. Ha sido un auténtico privilegio.

-¿Con qué se queda?

-Sobre todo con la cercanía de las imágenes.

-Ahora también hay muchos pregones, ¿cree que el Pregón oficial ha perdido cierta importancia?

-El Pregón es el Pregón. Uno se da cuenta cuando lo nombran. Cada uno tiene su público y su expectación. Mientras haya público para todos los pregones no creo que sea ningún problema.

-¿Cree necesario revisar el formato del Pregón?

-Tengo muy poca imaginación para inventar cambios, pero no estoy cerrado a ello. Es decir, habría que pensarlo. Es verdad que la estética se parece mucho a la de años atrás. Se podría, pero no tengo yo una idea formada.

-¿Qué hará antes del Pregón?

-Iré a la Capilla Universitaria. Recogeré allí el Pregón, que dormirá con la Virgen de la Angustia y el Cristo de la Buena Muerte, besaré los pies del Cristo y me dirigiré al teatro directamente, pasando antes a ver a la Virgen de Guadalupe, que es la señora de la casa.

-¿Qué le parece que no se vendan entradas?

-A mí me gustaría que me las vendieran a mí (risas) que me hacen falta. Cuanta más gente pueda disfrutar, mejor. Lo que pasa es que vayamos donde vayamos, gracias a Dios, hay mucho interés y ganas de ver el Pregón, por lo que se agotarían igualmente. No sé cuál es la solución. Es muy complicado. Habría que intentar abrir un poco el Pregón a las personas que pudieran estar interesadas.

-¿Ve el Pregón en el nuevo auditorio Cartuja Center? La Macarena ya dejó bendecida esta zona de la ciudad.

-Sí, sí, y el Señor de Pasión. La Cartuja es cofrade, eso no lo podemos dudar. Eso lo tendrían que decidir los organizadores. Yo recuerdo en la transición del Lope de Vega al Maestranza que los que éramos reacios decíamos que el Lope de Vega tenía magia y el Maestranza era más frío. Ahora estamos defendiendo el Maestranza como teatro para no irnos a otro más grande. El Maestranza tiene una muy buena ubicación y un aforo amplio. Pero si hace falta ampliar para que vaya más gente, quizás haya que hacer el esfuerzo. Tendrá que valorarlo el que lo organiza. A mí desde luego no me parecería mal, ni creo que el Pregón se resintiera.

-¿Son las cofradías reacias a los cambios?

-Yo creo que no. Proyectan esa imagen, pero luego son valientes a la hora de cambiar. El Martes Santo de este año es un ejemplo. Pero no sólo eso, las modificaciones que se han hecho en la Madrugada y el día a día. Lo que pasa es que las hermandades tienen sus tiempos. Yo creo que no tienen miedo y asumen los cambios con naturalidad. Probablemente en Sevilla, a lo largo de la historia, las entidades que más capacidad de adaptación han tenido son las cofradías porque son centenarias y hay muy pocas instituciones centenarias en la ciudad.

-¿Cuántas personas han escuchado o leído el texto?

-Mis hermanos, algunos buenos amigos y un reducido grupo de la hermandad. Me interesaba conocer sus sensaciones.

-¿Y el arzobispo?

-Se lo entregué el día que vino a casa. Me llamó luego y me mostró su agrado.

-¿Qué le parece la reforma del Martes Santo?

-Me parece bien porque algo había que hacer. Yo he sido ocho años diputado mayor de gobierno de los Estudiantes y en el orden habitual las opciones que había de cambios eran limitadas y no todas las hermandades estaban dispuestas a asumirlo. Con esta reforma, que ya se planteó con el anterior delegado, entiendo que se producen importantes cambios, sobre todo en la seguridad y en los cruces, porque el día era irresoluble. Me parece bien porque hay un cambio en el que todos estamos de acuerdo y estamos contentos. Ahora hay que probar y luego evaluar.

-¿Esperaba algo más en la Madrugada?

-Yo soy del Silencio, esperaba algo menos (risas), porque nos hemos tenido que sacrificar. Pero bueno, entiendo que la hermandad ha hecho lo que tenía que hacer: ofrecer lo que tiene y sacrificarse por el beneficio común. Aparte de los itinerarios, la cuestión principal es dar tranquilidad a los nazarenos y que todo discurra bien. Creo que se ha hecho lo que se podía hacer. Realmente las cofradías nunca dejan de esforzarse. ¿Que se pueden hacer más cosas? Volvemos a lo de antes: los tiempos.

-Dicen que una posible solución es hacerla también en sentido inverso.

-Eso dicen. Yo creo que el año que viene va a ser todo distinto si se plantea una reforma de la carrera oficial. Lo del sentido es totalmente accesorio. No le veo más importancia. Mientras vayamos a la Catedral lo que hagamos después da igual. Para los Estudiantes el recorrido no era el natural: vamos a la Catedral, la bordeamos y damos un gran rodeo para llegar a la Campana. Eso que hemos hecho siempre no lo censura nadie, pero sí critican que vayamos a la Catedral y para volver lleguemos a la Campana, la única alternativa. Las reglas hablan del camino más corto posible y es ese. No hay que rasgarse las vestiduras por hacer un recorrido oficial después de la Catedral. No le veo el problema.

"El sentido en el que hagamos la carrera oficial es accesorio. No hay que rasgarse las vestiduras"

"Las cofradías tienen la respuesta a muchos de los problemas que plantea actualmente la sociedad"

-Volviendo a la Madrugada, ¿es de los crédulos o incrédulos? ¿Considera que hay una conspiración?

-Lo que yo digo es que estaba en la calle Cuna, en Orfila y tuve dos avalanchas iguales que las de 2015. Exactamente las mismas y hace tres años no hubo una pelea en Arfe. Tengo mi convencimiento de lo que yo vi y la explicación no me cuadra con ello. Pero bueno, se ha investigado y si han dado esa explicación habrá que creérsela. Yo no tengo una mejor.

-¿Está en crisis la Semana Santa?

-La sociedad está en crisis y en cambio y la Semana Santa y las cofradías, como parte de la sociedad, están involucradas en ese cambio. Sí creo que hay un problema de educación en general del ciudadano. De todos. Del cofrade y del que no lo es. Ya no se ven los pasos con la misma reverencia que se veían antes. Eso, quieras o no, se tiene que notar. El tema de las sillitas es obvio. No se puede andar por las calles y te arriesgas a tener un altercado si dices algo. Eso no puede ser. Cada vez aguantamos menos. Hay un problema de convivencia.

-¿Qué le parecen todas las medidas de seguridad?

-No las conozco en profundidad. Imagino que los técnicos habrán pensado que son las adecuadas. Me encantaría que no tuvieran que usarse.

-¿Le parecería bien que las vísperas fueran a la Catedral el Sábado de Pasión? El arzobispo ha dicho que no habría inconveniente.

-Él hablaba de condicionantes litúrgicos. Y nos los hay. Ampliar un día más... habría que verlo. No entiendo el no porque no. Habría que ver incluso si a las propias hermandades les interesa. El Martes Santo es una creación del siglo XX, el Lunes Santo, igual. En su momento habría personas a las que les parecería excesivo. A lo mejor ahora estamos en las mismas.

-¿Ve necesaria una reforma de la carrera oficial?

-Sí. Si soy honesto tengo que decir que sí. Yo paso dos veces por Sierpes y es un problema para los nazarenos y para el público. No creo que los abonados estén cómodos. Hay que darle una solución. La ciudad ha cambiado, el público ha cambiado, los números han cambiado y hay que planteárselo. A lo mejor hay que redimensionar también otras cosas.

-¿Se imagina la Semana Santa sin Sierpes o la Campana?

-Podría ser. El centro neurálgico de Sevilla cuando se creó esta carrera oficial eran la Campana y Sierpes. A lo mejor hay que pensar en irse a la zona monumental. Hay que estudiarlo. Sería casi obligado hacer un plan a medio plazo para reconfigurar la carrera porque Sevilla ha cambiado y hay que adaptarse. A las cofradías, en teoría, la Campana les debe dar igual. Lo importante es ver cómo voy a llegar a la Catedral.

-¿Qué papel deben jugar las hermandades en la sociedad actual?

-Creo que de presencia activa. Primero, con sus fines propios de evangelización. Segundo, no escondiéndose, sino actuando como ciudadanos que son sus miembros y opinando en todas las cuestiones y estando presente en todos los ámbitos con naturalidad. Tenemos que dar respuesta a muchos problemas que tiene la sociedad y las cofradías tienen esa respuesta.

-Un claro ejemplo es la vinculación de los Estudiantes con la Universidad.

-Utilidad social, que le llaman ahora los modernos. La Hermandad de los Estudiantes es la asociación universitaria más antigua que existe aquí. Estamos camino del centenario. Hay una cooperación absoluta. La hermandad forma parte de la Universidad de Sevilla. Es comunidad universitaria. Ahora bien, no podemos contentarnos con llevar el nombre de la Universidad sin más, sacar los pasos y tener la capilla universitaria. Que no es poco. Hay que dar un paso más. La hermandad vio que había gente con verdaderos problemas para estudiar una carrera y apostó por eso. Se involucró a una serie de entidades privadas que son la base del proyecto. Se creó esa sinergia univesidad-hermandad-sociedad civil para dar respuesta a ese problema concreto. Es un ejemplo de lo que puede ser una hermandad más allá de sus fines propios. A la hora de dar una beca no preguntamos ni creencia, ni ideología, ni credo.

-¿Qué le parecería que un hermano tuviera que contar con tres años de antigüedad para salir de nazareno?

-A mí no me gusta. No creo que esa sea la solución. Hacer los cortejos más cortos para que la gente no se aburra no debe ser un fin. Sacamos los hermanos que sacamos. Lo único que tenemos que procurar es que haya cirios y cruces para todos. Si el problema es el tiempo hay que buscar otras medidas, o las cofradías deben pensar a qué velocidad andan, cómo van o cómo se trata al hermano. Eso sería lo fácil. Tenemos que ser más imaginativos y pensar a más largo plazo.

-¿Cómo le gustaría ser recordado tras el Pregón?

-Me gustaría que recordaran el Pregón como cofradiero, que la gente se lo pase bien, disfrute y que lo recordaran durante los cinco minutos que se tarda en salir del teatro o en apagar la radio. Que a partir de ahí, tengan ganas de ver besamanos, besapiés y cofradías. Que el Pregón les haya puesto en el objetivo la Semana Santa y la presencia de Dios en nuestras calles.

José Ignacio del Rey José Ignacio del Rey

José Ignacio del Rey

"Lo pasé muy mal mi primera vez de nazareno"

-¿Cómo vive la Semana Santa?

-Mi Semana Santa es de calle, aunque voy a los palcos, sobre todo a raíz de tener los niños. Pero es más de buscar la noche, de ir seleccionando, no como cuando eres joven que procuras verlas todas y varias veces, algo que hoy ya es complicado. Selecciono sitios, lugares específicos, momentos... es de calle y con poca gente.

-¿Su momento de la Semana Santa?

-Aparte de mis dos estaciones de penitencia, la Amargura desde Alcázares hasta dentro; y la Macarena por la mañana.

-¿Sus primeros recuerdos?

-Nosotros somos de Madrid y yo he vivido allí hasta los 11 años. Veníamos a Sevilla en Semana Santa. Para un niño castellano el color, la luz, la fiesta... era magia. Me llamaban mucho la atención los misterios. Recuerdo mucho el del Beso de Judas. Le tengo hechas un montón de fotos con aquellas primeras cámaras que nos regalaban por la Comunión. Son recuerdos de ir a casa de mis tíos, luego a ver cofradías... Todo era una fiesta y distinto. Es eso, la fiesta, la gente, la música y los misterios.

-¿Cuándo fue la primera vez que salió de nazareno?

-Con doce años en los Estudiantes. Fue horroroso. Fue una estación de penitencia mala. Al realizar la estación de penitencia entendí la dimensión de la penitencia. Me daban calambres, el cirio pesaba... lo pasé muy mal. Me costó mucho trabajo, era todo nuevo. Pero bueno, era lo que hacían mis hermanos y lo que hacía con mis padres. Era importante para mí. No dejé de salir. Luego, cuando me estrené en el Silencio, dos años más tarde, me sirvió la experiencia. Año a año fue mejorando.

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