Juan José Asenjo. Arzobispo de Sevilla

"Sevilla necesita a los turistas"

  • El prelado afronta su décima cuaresma en Sevilla con un conocimiento más profundo tanto de la propia ciudad y sus problemas, como de las hermandades y sus peculiaridades

Mañana frenética en el Arzobispado. Monseñor Asenjo atiende a los medios en la ya tradicional cita en la víspera de la cuaresma. No se acostumbra al frío de Palacio. "En Sevilla hace más que en mi tierra. Allí tenemos buenas calefacciones y las casas están más preparadas". Acaba de cumplir una década en la diócesis. El prelado se muestra seguro a la hora de hablar de cofradías. Censura algunas actitudes, como las salidas extraordinarias con excesos en los horarios, y confía en que las medidas del Ayuntamiento devuelvan la normalidad a las procesiones de la Madrugada. Rehúye los asuntos técnicos. "Yo tengo que opinar en cuestiones de fe, doctrina y moral". En clave de ciudad, defiende el turismo como principal industria de la ciudad aunque vuelve a advertir que es necesario encontrar el equilibrio para que no desvirtúe el carácter sagrado de la Catedral.

-¿Cómo vivirá esta nueva cuaresma que comienza?

-Voy a tratar de vivirla como desearía que la vivieran todos los cristianos. Con mucha seriedad y responsabilidad. Es un tiempo de gracia y salvación. El paso del Señor junto a nosotros para renovar y convertir nuestra vida. Voy a procurar vivirla con sentimientos de conversión. Ninguno de nosotros es tan bueno, tan generoso, que no necesite volver al Señor.

-¿Qué ha cambiado desde 2009?

-No veo diferencias sustanciales entre mi cuaresma de 2009 y la de 2018. Cambian las personas y las circunstancias externas.

-¿Está preocupado por lo sucedido en la últimas Madrugadas, especialmente el año pasado?

-Sí. Son unos acontecimientos que todos hemos deplorado. Me preocupa la seguridad. Dios quiera que en la Semana Santa de 2018 todo discurra con normalidad y las decisiones que se han tomado sean para bien.

-¿Considera acertadas las medidas anunciadas por el Ayuntamiento?

-No tengo capacidad técnica para juzgarlo, pero supongo que lo ha hecho con la mejor voluntad y son medidas serias que darán resultado.

-¿Qué le parece que algunas hermandades pidan permiso por escrito a los padres para que los menores puedan hacer estación de penitencia?

-Tampoco creo que deba opinar sobre este asunto. Debo hacerlo sobre cuestiones que atañen a la fe, a la doctrina y a la moral. Cuando se trata de esos temas específicos, el obispo no se puede esconder. Las hermandades son muy libres de tomar sus propias decisiones en cuestiones técnicas y lo hacen buscando lo mejor.

"Me parece una desmesura que una procesión extraordinaria pueda durar más de doce horas "

-¿Le parece oportuno que se pida una antigüedad de tres años para poder salir de nazareno y así aliviar los cortejos?

-Le digo lo mismo. No soy quién para dictar normas técnicas sobre las estaciones de penitencia.

-¿Cree que la Semana Santa atraviesa por una crisis de valores?

-Es una crisis de valores en general y tiene su reflejo también en la vida de la Iglesia y de las hermandades y en la propia Semana Santa. No creo que haya una crisis de valores específica.

-¿Qué opinión le merece que sea noticia el cese de un vestidor o el anuncio de un cambio de banda?

-Me apena que estas cuestiones afloren porque suponen un desprestigio para la corporación, para la piedad popular y, al final, terminan dañando a la Iglesia. Con ellas damos pie a que la gente no nos tome en serio.

Monseñor Asenjo en uno de los despachos del Palacio Arzobispal. Monseñor Asenjo en uno de los despachos del Palacio Arzobispal.

Monseñor Asenjo en uno de los despachos del Palacio Arzobispal. / Reportaje gráfico: Juan Carlos Vázquez

-Hay hermandades que durante un año entero forman a los aspirantes a hermanos para transmitirles los valores propios de la corporación. Son pocas, ¿le gustaría que fuera algo generalizado?

-Dios quiera que se generalice la costumbre de formar a los nuevos cofrades. No solamente en las sanas tradiciones de la propia corporación sino con una formación más amplia sobre la vida y la doctrina cristiana. Tengo la impresión de que muchas veces ponemos mucho el acento en la formación sobre las venerables tradiciones de la hermandad. Creo que hay que buscar una formación más honda sobre lo que es la vida, el compromiso cristiano y el apostolado.

-¿Ha observado cierta desmesura en las últimas procesiones extraordinarias? Algunos pasos han estado más de 12 horas en la calle.

-Sí, me parece que todo eso tenemos que disciplinarlo un poco más. Tengo que decir que la normativa sobre las salidas extraordinarias sigue en vigor. No ha habido una relajación por el hecho de que el arzobispo y el consejo episcopal hayamos autorizado por motivos verdaderamente pastorales, y teniendo en cuenta las circunstancias del barrio, la salida de la Virgen de los Dolores del Cerro del Águila el próximo 15 de septiembre. Lo hemos hecho teniendo en cuenta que se cumple el 75 aniversario de la erección canónica de la parroquia que tanto ha significado en la cohesión de ese barrio y en la que tanto ha supuesto también la propia imagen y advocación de la Virgen de los Dolores. Es una concesión a la parroquia por motivos pastorales.

"El Arzobispado no puede colaborar económicamente en solitario con los conventos de clausura"

-¿Qué le parece la iniciativa del Gran Poder para llevar al Señor a las periferias en 2020?

-Me parece muy bien. Creo que fui la primera persona que recibió la noticia por parte del hermano mayor. Le dije que me parecía muy bien. He hablado con los sacerdotes destinatarios de esta visita y están encantados. Espero que preparemos bien este acontecimiento del año 2020 y que rinda muchos frutos pastorales y evangelizadores.

-¿Cómo está funcionando el protectorado canónico en el que las hermandades deben presentar sus cuentas?

-Tengo la impresión de que vamos mejorando, pero no tendré datos concretos hasta final de año. Poco a poco vamos creciendo en la observancia de este precepto que nos impone no solamente la Conferencia Episcopal, sino también el Ministerio de Hacienda. La norma dictada por nosotros es una salvaguarda de la vida de la propia corporación.

-El año pasado promovió la salida del Gran Poder por el Año de la Misericordia. Más recientemente ha anunciado la coronación de la Virgen de los Ángeles y la procesión extraordinaria de la Virgen de los Dolores. ¿Tiene alguna otra sorpresa guardada?

-Puede estar seguro de que a corto plazo no va a haber otro viernes de sorpresas por parte del arzobispo.

El Arzobispo, Juan José Asenjo El Arzobispo, Juan José Asenjo

El Arzobispo, Juan José Asenjo / Juan Carlos Vázquez

-¿Habrá más coronaciones?

-Hay prevista una en 2020, pero fuera de la capital. Sigo fiel al principio que impuse de celebrar una por año. No podemos multiplicarlas porque se desvirtúan y convertimos lo extraordinario en ordinario. Puede haber extrañado mi decisión de coronar a la Virgen de los Negritos. Ellos me lo pidieron y yo tenía la obligación de escucharles porque soy el hermano mayor. He tenido el detalle de añadir a la concesión el matiz de que sea pontificia. No creo que nadie pueda criticarme por ello.

-¿Qué espera del vía crucis del próximo lunes con el Cautivo de la Hermandad de Torreblanca?

-Me parece muy buena la elección del Cautivo. También los pobres y las periferias tienen derecho a estas distinciones. Dios quiera que el Cautivo nos toque el corazón a todos y nos aliente en nuestra conversión para una vida cristiana más seria, responsable y comprometida.

-Ha abierto la puerta a que las vísperas puedan ir a la Catedral el Sábado de Pasión.

-No hay ningún problema desde el punto de vista litúrgico, doctrinal o dogmático. Si un día el Consejo decide ampliar las estaciones de penitencia a la víspera del Domingo de Ramos me parecerá muy bien y yo acudiré a la Catedral a recibir a las cofradías.

-¿Le preocupa la situación de ruina que atraviesan algunos conventos de clausura? ¿Qué puede hacer el Arzobispado?

-Tenemos 35 monasterios abiertos en la diócesis. Son cuatro los que atraviesan por una difícil coyuntura en cuanto a su conservación. La diócesis no es titular de estos bienes. Las órdenes y congregaciones religiosas están exentas de la jurisdicción episcopal. No obstante, les estamos prestando la ayuda técnica y jurídica que podemos. ¿Ayuda económica? Estaría dispuesto a destinar una partida del presupuesto diocesano si hubiera voluntad por parte de otras instituciones públicas o privadas. Para ello también hace falta una ley de mecenazgo como la que merece este país y a la altura del entorno europeo. La actual es muy raquítica. Si hubiera voluntad de cooperación de otras instancias, el Arzobispado también ayudaría a los monasterios. En solitario no podemos hacerlo.

"Las medidas adoptadas por el Ayuntamiento para la Madrugada son serias y darán resultado"

-Recientemente ha habido unas jornadas sobre los conventos organizadas por Adepa en las que, entre otras conclusiones, proponían la subida del precio de la entrada de la Catedral para destinar este dinero a los conventos.

-Nadie me ha traído las conclusiones de ese simposio. Todo se puede mirar, bien entendido que no soy el responsable inmediato del gobierno de la Catedral, que es el Cabildo. Esperaremos a que las personas que integran esa plataforma se vean conmigo.

-¿Le sorprendió el cambio de rumbo del nuevo guardián de la Capillita de San José respecto a la restauración?

-No estoy muy enterado. La capillita tampoco pertenece al patrimonio diocesano. Es propiedad de la orden de los Capuchinos. Pediría un buen entendimiento entre la titularidad y los posibles mecenas o personas que están dispuestas a ayudar.

-¿Cuándo veremos abierta la iglesia de Santa Catalina?

-Sé que las obras van a buen ritmo. Ya se ha hecho el drenaje perimetral que está funcionando muy bien. Se ha terminado el suelo y se están descubriendo los retablos, que parece que están mejor conservados de lo que podría parecer. En obras de restauración es difícil pronosticar el final. No me atrevo a señalar una fecha. Podría ser interesante que la pudiéramos inaugurarla antes de la Semana Santa del año que viene.

-Hay muchos ciudadanos que ya alertan de una saturación turística en el entorno de la Catedral. El primer templo de la Archidiócesis recibió el año pasado casi dos millones de visitas. ¿Dónde está el límite o el equilibrio?

-Muchas veces he hablado de buscar un equilibrio entre la dimensión cultural de la Catedral y y su carácter de espacio sagrado. Hay que buscar ahí una solución a una posible tensión. El turismo es bueno. Sevilla necesita turistas. En Sevilla apenas hay industria, la principal es el turismo. Es algo que tenemos que primar y mimar, buscando que no perjudique, en el caso de la Catedral o las iglesias, la dimensión cultual o evangelizadora.

-¿A qué achaca el descenso de los matrimonios religiosos en favor de los civiles?

-A la secularización de la sociedad, que es intensa y envolvente y que ha desplazado a Dios del primer plano de la vida social. El papa Benedicto XVI hablaba de una amnesia de nuestras raíces culturales y de un eclipse de Dios. Eso tiene como fruto tantas noticias desgraciadas que vemos cada día en los medios de comunicación: las violaciones, la corrupción... Si Dios desaparece de nuestra vida se debilita la esperanza en el futuro y es comprensible que tratemos de reverdecer el viejo ideal de los Epicúreos: "Comamos y bebamos, que mañana moriremos". Ya no existe ni Dios, ni tampoco los hermanos. Yo puedo olvidarme de Dios y puedo pisotear los derechos de los demás. Creo que en esa clave hay que interpretar esto también.

-¿Cuándo dará el arzobispo el salto a las redes sociales?

-Si hablan con el delegado de Medios, Adrián Ríos, para que me prepare un plan que sea convincente para mí, me lo pensaré.

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