Cofradías

Una apoteosis en el regreso

  • La Virgen de la Salud se recogió en su parroquia a las 05:45 tras una procesión de más de doce horas

La Virgen de la Salud a su llegada a la calle Rioja. La Virgen de la Salud a su llegada a la calle Rioja.

La Virgen de la Salud a su llegada a la calle Rioja. / Juan Carlos Muñoz

Fuegos artificiales, vivas a la Virgen, sevillanas, incesantes lluvias de flores, encuentros históricos... El barrio de Triana fue en la noche de ayer una auténtica fiesta para recibir a la Virgen de la Salud, de regreso al Barrio León, tras ser coronada por la mañana por el arzobispo, monseñor Asenjo. La Dolorosa de la Hermandad de San Gonzalo estuvo acompañada en todo momento por un gentío que la llevó en volandas hasta su parroquia, donde se recogió, tras más de doce horas de procesión triunfal, a las 05:45.

El Santo Ángel, el Puente de Triana, el Altozano, la calle Pureza, la Capilla de los Marineros, la Parroquia de Santa Ana, Rodrigo de Triana, San Jacinto, la Estrella y, por supuesto, su barrio. En todo el recorrido de la procesión de la Virgen de la Salud se vivieron momentos indescriptibles. Desde la salida de la Catedral, el palio pasó bajo el umbral de la Puerta de los Palos al filo de las cinco de la tarde, hasta que hizo lo propio en su parroquia, cuando faltaban 15 minutos para que dieran las seis de la mañana. Fue una tarde y una noche histórica que los hermanos del Barrio León nunca olvidarán. Lo vivido en el Ayuntamiento o el Santo Ángel fue importante, pero los instantes más destacados se sucedieron desde que la Virgen pisó Triana, donde fue recibida por fuegos artificiales.

Cuando la Virgen llegó al Altozano se desataron las emociones y se detuvieron los relojes

Pasadas las diez de la noche ya estaba la Virgen en el Altozano. A partir de ahí se desbordaron, más todavía, las emociones y se paró el reloj. Muy despacio, marcha tras marcha, gustándose, la Virgen de la Salud conquistó Pureza. En la capilla de los Marineros, se produjo uno de los encuentros más esperados. Esperanza y Salud frente a frente. De ahí a la catedral de Triana, donde esta joven hermandad nunca hizo estación de penitencia. En Rodrigo de Triana, camino de la visita a la Estrella, se produjo una lluvia de pétalos histórica que cubrió por completo el techo de palio, hasta el punto de que los auxiliares tuvieron que vaciarlo por el peso.

En la Estrella, de nuevo otra locura. Tras unas sevillanas, la Virgen enfiló de nuevo San Jacinto. Eran ya las tres de la madrugada. Una hora más tarde, se asomaba y a las calles de su barrio que la recibió con ansias. A las 05:45, la Virgen de la Salud entraba en su parroquia poniendo fin a una jornada que siempre se recordará.

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