Las cenizas de la conversión

  • El miércoles 14 de febrero marca el inicio de la Cuaresma de los cristianos en todo el mundo

"La Cuaresma es un tiempo de llamada a la conversión, a la revisión y a la reconciliación con el Señor a través de la cruz". Así define Marcelino Manzano, párroco de San Vicente Mártir y delegado diocesano de hermandades y cofradías, el tiempo religioso que comienza con la imposición de las cenizas el miércoles 14 de febrero en las frentes de millones de cristianos de todo el mundo.

Manzano explica que "la ceniza se usa en el Antiguo Testamento como un signo de arrepentimiento". También incide en su significado de "humildad", puesto que "es lo más ínfimo que queda". Para el párroco sevillano "cubrirse de ceniza es recordarse a sí mismo que es limitado" y sirve como recordatorio de “aquello que va a ser nuestro destino corporal".

El proceso de cremación, tradicionalmente hecho a partir de ramas de olivo y palmas del año anterior, sirve como “conexión con la celebración anual de los misterios del Señor” y contrasta “con los símbolos pascuales como el agua o la luz”. Manzano, estrechamente vinculado con la parte más cofradiera de la ciudad, recuerda que “el tiempo cuaresmal no puede ser sólo para preparar la Semana Santa”, haciendo hincapié en la preparación individual de cada cofrade.

Este rito, del que también participa el sacerdote, es para Manzano “un signo visible de hermandad entre los cristianos” y comparable con “una especie de tatuaje transitorio que nos dice que una persona es creyente y que ha comenzado un periodo importante de su año”. Un periodo de “compromiso a reconocer su limitación y su pecado, pero también a proclamar la salvación de Jesucristo”.

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