Asenjo señala la necesidad de cuidar la dignidad de las celebraciones religiosas

  • El arzobispo apuesta por recuperar la genuflexión y el sentido cristiano del domingo

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La potenciación de la pastoral juvenil, la formación de adultos, el fomento de la caridad y el conocimiento de la doctrina social de la Iglesia, y la vivencia plena de la eucaristía, son las cuatro prioridades marcadas por el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, para el nuevo curso pastoral. En una carta dirigida a la Diócesis, monseñor fija cuáles deben ser los retos en los que debe trabajar la Iglesia sevillana en los próximos meses y advierte de la necesidad de "cuidar la dignidad" de las celebraciones religiosas, así como recuperar el sentido cristiano del domingo. La aplicación del Plan Pastoral Diocesano, iniciado el curso pasado, es el punto de partida marcado por el prelado, que fija los esfuerzos en la "pastoral ordinaria", todo ello centrado en la parroquia, "la concreción más pequeña de la Iglesia, es decir, la Iglesia de Dios junto a las casas de sus hijos para brindarles los dones de la salvación", explica monseñor.

La primera prioridad lleva por nombre La parroquia, casa de los jóvenes: "Su meta es la potenciación de la pastoral juvenil en cada una de nuestras parroquias, coincidiendo con la Jornada Mundial de la Juventud". El objetivo marcado por Asenjo es articular, en última instancia, una pastoral para jóvenes "seria, consistente, que busque la formación de los jóvenes y su encuentro con Jesucristo y la Iglesia".

La parroquia, ámbito privilegiado para la formación de adultos, centra la segunda prioridad del arzobispo, que alude a la necesidad de contar con laicos bien formados. "Hay que seguir apoyando a las delegaciones de Apostolado Seglar y de Hermandades y Cofradías que están haciendo un esfuerzo notable por implantar el Itinerario de formación cristiana para adultos de la Conferencia Episcopal Española, un instrumento muy válido para potenciar la formación doctrinal de nuestros laicos", puntualiza el arzobispo.

La crisis económica centra la tercera prioridad del curso bajo el epígrafe La parroquia, hogar de caridad y fraternidad. Monseñor Asenjo se extiende a la hora de analizar la crisis social que se deriva de la económica, y recuerda que "la Iglesia ha llamado la atención sobre las raíces éticas de la crisis, que están reclamando la floración de una nueva cultura de la solidaridad y de la participación responsable en la construcción del futuro de nuestro planeta". En este sentido, invita a toda la comunidad diocesana a "hacer todos los esfuerzos que estén a nuestro alcance para que ningún necesitado que acude a nosotros se sienta defraudado y para que nuestras parroquias sean verdaderos hogares de caridad".

A estas tres premisas, Asenjo añade una cuarta: La parroquia, mesa en la que compartimos el pan de la palabra y el pan de la eucaristía. "Sin la fuerza vivificadora que nos brinda la eucaristía, ni la pastoral juvenil, ni los proyectos de formación de adultos, ni nuestra cercanía eficaz a los más pobres podrían subsistir por mucho tiempo", aclara monseñor. Asenjo también abunda en la importancia de recuperar el sentido cristiano del domingo y de cuidar la dignidad de la celebración de acuerdo con las normas de la Iglesia y las actitudes físicas convenientes en la celebración, entre ellas, la genuflexión. "Es urgente también potenciar en nuestras parroquias la adoración y el culto eucarístico fuera de la misa, verdadero manantial de santidad", agrega.

En su misiva, el prelado se congratula de la próxima beatificación de Madre María de la Purísima, de las elecciones al Consejo del Presbiterio, de la apertura del Seminario Menor, en septiembre de 2011, y de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Madrid en agosto de 2011.

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