Retahílas

Carande, Carlos V y sus costaleros

  • La capilla de la Universidad acogió a los dos bisnietos políglotas de don Ramón. La Hermandad de los Estudiantes se fundó seis años antes de que Carande fuera rector.

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CUANDO se funda la Hermandad de los Estudiantes, en 1924, faltan seis años para que Ramón Carande Thovar (Palencia, 1887-Almendral, Badajoz, 1886) sea nombrado rector de la Universidad de Sevilla. Aquí, en la antigua Fábrica de Tabacos, está el retrato de quien fue gran fumador de pipa.

La semana pasada el apellido Carande volvió a cruzarse con la intrahistoria de la Universidad Hispalense. Un joven sacerdote, Álvaro Pereira, 36 años, capellán de la capilla de la Universidad, ofició la misa por el eterno descanso de Charo Herrero, nuera de don Ramón. Una alicantina que conoció a Bernardo Víctor Carande, uno de los dos hijos del catedrático y hacendista, cuando los dos, estudiantes en Sevilla, eran huéspedes del hotel Madrid, en la plaza del Duque.

En la capilla de la Universidad, sede parroquial de la Hermandad de los Estudiantes, hay una placa que recuerda la visita del rey Alfonso XIII a la capilla el 9 de mayo de 1904, apenas cinco semanas antes del Bloom's day, el día que transcurre la acción del Ulises de Joyce, un intelectual coetáneo de Ramón Carande, nómada como él de ciudades europeas, testigos lúcidos y privilegiados de la Europa de entreguerras.

Charo Herrero enviudó en 2005 de Bernardo Víctor, el cronista, el narrador, el mantenedor en el paraíso de Capela de Alor Novísimo, el biógrafo infatigable de la vida casi centenaria de su padre, ese siglo de las luces de una biografía pródiga y fértil de quien fue vecino de tantos nazarenos, de tancos costaleros en su casa de Álvarez Quintero, perpendicular a Alemanes.

El rey del que toca hablar en esta historia no es Alfonso XIII, sino el Carlos V cuya hacienda desmenuzó Carande, colega de Chaunu, de Braudel, de Hamilton. Don Ramón estaría orgulloso de lo que se vivió en la capilla de la Universidad en la que su nieta Rocío es catedrática de Latín. La latinista acudió con su hija Julia, que como portavoz de Greenpeace en Sevilla escucharía con mucho agrado la metáfora de los árboles que utilizó el joven celebrante en su homilía.

El otro banco de la primera fila lo ocupaba Victoria Carande Herrero, la nieta trashumante de don Ramón. Extremeña de cuna, está casada con un alemán. Parece un puzle de la estela geográfica de Carlos V, atlas vivencial certificado con dos hijos. Dos bisnietos que causaron asombro entre los asistentes por su simpatía y su acervo de culturas.

Tomás tiene 14 años y es del Madrid. Víctor tiene 12 y es del Barcelona. Salvo ese matiz, los dos comparten un don babélico de lenguas que es el gozoso legado de su bisabuelo. Estos niños viven en Luxemburgo y hablan cuatro idiomas y medio: alemán, francés, inglés, español. El y medio, que están estudiando para satisfacción de su tía Rocío, es el latín. Por la calle San Fernando en la que el Martes Santo se alinean los nazarenos de la Hermandad de los Estudiantes pasa el Metrocentro, un tranvía que el día de la misa iba repleto de aficionados alemanes que iban al estadio de Nervión.

Más de un hincha del Borussia Mönchengladbach se debió quedar sorprendido cuando uno de los jóvenes viajeros se dirigió a ellos en alemán. Lo contaba como una hazaña Tomás, el bisnieto madridista de don Ramón. El estudioso del emperador con dos sumandos geográficos unidos ayer por una gesta balompédica en la que el quinto de España -el Sevilla en la Liga- se convirtió en primero de Alemania.

Rocío Carande le pidió a Álvaro Pereira que hiciera extensivas sus oraciones para Manuel, el varón, el único ausente, profesor en un instituto de Ceé, municipio de la provincia de Pontevedra. En la propia Universidad, junto a la escalera que va al Paraninfo, se encuentra la casa-hermandad de los Estudiantes. Entre enseres y reetratos, una placa dedicada "a nuestra cuadrilla de hermanos costaleros, a su capataz. Pioneros y ejemplo permanente. La hermandad, agradecida. Sevilla, octubre 1981". Tenía entonces Ramón Carande 95 años y era un regalo para los que frecuentaban su magisterio y su amistad.

Carlos V y sus banqueros es una de las cumbres de la historiografía europea. Precursor de la globalización, Carande dedica dos capítulos correlativos a relaciones de la conquista del Perú y cuatro secuestros y la armada de Túnez. Entre los topónimos aparecen Málaga y Malagón. También hay abundante presencia de Medina de Rioseco y Sigüenza, cunas respectivas de Amigo Vallejo y Asenjo Pelegrina, los dos últimos titulares de la diócesis hispalense. Ramón Carande era un cristiano viejo de mentalidad nueva, uno de los que acudió a Palacio para que Bueno Monreal mediara ante las últimas condenas a muerte del franquismo.

Hay en ese libro monumental dos referencias a Luxemburgo, el país en el que Victoria, la madre de los niños políglotas, lleva viviendo un cuarto de siglo. Ambas tienen que ver con la protección que Carlos V le pide a su hermana, María de Hungría, para que lo proteja con tropas luxemburguesas en su intento de viajar de Augsburgo a Innsbruck. La hermana del emperador que se casó en Sevilla con su prima la portuguesa le hace ver que más le vale alejarse del Tirol porque no puede movilizar a la caballería de Luxemburgo.

La Buena Muerte que da nombre al titular de la Hermandad de los Estudiantes, un Crucificado sobrecogedor que Juan de Mesa terminó en 1620, el mismo año que termina la imagen del Gran Poder, esa Buena Muerte es como una coordenada vital, cotejo de la buena y larga vida que adornó el tránsito por este mundo de Ramón Carande Thovar, docente universitario entre 1916 y 1957, desde la revolución rusa hasta los planes de Estabilización.

En la casa-hermandad de los Estudiantes, cuatro urnas con las leyendas Cuadrilla Alta Paso Cristo, Cuadrilla Baja Paso Cristo, Cuadrilla Alta Paso Virgen, Cuadrilla Baja Paso Virgen. Fueron los primeros hermanos costaleros en la Semana Santa de Sevilla. Hermandad de los Estudiantes que suena a teología cotidiana de claustros y pupitres, con la luz de un Crucificado con tres siglos de antigüedad sobre la hermandad que lo hizo suyo, una obra de arte, un arte de vida que es de la quinta de Cervantes, Santa Teresa de Jesús y Felipe II, el hijo rey del emperador.

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