Encendedor

Carlos Solís: Veinte años poniendo luz a los pasos

  • Habitual en la delantera de los pasos, va encendiendo las candelerías para que a las imágenes titulares de la cofradía nunca les falte la luz. Solís 'alumbra' al Dulce Nombre.

Empezó saliendo de naveta en la Hermandad del Dulce Nombre. Posteriormente formó parte de la cuadrilla de acólitos y servidor -por aquella época eran pagados- que atendía a la hermandad en los cultos y en la salida procesional el Martes Santo. Esta cuadrilla tenía entre otras tareas encomendadas la de encender los pasos, así que un buen día Carlos Solís tomo la caña y el pabilo y hasta el día de hoy ha puesto la luz a varios de los pasos más significativos de la Semana Santa. Empezó iluminando el paso de misterio de Jesús Ante Anás, para pasar posteriormente al palio de la Virgen del Dulce Nombre. Actualmente, además de la cofradía de sus amores, se encarga de los palios de la Amargura y de la Virgen de la Palma del Buen Fin. También lo hace en Camas y en Castilleja de la Cuesta. Su mayor enemigo es el viento, “hay años que lo pasamos realmente mal porque es prácticamente imposible que el pabilo coja, aunque se haya preparado y asentado previamente en la iglesia”, explica.

A sus 46 años, soltero, reside en Camas y es portero de una finca en Los Remedios. Es un experto en cera y candelería, lleva más de 20 años en la delantera de los pasos. Señala un problema: “con el paso de los años la cera cada vez es peor, menos pura y cuesta más trabajo que antes. Yo al menos lo noto una barbaridad. Se nota también en lo pronto que se gasta”. Carlos disfruta mucho con su función, en especial en el Dulce Nombre: “Es la Virgen a la que mejor le sienta la luz de la candelería, se le abren los ojos y se le ilumina esa cara morena... Es algo muy especial. Disfruto como un niño chico”. Son muchas las cosas que ha vivido a lo largo de estos años, pero recuerda especialmente cuando a la Virgen le quitaron la corona porque se le iba a caer. “Fue algo maravilloso. Escuchar los comentarios de la gente, cómo le gritaban ¡guapa!”. El secreto de un buen encendedor “es la experiencia, estar muy pendiente y tener un buen pulso”. En el año 2001 fue distinguido con el título de Cofrade de Honor por el Ateneo de Sevilla por su labor encendiendo pasos.

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