La seguridad en la semana Santa El pulso entre el Ayuntamiento y el Consejo de Cofradías

Carrera Oficial: Un otoño clave

  • Fiestas Mayores advierte al Consejo que la concesión de la explotación puede peligrar si no se lleva a cabo la reforma

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El Ayuntamiento ha dado el primer paso y parece decidido a afrontar la reforma de la carrera oficial de Semana Santa para su adaptación al Reglamento de Policía de Espectáculos Públicos y Actividades, del año 1982, y al Real Decreto de Autoprotección, de 2007. La Delegación de Fiestas Mayores, que dirige la socialista Rosamar Prieto-Castro, se ha puesto manos a la obra y ha instado en firme al Consejo de Cofradías, responsable de la explotación, a acondicionar el recorrido para la Semana Santa de 2010 adoptando todas las medidas de seguridad necesarias.

El asunto es de gran complejidad. El Consistorio advierte que para la próxima celebración, el recorrido oficial de los cortejos procesionales deberá estar ya plenamente adaptado. La tensión llega hasta tal extremo que Prieto-Castro dio ayer un serio aviso: "La concesión de explotación podría ser retirada a las cofradías de no llevarse a cabo la reforma". Según los primeros estudios realizados por los técnicos municipales, serán en torno a 7.000 las sillas afectadas. Ante esta cifra, el Consejo se echa las manos a la cabeza y se muestra tremendamente sorprendido de la fecha en la que el Ayuntamiento ha abordado la reforma. Las cofradías piden calma para dilatar lo máximo posible el asunto, sabedor de que el reloj juega a su favor y que esta drástica reducción de asientos conllevaría, aparte del drama para muchos abonados, la pérdida de importantes ingresos para las hermandades. Adolfo Arenas, presidente de la institución, asegura, no obstante, que ellos cumplen escrupulosamente con la ley: "Creemos que este reglamento no se nos puede aplicar. La Feria, por ejemplo, tiene una ordenanza propia".

Los hábiles dirigentes cofradieros son conscientes de que si llegan al mes de diciembre sin nada concreto sobre la mesa será difícil acometer cualquier cambio, ya que en ese mes empiezan a llegar a los domicilios de los abonados los papeles para las renovaciones que comienzan en enero, nada más terminar las fiestas.

Razones para aguantar parecen no faltarle a las cofradías, conscientes de su poder o de la falta de firmeza del Ayuntamiento a la hora de afrontar estos asuntos en la recta final, con la Semana Santa encima. Sólo hay que recordar la situación vivida la pasada cuaresma con las catenarias de la Avenida de la Constitución. El Ayuntamiento dijo una y mil veces que los cables no se retirarían de este tramo por el perjuicio que ello conllevaría para los usuarios del tranvía y los costes -125.000 euros- de su retirada y recolocación. El Consejo supo jugar sus cartas y apuró hasta el último momento, hasta que el Consistorio cedió a la presión y accedió a desmontar las catenarias en la misma Semana de Pasión.

Un episodio similar se vivió en los días previos al pasado Corpus. El portavoz municipal de IU-CA, Antonio Rodrigo Torrijos, pretendía retirar la cesión del suelo público para la instalación de sillas en la procesión eucarística, argumentando que esto suponía una "subvención encubierta" para las hermandades. No se salió con la suya, pues el secretario del Ayuntamiento emitió un informe avalando la legalidad de la cesión del suelo público para la instalación de las sillas. Hay quienes opinan que Rodrigo Torrijos está detrás de la petición a las hermandades para adaptar ahora la carrera oficial a una normativa de hace 27 años. En el Consejo no se explican de otra forma las repentinas prisas del Consistorio.

El Ayuntamiento asegura que el Consejo está informado "oficiosamente" de este asunto desde su toma de posesión en junio de 2008, y "oficialmente" mediante dos comunicaciones de Urbanismo -delegación responsable de emitir el informe de ocupación- la pasada cuaresma. Prieto-Castro asegura que "el Consejo no puede ir por libre" y que el año pasado tuvo que "librar una batalla" para que se le concediera la explotación. "No hay más remedio que hacerlo y la excusa del tiempo no es válida. Es un tema estricto de seguridad. El Cecop y Fiestas Mayores se han puesto a disposición del Consejo para todo lo necesario y hay que llegar a un acuerdo con un sentido de responsabilidad".

El alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, también se ha pronunciado sobre el asunto y ha advertido que "a nadie le gusta molestar con lo de reducir el número de sillas, aunque lo que también es cierto es que tampoco podemos convivir con una situación de peligro". El tiempo apremia y todo indica que el Ayuntamiento y el Consejo están condenados a entenderse.

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