Cautivo va por nuestro barrio

  • Es el Lunes Santo día de contrastes entre los barrios del más allá de la Ronda y el núcleo de las collaciones más antiguas lEs también, en las iconografías, el día de los Cautivos

CAUTIVO irá Cristo por los barrios de Sevilla esta tarde, si la lluvia no lo impide. Las cofradías que llegan de más lejos son las más sensibles a los riesgos del mal tiempo. Y esas cofradías son precisamente las de los Cristos cautivos, que despiertan una gran sensibilidad y una piedad muy enraizada, como si hubiera una mayor identificación entre su padecer y el de sus devotos.

El Tiro de Línea se arremolina cada Lunes Santo en torno a su Señor, que llega Cautivo desde la parroquia de Santa Genoveva. Abandonado por sus discípulos, pero no por su barrio, que va a emprender un camino casi maratoniano para estar un año más a su lado en la Catedral. Y volverán ya de madrugada, con el cansancio en el cuerpo, pero con la recompensa en el alma. Cautivo va este Jesús por su barrio, por largas avenidas, por el Parque, por calles que no son siempre de rincones estéticamente hermosos, sino también a veces feos sin remisión. La belleza siempre la pone el Cristo que ha cautivado al barrio, que se siente cautivo con él. Cautivo de su amor, pero también de todas las cautividades que va dejando la vida, que cada uno y cada una llevan dentro, para sí. Pero todos los suyos van avanzando por esas calles feas y bonitas, por la vida misma de otro Lunes Santo, en el que no se ha salido de paseo, sino de penitencia, para cumplir promesas que sólo conocen quienes las hicieron.

Esta historia se repite en el Polígono de San Pablo. Todo es semejante a lo que se hace en el Tiro de Línea. Jesús también va Cautivo, en este caso en un paso de misterio, con imágenes que talló Luis Álvarez Duarte. El afán del Polígono de San Pablo por tener una cofradía propia, que hiciera estación de penitencia hasta la Catedral, ya se cumplió. ¿Y ahora qué? Pues ahora queda la responsabilidad de seguir a este Cautivo por el barrio cada Lunes Santo, para acompañarlo por otras calles que tampoco son de las más escogidas por las cofradías para llegar a la vieja Sevilla de siempre, a la ciudad que cada año se renueva con la Semana Santa. Hay que mantener esa llama encendida en la luz de un cirio, en el peso de una cruz, en la cautividad del amor.

La evolución que puede tener una cofradía quedó de manifiesto con el Señor del Soberano Poder ante Caifás, que es el Cautivo de San Gonzalo. Si nos fijamos, desde que se fundó la cofradía del barrio León, desde que vienen sus nazarenos blancos de la Triana que está más al fondo, todo ha cambiado. Cambiaron las imágenes titulares, cambiaron los pasos, cambió el concepto de ser una cofradía pobrecita. Ahora se les ve como una gran cofradía. Pero nada de esto se ha hecho por soberbia ni por emulación, sino por el arraigo de las devociones, por la semilla que prendió para que brote el clavel de la fe a los pies de otro Cristo cautivo.

Se podría escribir algo parecido de la cofradía del Beso de Judas. Junto a ese Señor de la Redención y la Virgen del Rocío, pasado ya el primer medio siglo de vida, se ha aglutinado una cofradía que es el sueño hecho realidad de sus hermanos. El barrio de Santiago, poco a poco, dejó de ser el barrio modesto que era. Sin embargo, su cofradía, lejos de debilitarse, es una de las que más ha crecido en número de nazarenos. Eso le ha permitido mejorar en todo. Como en otros barrios, cuando se siembra bien, se recoge el fruto. Y eso pasa siempre por la devoción que sienten unos hermanos. Con ese beso traidor prenden a Jesús, el Hijo de Dios que irá cautivo.

Y en los barrios del centro (que también los tiene, aunque diferentes en el concepto) la Pasión de Cristo se ve en misterios más luctuosos, como si el sufrimiento se hiciera más explícito. Veremos al Señor caído, bajo el peso de la cruz, en el paso de las Penas de San Vicente. Y ya después sólo lo encontraremos en la radicalidad de la cruz y la muerte: en la Expiración del Museo, sereno en la dulce muerte de la Vera-Cruz, con el ángel que recoge las Aguas de su costado traspasado por la lanza, y en el Traslado al Sepulcro que ha salido en silencio entre los naranjos de San Andrés.

La Pasión del Cristo que vimos Cautivo en los barrios se ha consumado en la cruz clavada en el centro, en el corazón de Sevilla.

León

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