Colas pendientes del cielo

  • Largas colas en las cofradías de la Madrugada, marcada este año por la salida de mujeres nazarenas en el Silencio

El cielo amaneció despejado y con algunos claros pero, pasadas las 11:30, la mañana comenzó a nublarse y, al poco tiempo, empezó a llover, como ya habían avisado los meteorólogos. Se cumplieron los peores pronósticos y el sol no brilló en el Jueves Santo. El mal tiempo fue el protagonista del día. Pese a las lluvias, largas colas de fieles en cada una de las hermandades de la Madrugada, donde había muchas menos mujeres vestidas de mantilla que otros años. Rostros serios, tristes, y nervios entre los miembros de junta y hermanos, que, entre rezo y rezo ante sus titulares, salían constantemente a mirar el cielo. La estampa se repetía en cada uno de los templos.

"¡Cómo está la Virgen!". "Está como tiene que estar". "Los sevillanos ( y no sevillanos), los cofrades (y no cofrades) no nos podemos quedar sin ver a la Madre de Dios de la Macarena repartiendo su esperanza por las calles de Sevilla". Éstas eran algunas de las conversaciones íntimas que mantenían muchas de las personas que aguardaban una larga cola, desde las nueve de la mañana, para ver a la Esperanza Macarena y al Señor de la Sentencia en su basílica. Junto a la muralla arrancaba una cola de fieles que se perdía por la calle Bécquer y llegaba hasta la calle Feria. Insólito. Más de una hora de espera. No importaba la lluvia, los devotos seguían esperando. "Una espera que merece la pena", comentaba Rocío, una niña que acudió a la hermandad a primera hora de la mañana antes de vestirse por la noche de nazarena para acompañar al Señor de la Sentencia.

La esperanza es lo último que se pierde. Un día de nervios y lágrimas. "Yo hasta las 23:00 no diré al diputado mayor de Gobierno que llame a meteorología y veremos que pasa. Lo que tenga que ser, será", dijo el hermano mayor de la Macarena, Manuel García, delante de su Virgen, escoltada por varios armaos .

De la Macarena a Triana. Lleno absoluto también en la Capilla de los Marineros, donde aguardaba la Esperanza de Triana, con su manto de los dragones, y el Señor de las Tres Caídas. Orquídeas, rosas y ramitos de lilas escoltaban las esquinas del palio de la Esperanza, que cubrían las maniguetas de plata. Fue la primera hermandad que visitó el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, que, como ya le ocurrió el día de la inauguración de la capilla, volvió a llamar a la Virgen Esperanza Macarena. Un error que le llevó a echarse las manos a la cabeza.

El goteo de visitas y de ofrendas florales por parte de otras hermandades fue constante en cada una de las cofradías de la Madrugada. El candidato popular a la Alcaldía, Juan Ignacio Zoido, estuvo a primera hora de la mañana en la Esperanza de Triana; Javier Arenas, acudió a media mañana a su hermandad de la Macarena, donde también fueron Alberto Moriña y Bernardo Bueno. El goteo era incesante. El arzobispo acudió a la Esperanza de Triana, los Gitanos, la Macarena, donde llegó poco antes de las 12:00, luego fue al Gran Poder y al Calvario. Al Silencio no fue (tampoco lo hizo el año pasado). A la Primitiva Hermandad de Nazarenos fue el obispo auxiliar, Santiago Gómez Sierra. Algo que causó malestar entre algunos hermanos de esta cofradía.

Asenjo, durante su visita a los Gitanos, dijo al hermano mayor que "¡ojalá los meteorólogos fallen!". Eso deseaban los hermanos. "Toca día de nervios. Estaremos muy pendiente de las previsiones, pero no será hasta última hora cuando la junta se reúna y tome una decisión. Las previsiones no son buenas, pero la situación puede cambiar y puede que haya una mejoría", explicaba el hermano mayor del Gran Poder, Enrique Esquivias.

En la otra basílica del Jueves Santo serpenteaba por la plaza de San Lorenzo otra cola de fieles. Repunte de señoras mayores. Una cola de paraguas que llegaba a la calle Jesús del Gran Poder.

En San Antonio Abad transpiraba aroma a azahar. La flor que evoca la pureza de María llegó de la finca de Santa Eufemia, propiedad de la familia Ybarra, y de algunas fincas de Carmona, para tomar forma de ramo bajo la crestería de plata que ampara a María Santísima de la Concepción. El hermano mayor del Silencio, Alberto Ybarra, recibió de manos del decano del Colegio de Abogados, José Joaquín Gallardo, el bastón de mando que lució el palio, cuya titular es patrona de los abogados. La estación de penitencia de 2011 de la Primitiva Hermandad de Nazarenos quedará marcada por ser la primera vez en la que salgan nazarenas.

En la Magdalena los pasos del Calvario recibían encendidos a los fieles, que estuvo abarrotado durante toda la mañana. De las hermandades de negro, a la de capa de Los Gitanos, donde el nerviosismo reinaba en el ambiente. El hermano mayor recibió la visita de la camarera de honor, la duquesa de Alba y de su hijo Cayetano. El Señor de la Salud y la Virgen de las Angustias también miraban al cielo.

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