Adolfo Arenas, presidente del Consejo de Cofradías

"Decenas de abonados perderán sus sillas en la carrera oficial"

  • A la espera de recibir el informe definitivo con los datos del fraude, el presidente advierte que muchas personas no dispondrán de sus asientos desde el próximo año.

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Un día después de ser reelegido presidente del Consejo General de Hermandades, Adolfo Arenas repasa con este periódico cuáles van a ser las líneas de actuación durante los próximos cuatro años. De la cesión de San Hermenegildo y las nuevas incorporaciones, a la nómina de la Semana Santa, pasando por la asamblea para la modificación de los estatutos que se celebrará tras el verano.

-¿Es un aldabonazo haber sido reelegido en las recientes elecciones con un respaldo del 73% de las hermandades?

-Lo fundamental no es un respaldo a mí como presidente, sino la lectura que puedo hacer de cara a la próxima celebración de la asamblea general extraordinaria de modificación de estatutos. Veo reforzados los estatutos. Ese número de votos me acerca mucho a una idea muy favorable sobre el posible resultado de la misma. Ésa es la conclusión más importante que saco.

-¿Le dolió que un grupo de hermandades promoviera la presentación de un segundo candidato no respetando la costumbre de poder repetir?

-En absoluto. La costumbre no puede imponerse nunca a la ley. La norma está ahí y se puede presentar cualquier otro candidato. Hay que respetarlo. Era totalmente respetable.

-Uno de sus próximos objetivos será cerrar definitivamente la cesión de San Hermenegildo.

-Procuraré hacerlo, pero hay que acomodar a todas las partes. También hay que buscar la idoneidad del momento. Cada cosa tiene su tempo. Podría ser, si así lo dicen los estudios de viabilidad, un magnífico lugar para exposiciones, congresos, reuniones y para el desarrollo del propio Consejo. Es una joya que Sevilla no puede dejar que se venga abajo.

-¿El fantasma de la remodelación de la carrera oficial va a reaparecer en estos cuatro años?

-No depende de mí. Por mi parte, no. El Ayuntamiento nos dijo que tampoco se iba a meter. Lo que pasa es que después hay hechos que pueden afectar a la ciudad y que nos podrían afectar de alguna manera. Entonces habría que tomar la decisión oportuna si fuera necesario.

-¿Cómo se van a gestionar las nuevas incorporaciones a la nómina, si es que las hay?

-Tenemos un problema de espacio y tiempo. Hay grandes dificultades. La Semana Santa, por otro lado, está viva. El hoy está como está. Sobre el mañana, que nadie haga apuestas porque las puede perder. Ahora mismo estamos muy ajustados. Lo que suceda mañana no lo sé.

-¿Podría darse el caso de hermandades que cambiaran de día de salida?

-Es algo que tiene que nacer de la propia cofradía. Luego, hay que escuchar al día de procedencia, al de entrada... Su estudio dependerá de cada caso. En este tipo de cosas, como en otras, sí que los nuevos estatutos representarían un elemento valiosísimo para que el Consejo pudiera tomar decisiones acertadas.

-¿Se ha perdido una oportunidad en el proyecto de estatutos para regular la elección de la imagen que presidirá el vía crucis?

-Ese tema, como el del cartelista o el pregonero, pertenece a la junta superior y a las juntas de sección. Considero que el sistema es el oportuno. No ha habido nunca una controversia fuerte.

-¿Se plantea en esta nueva etapa dar una gratificación a la persona que pinte el cartel?

-En principio no nos hemos hecho ese planteamiento. Estimamos que, en primer lugar, es un servicio hermoso que se presta a la ciudad. Gratificante para el que es cofrade. En segundo lugar, y en algunos casos, puede servir de catapulta para el artista. Todo esto se valora y me lleva hoy a considerar que como estamos, estamos bien.

-¿Es partidario de buscar un nuevo escenario con más aforo para el Pregón?

-Hoy por hoy, a pesar de la escasez de asientos que hay, considero que el Maestranza es un lugar bueno, que responde a unas características adecuadas en cuanto a localidades para una ciudad como Sevilla. Hay necesidades de entradas, al igual que las hay de sillas, pero es lo que hay. Podemos llevarlo a un sitio con un auditorio mayor, pero qué sacrificio tenemos que dejar en el camino. A veces los crecimientos excesivos pueden dar pánico.

-¿Cómo se explica la relajación de los horarios en la última Semana Santa?

-Por las ganas de cofradías que teníamos todos. Ustedes creen que la junta superior no tiene la mismas ganas de cofradías que cualquiera que está en la calle. Habíamos sufrido una Semana Santa anterior dura, y se nos presentaba otra muy complicada. Si en un determinado momento una hermandad nos pide un poco de tiempo y se le puede dar, a juicio del delegado de día y con las consultas previas, así lo hacemos. Entre que una cofradía pase con un poco de retraso y no pase, nos quedamos con que pase, si no se va a mojar.

-¿Cree necesario regular los procesos electorales de las hermandades para evitar espectáculos poco edificantes y campañas cuasi políticas?

-Me gustaría que se pudieran simplificar lo más posible y que partiéramos de una base: dónde estamos, qué queremos y adónde vamos. Hay ver cuáles son los límites que no debemos cruzar y cuáles sí. Hay que buscar el término medio para que el candidato pueda buscar el voto, acercarse a los hermanos, presentar su programa... pero todo tiene su límite. No debemos de convertir esto en otro tipo de cosas.

-Han decidido abordar con seriedad el fraude de la reventa en la carrera oficial, incluso han contratado a un detective privado. ¿Cuántos abonados perderán sus sillas?

-Los datos aún no los tenemos, pero van a ser decenas.

-Según los datos publicados por el Arzobispado, sólo el 22% de las hermandades han aportado dinero al Fondo Común Diocesano

-El fondo lo defendemos, pero las hermandades aportan mucho a la Diócesis. A lo mejor no en ese concepto, pero sí en otro muchos capítulos. Eso hay que considerarlo. Aunque reitero el sí al Fondo Común Diocesano, pero afirmando que las hermandades no pasan mirando hacia otro lado.

-Después de estos años, ¿cómo es su relación con el arzobispo?

-Ahora mismo lo único que tengo en mente es desearle su restablecimiento rápido porque lo necesitamos. Le hemos mostrado nuestro afecto en los plenos y en las asambleas. Las relaciones son francamente extraordinarias.

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