Restaurador

Enrique Gutiérrez Carrasquilla: El médico que cura los achaques de las imágenes

  • Por sus manos han pasado varias de las tallas de mayor valía artística y devocional de la ciudad para ser tratadas de las diferentes dolencias que las aquejaban por su longevidad de siglos.

Enrique Gutiérrez Carrasquilla ha tratado de sus dolencias a varias de las obras de mayor valía artística y devocional de la ciudad. Por sus manos han pasado tallas como la Virgen de la Victoria, “un trabajo muy gratificante por la calidad de la talla”. El Cristo de la Coronación de Espinas del Valle, “quizás el trabajo más complicado porque estaba afectado por un hongo y tuvimos que desensamblarlo entero”. El Cristo de Burgos, “uno de los que más repercusión tuvo en su día”; Salud de San Bernardo, Tres Caídas de San Isidoro, Misericordia de Santa Cruz, Rosario y Oración en el Huerto de Montesión, y muchos más.

Este año, han visitado su “clínica”, en la trianera calle Luz Arriero, el crucificado de Montesión y la Virgen de las Mercedes de Santa Genoveva, una restauración  que ha generado cierta polémica al considerar su autor, José Paz Vélez, que tenía que haber sido él quién la tratara: “Es la primera vez que restauraba una imagen con su autor vivo, pero quién debe intervenir es la persona que considere la propiedad de la talla, que es la hermandad. En este caso he sido yo. El autor tiene sus derechos, como que la imagen no sea transformada, y todo ha quedado bien claro. Así lo ha dictaminado un juez”, explica.

A sus 47 años, casado y con dos hijas, vive en Simón Verde y compagina su trabajo para la Administración Pública (como colaborador en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico), con su taller particular. Su primer tarea para Bienes Culturales fue la restauración de cuadros para el Museo de Bellas Artes, “formé parte del grupo que se encargó de restaurar esos lienzos con vistas a la reapertura de la pinacoteca para la Expo de 1992”. La principal enfermedad que afecta a las imágenes es el uso, “que es para lo que están hechas, el ajetreo diario de vestirlas, los besamanos, vía crucis…aunque las hermandades cada vez son más conscientes y responsables de que hay que cuidar este gran patrimonio, porque las imágenes son su razón de ser”.

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