Fotógrafo

Javier Mejía Rojo: Plasmar la conjunción de luz y emoción

  • Su trabajo servirá posteriormente para editar multitud de carteles e ilustrar con sus imágenes los boletines de las hermandades.

Cuando llega la Semana Santa, Javier Mejía se planta la escalera y el trípode al hombro y sale con su cámara para inmortalizar los momentos más bellos de la fiesta. Le entró el gusanillo de la fotografía cuando era muy joven, a los 15 años, aunque siempre le gustó lo de captar instantáneas. Junto con Fernando Salazar y Ángel Bajuelo forma un trío casi inseparable: “estamos siempre los tres haciendo fotos, para desplazarnos más rápido de una hermandad a otra nos movemos en moto”. Para este consiliario de la Hermandad del Valle (que fue diputado de cultos durante la coronación de su virgen), de 39 años, casado y con tres hijos, que tiene una imprenta y vive en la calle Pedro del Toro, cada vez está más complicado hacer fotos a los pasos, “principalmente porque hay mucha gente que se pone delante y es bastante difícil plantar el trípode y la escalera, a mi me gusta molestar lo menos posible, me procuro poner siempre en un lado para no dar mucho la lata”.

El principal problema con el que se encuentra para desarrollar su cometido es la proliferación de cámaras digitales y móviles que se levantan cuando paran los pasos, “no ya porque se ponen delante, es que con los flashes nos fastidian muchas fotos, sobre todo por las noches, aunque poco a poco vamos solventando estas circunstancias con cierta pericia”. Forma parte del grupo de fotografía F100, pioneros en reunirse para hacer fotos cofrades: “Nosotros tenemos muchos carteles publicados, además de infinidad de fotos para boletines de hermandades o calendarios”, añade. Se considera un fotógrafo con un estilo “clásico”. Entre las imágenes que considera más fotogénicas están el crucificado de la Buena Muerte de los Estudiantes y el Cristo de la Salud de San Bernardo. También le gusta mucho captar instantáneas de la Macarena y el Gran Poder “por lo que significan estas imágenes por sí solas”. Entre sus fotos favoritas se encuentran una del Cristo de la Universidad por la Avenida de Roma y otra del Nazareno del Silencio discurriendo en la Madrugada.

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