Judas Iscariote está rodeado

  • El Beso de Judas evoca una traición que se conjura con una exposición de seis Nazarenos. Las antorchas de Iscariote tienen el contrapunto de la lámpara de Judas Tadeo: luz y fuego. En San Juan, la señal del traidor es el pan untado; en San Mateo, mojar de la misma fuente.

HOY sale el Beso de Judas por la calle Santiago. Un personaje crucial. En el Evangelio de San Juan, Cristo señala a quien lo va a entregar por treinta monedas cuando le da el pan untado. En el de San Mateo, la señal es que los dos, víctima y autor de la traición, van a mojar de la misma fuente en la Última Cena.

Por la calle Alfonso XII hasta la plaza del Museo prolifera este nombre: apenas doscientos metros de distancia separan a dos Judas Tadeo, los que son objeto de devoción en las iglesias del Silencio y el Santo Entierro, de Judas Iscariote. El nombre que eligieron los más de cien socios del bar situado en la planta baja del edificio que rehabilitó Guillermo Vázquez Consuegra que tienen como vecino a Benito Moreno. "Son muy cofrades y dicen que eligieron ese nombre porque sin él, sin su traición, no habría Semana Santa", dice el pintor y cantante, hermano del Silencio.

El bar Iscariote fue antes El Museíto y antes restaurante Maracaná, que en tiempos del Mundial de España regentó Isidro, ex futbolista del Betis, del Real Madrid y del Sabadell (arlequinado), cuñado de Lola Flores y padre del entrenador Quique Sánchez Flores. Seis imágenes de Jesús rodean a Judas Iscariote. "El Judas no es mío". José Carlos González es el autor de esta media docena de pinturas de grafito sobre papel: Señor de la Pasión, el Silencio, Cristo del Amor, Señor de la Salud, Cristo del Calvario y Domus Hispalensis, interpretación del Gran Poder que el pintor regaló a una tía suya muy devota.

El artista tiene los mismos 31 años que Luis, camarero del Iscariote, peruano de Trujillo. El periodista le informa de su paisanaje con Guillermo Lohman, el americanista peruano que todos los años cruzaba el océano Atlántico para salir de nazareno en la Amargura y ahora es recordado en el Archivo de Indias con un busto a cuya inauguración asistió Mario Vargas Llosa. La exposición lleva el nombre de Sine Labe, sin pecado. El autor es licenciado en Administración y Dirección de Empresas, pero vive de las clases de dibujo en los Salesianos de la Trinidad, junto a la iglesia de la que todos los años sale de nazareno. "De mi casa salimos diez".

¿Por qué nadie se llama Judas? La traición pudo con la bondad. San Judas Tadeo "extendió el Evangelio, murió mártir por ser fíela Jesucristo", se lee junto a la imagen que es venerada por cientos de sevillanos todos los días del año. No deja de crecer la torre de las velas rojas y es incesante el goteo de personas que le rezan en silencio par invocar su mediación en la batalla contra las "necesidades, dificultades y sufrimientos propios y ajenos".

Es una imagen pequeña de tamaño que suscita una devoción poco común. A su lado, la puerta que da acceso a la capilla del Santo Crucifixo adquirida para sede de la Hermandad del Silencio en 1579 cuando era hermano mayor Mateo Alemán, autor del Guzmán de Alfarache, una de las joyas de la novela picaresca.

Suena un móvil en el Silencio. Prolifera un apellido: honras fúnebres a Eduardo Ybarra y Osborne, a Luis Ybarra y Osborne, a Tomás de Ybarra y Lasso de la Vega, a Tomás de Ybarra y González; agradecimiento por la iluminación artística de iglesia y capilla "por la Fundación Sevillana Endesa, siendo presidente nuestro hermano Tomás Ybarra Llosent".

La iluminación es fundamental en el carisma de Judas Tadeo. El culto a su imagen en la iglesia del Santo Sepulcro y San Gregorio Magno, de la que sale el Santo Entierro, es mucho más íntima. Convive con la Canina, con imágenes de San Pedro Pascual y San Ramón Nonato, abogados respectivos de los estudiantes y de las madres. Al devoto se le invita a encender una lámpara que es luz "con la que tú me iluminas en mis dificultades", fuego "que quema todos mis egoísmos", llamas "que me encienden a amar y servir". La pastoral de San Judas Tadeo es realista: "Señor, hoy no tengo tiempo para más...".

El San Judas Tadeo del Silencio da a El Corte Inglés; el del Santo Entierro, al Serranito. Por la calle Alfonso XII pasea Manolo, príncipe de los caracoles. Es el hijo de Alfonso, tabernero de Manzanilla que consta en Santas Patronas como rey de los caracoles. La ley sucesoria del bar obligó a su hijo a abandonar su carrera de cantante, sazonada con las saetas de Semana Santa que también dejó. Tiene una amiga que todos los días 28 de cada mes viene a Sevilla desde Manzanilla a oír la misa por San Judas Tadeo en la Catedral.

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