Llamamiento a la calma y la unidad

  • José Carlos Campos, Antonio Ríos y Manuel Román lamentan las discrepancias en la junta superior que han llevado a Arenas a dimitir y piden que se reconduzca la situación para no hacer más daño a las cofradías.

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Han estado al frente del Consejo de Cofradías durante 21 años y nunca habían imaginado una situación como la que se ha producido en estos días. José Carlos Campos Camacho, Antonio Ríos Ramos y Manuel Román Silva, ex presidentes del Consejo de Cofradías de Sevilla, son voces más que autorizadas para analizar la difícil situación que atraviesa la institución. Por un lado, lamentan la triste salida que ha tenido Adolfo Arenas. Por otra parte, se muestran muy preocupados por la imagen que se está proyectando de la institución y el daño que se ha provocado a las hermandades y la Iglesia en las que están incardinadas. En cualquier caso, hacen un llamamiento a la cordura y a la búsqueda de una solución para cerrar las heridas.

El más veterano de la terna es José Carlos Campos Camacho. Ocupó la presidencia del Consejo durante cinco años, desde 1983 a 1988. Es el que se muestra más preocupado de los tres y no oculta su pesar por el devenir de los acontecimientos. "Hay que estar muy preocupados. Se le está haciendo un flaco favor a la institución y a las propias cofradías. Parece que aquello era como un volcán al que te asomabas y te quemabas. Visto como estaba eso había que salirse de ahí", afirma.

Este veterano de las hermandades considera que Adolfo Arenas ha ejercido una buena labor durante los últimos años, por lo que no entiende que desde dentro del Consejo se haya provocado su dimisión: "Ha ocupado bien su cargo. Ha hecho una buena labor. Es un hombre preparado, discreto y que sabe mucho de cofradías. Es una lástima perder a este presidente. Me imagino que se habrá producido una lucha de egos y no se ha buscado el bien común. Lamento que haya padecido el comportamiento de estos consejeros rebeldes, a los que yo no conozco, pero que le han hecho un flaco favor a las cofradías. Esto hay que enmendarlo".

Campos Camacho describe sus años en el Consejo como "inolvidables" y reconoce que siempre hay disparidad de pareceres u opiniones, pero que siempre hay que resolverlas para ir todos a una: "Los intercambios de criterios son normales, pero nunca pueden desembocar en peleas. El sistema de elección del pregonero también era diferente al de ahora". En cualquier caso, Campos Camacho asegura que el secreto de su éxito al frente del Consejo estuvo en el grupo de personas que lo acompañó, "unos consejeros de una preparación y valía incuestionables" y cita a algunos: "Juan Foronda, Antonio Martín Ayala, Fernando Piruat, Pepe Ortiz, Ricardo Comas, Antonio Muñoz..."

El predecesor de Adolfo Arenas en la presidencia del Consejo, Manuel Román Silva, pese a que no quiere entrar en profundidad por no conocer todos los detalles, considera que se tendría que haber hecho lo posible por evitar esta situación: "Me da mucha pena que todo esto ocurra y que se hayan tomado estos derroteros. En las instituciones como las hermandades debe predominar el diálogo. No debería haber estas diferencias. En una institución como el Consejo se deberían apurar todas las vías, aunque habría que estar ahí dentro para analizar en profundidad la situación".

Román Silva no cree que el problema sea que haya algunos consejeros que no sean nombrados directamente por el presidente, sino por las propias hermandades de cada día. Él tuvo algunos casos y no tuvo problemas de gobierno: "En mi etapa tuve algunos consejeros propuestos por las hermandades y la experiencia fue positiva. La integración dentro de la junta superior fue total".

Este ex presidente cree vital que se retome la unión y la colaboración en el seno del Consejo para afrontar los importantes retos que tiene por delante, como la próxima aprobación de los nuevos estatutos y le preparación del magno vía crucis del primer domingo de cuaresma. Que los problemas hayan acontecido en el comienzo de un año tan importante para la Iglesia como el de la Fe exige, según Román, que se reconduzca cuanto antes la situación para volver a la normalidad: "En estos momentos hay que dar otra proyección pública de las hermandades, con la gran crisis social que hay. Tenemos que dar ejemplo".

Antonio Ríos Ramos también estuvo ocho años al frente del Consejo de Cofradías. Huye hacer un análisis profundo, pero no oculta que la situación no le agrada. "Lo siento muchísimo. Esto no es bueno ni para la institución, ni para las cofradías, ni para la propia Iglesia. Desconozco los sucesos en profundidad, pero es algo muy desagradable. Hay que pedirle a Dios que los ilumine y que todo se resuelva bien".

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