Tallista

Manuel Guzmán: Tras los pasos de su padre y maestro Guzmán Bejarano

  • Es el encargado de diseñar y construir los pasos sobre los que luego se portarán las sagradas imágenes. Una labor muy minuciosa que tiene a sus espaldas muchas horas de trabajo.

En el taller de Manuel Guzmán se cuidan todos los detalles por insignificantes que parezcan. Desde la elección de la madera, hasta el dibujo, pasando por el trabajo de carpintería, el tallado y por supuesto el resultado final de la obra “que se termina igual como si fuera para barnizar que para dorar”. Ha sabido mantener el listón tan alto como lo dejó su padre, el gran Manuel Guzmán Bejarano, “quién hizo una revolución en la talla de los pasos. Se puede hablar de un antes y un después a Manuel Guzmán Bejarano”. Entre las obras más importantes que han salido de este taller de la calle Pizarro, en el antiguo barrio de San Juan de Acre; están pasos como el de las Tres Caídas de Triana (“de proporciones muy elegantes”); el del Cachorro (“difícil de comprender porque no es de volúmenes sino de arquitectura”) o una de las grandes últimas obras del “maestro” para Sevilla:  El nuevo paso de misterio de San Gonzalo, cuya principal característica es la distribución de los candelabros, “una de mis especialidades”, afirma.

Hermano de San Gonzalo y devoto del Cristo de las Tres Caídas, entró en el taller sin apenas darse cuenta. Cuando era pequeño su padre lo apuntó a un colegio trianero cercano, “recuerdo que hacía los deberes en la oficina y me fabricaba los juguetes en la carpintería”. Uno de los proyectos más importantes en el que trabaja actualmente es el nuevo retablo para el Cristo de la Esperanza de Triana, “estoy muy ilusionado. Es una obra de un calado importantísimo”. La fase más importante de su trabajo es el dibujo “porque un tallista mediocre con un gran dibujo hace una gran obra, mientras que un tallista muy bueno con un dibujo malo no obtendrá buenos resultados”. En Semana Santa, Manuel Guzmán tiene que atender muchos compromisos por lo que no siempre puede estar en Sevilla, “hay que conocer otras Semanas Santas para que luego el resultado guste al cliente”. El gran reto que se marca este “artista inconformista” es seguir mejorando, subir un escalón a diario, “cuando deje de hacerlo esto se habrá acabado”.

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