Camarera

María Dolores Gálvez `Lolina´: Toda una vida dedicada al Dulce Nombre dentro y fuera del hogar

  • Se encarga de mantener preparada y en perfecto estado las ropas de las imágenes (sayas, tocados...), ayudando a los vestidores en una de las tareas de mayor intimidad, humanizando más a las tallas.

La vida de María Dolores Gálvez, o Lolina, como es más conocida, no se entendería sin la Hermandad del Dulce Nombre, a la que llegó en el año 1948 gracias al que posteriormente sería su marido, el prioste honorario de la hermandad Enrique Rodríguez Alcalá. Empezó con su tarea como camarera de la Virgen cuando se casó y ha estado en el cargo durante casi 60 años, “prácticamente toda una vida al lado de Ella” hasta que abandonó “de manera voluntaria hace dos años por diversas circunstancias al considerar la nueva junta de gobierno que no debía seguir”, explica. Durante todo el tiempo que ha podido disfrutar de la “belleza cautivadora” de la Virgen de su vida, ha disfrutado de muchos de los momentos más importantes de la historia de la corporación, siendo su hijo Jesús hermano mayor durante nueve años.

A sus 75 años, son muchos los momentos bonitos que atesora en su memoria, como todas aquellas personas que le pedían que le rezara a la Virgen en su nombre, “ya que yo la tenía muy cerquita”. Tiene un recuerdo entrañable para quien por muchos años    -hasta su fallecimiento- fue vestidor de la imagen, Paco Morillo: “hemos estado casi cincuenta años vistiendo a la Virgen juntos. Era un vestidor maravilloso que nunca se volverá a repetir. Entendía siempre lo que la Virgen necesitaba y todo lo hacía con mucho cariño y devoción”.

Como más le gusta la dolorosa del Dulce Nombre es vestida de hebrea para la Cuaresma, “se ve la belleza arrolladora que tiene”.  Pero además de ayudar a vestir a la Virgen,  Lolina siempre se ha preocupado porque su ajuar sea cada vez más rico, “le he regalado muchas cosas, el broche de oro con su nombre y que lleva prendido en el pecho, cíngulos, sayas… muchos de los tocados que se le ponen son míos”. Aunque desde hace dos años ya no sea camarera, para muchos hermanos del Dulce Nombre siempre lo seguirá siendo, “más aún cuando yo guardo mucha de la ropa en mi casa y la sigo manteniendo arreglada, y continúo preparando las cosas para cuando hacen falta”.

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