De capa y cola (Un paréntesis en las vísperas)

Paisaje de interior

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Ya llegaron. Ya se ven. Ya están aquí los tubos que anuncian los días grandes. En esta ciudad no hay vísperas sin metal. Están los tubos de la Carrera Oficial y los tubos de la portada de la Feria (mejor no hablar de la de este año).

En la urbe mariana hay un ceremonial de esqueletos que luego se revisten de estéticas tradicionales para ojana del prójimo. Se montan los hierros en la carrera oficial y en las casetas que luego se adornan de cornucopias y farolillos para que los feriantes contemplen a sus efímeros inquilinos bajo lujosos visillos. Ser visto antes que ver es una de las máximas del hispalense (distinguir de sevillano) que la pone en práctica sobre el albero y la tarima de los palcos de la Plaza de San Francisco.

Lujo y apariencia que esconden un desolador paisaje de aceros y puntillas, muchas puntillas. Al fondo, la Giralda coronada por una veleta. Sevilla eterna.

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