Cofrades por el mundo

Patología especial del Martes Santo

  • Antonio de las Morenas vive en un puente permanente entre Sevilla y Boston, ciudad a la que se marchó para especializarse en Anatomía Patológica. Hermano de la Bofetá, nunca falta a su salida.

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Una vida dedicada a la investigación y a la docencia. Antonio de las Morenas Guitarte (57 años) vive en un permanente puente entre Sevilla y Boston. Su especialidad médica -Anatomía Patológica- le obligó a marcharse a la ciudad más europea de Estados Unidos hace casi tres décadas. La distancia no ha sido óbice para seguir manteniendo la vinculación con la Hermandad del Dulce Nombre, a la que gusta llamar como siempre se la ha conocido en su casa: La Bofetá. Aunque muchos extranjeros cuando llegan a Boston se hacen más americanos que los propios nativos, este cofrade asegura haberse vuelto con los años más sevillano de lo que era antes. Amante de la ciudad en la diáspora.

Casi tres décadas han pasado desde que Antonio de las Morenas pisara por primera vez tierras americanas. Fue en 1983 cuando, tras acabar la carrera de Medicina en Sevilla y aprobar los exámenes médicos y de inglés, ingresa en el Instituto Mallory de Boston para desarrollar la especialidad de Anatomía Patológica. Ya entonces tenía claro que quería dedicarse a la investigación, una de las principales inquietudes de su vida. En julio de 1987 comienza a estudiar Citopatología en la Universidad de Pensilvania (Filadelfia). Un año después ingresa en el Instituto Mallory de Boston como jefe de dicha especialidad, ocupando el cargo de profesor adjunto. Es nombrado Associate Professor en 1997 y en 2007 llega a ser catedrático. Actualmente es vicecatedrático del Departamento de Anatomía Patológica de Boston, cargo que desempeña junto con el que desarrolla en dicha especialidad en el Hospital Santa Ángela de la Cruz (Viamed) de Sevilla, lo que le obliga a estar viviendo constantemente entre la capital andaluza y la ciudad estadounidense.

Quizás este contacto permanente con la tierra que lo vio crecer haya evitado que ciertos sentimientos se quedaran enmarcados por el recuerdo y que a día de hoy estén tan vivos como aquellos años de adolescencia en los que contaba primaveras bajo los plataneros de la plaza de San Lorenzo. Allí se fraguó -sin riesgo de caer en la exageración- uno de los pilares de su vida: la unión con la Bofetá, una relación que nace cuando este sevillano apenas contaba con dos años. "Mi padre, que aún vive, me hizo hermano del Dulce Nombre como él y desde entonces ha formado parte de mi vida", narra De las Morenas, quien participó en el grupo joven de la hermandad y fue miembro de la cuadrilla de costaleros cinco años. En ese bagaje por la memoria menciona una ocasión -a finales de los 70- en la que la Amargura y la corporación del Martes Santo intercambiaron sus cuadrillas para sacar los pasos de ambas cofradías. "Creo que fue en 1979 cuando se intentó sacar los dos pasos con hermanos costaleros, pero no había suficientes. La Hermandad de la Amargura estaba en situación similar, por lo que se acordó que las dos cofradías cooperaran para salir. De esta forma, hicimos doblete. El Domingo de Ramos sacamos el paso de Jesús en el Desprecio de Herodes y el Martes Santo el misterio de la Bofetá. Los costaleros de la Amargura sacaron a su Virgen el domingo y dos días después, a la nuestra".

Al igual que en su faceta profesional, este cofrade también fue pasando por varios puestos bajo la trabajadera: de corriente a patero derecho. Una vez que se marcha a Boston dice adiós al costal, aunque no a la Semana Santa, celebración a la que acude todos los años, menos una vez. En 1987 no pudo venir y el teléfono fue un "salvavidas" para aliviar la ausencia. "Ese año procuraba llamar por teléfono a mis padres, que vivían entonces en la calle Adriano, para oír los tambores de las cofradías que pasaban por el Arenal", recuerda De las Morenas, quien aún no ha podido traer a sus dos hijos -Antonio y David- a Sevilla en Semana Santa, ya que durante esta fecha no hay vacaciones en los centros educativos de Boston.

La ciudad en la que reside la mayor parte del tiempo es conocida por su carácter cosmopolita. Multitud de extranjeros que estudian y enseñan. Un lugar abierto al saber, a las inquietudes. Prueba de este interés constante son las conferencias sobre la Semana Santa que De las Morenas impartió al poco tiempo de instalarse en Boston. Desistió años después. "Podemos enseñar el arte de las cofradías, pero es imposible transmitir nuestros sentimientos", asegura este sevillano, quien mantiene el deseo que toda su familia viva algún día en Sevilla. Será entonces cuando Antonio y David comprendan esa patología especial que su padre padece cada Martes Santo al quebrar el aire en San Lorenzo una Bofetá.

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