De capa y cola (Un paréntesis en las vísperas)

La República Independiente

No se asusten. Hoy no toca hablar de nacionalismos. Aunque sí quizás de colonialismo. El imperio Ikea ha llegado también a la Semana Santa. La novelería sevillana ha sido su blanco perfecto. Emvisesa pone la casa y los suecos la embellecen. Son los priostes de los hogares donde hay que echar el cuerpo a tierra para que el sueldo llegue a fin de mes.

El diseño de interior, tal como se le conoce en el argot decorativo (y sensiblerías similares), superó los límites de las VPO. En las casas de hermandad se dejaron los muebles barrocos (con ciertas polillas) por este vanguardismo nórdico en busca de una funcionalidad que nos hace más útiles y más globalizados (para ir siempre con los tiempos). Aquí se acabó el eslogan trianero. No hay más República Independiente que la contenida en las hojas de un catálogo, donde también se ofertan velas que purifican el espíritu. Religión de masas con catedral en primera línea del Aljarafe y función principal los sábados.

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