La seguridad de las imágenes sagradas Las opiniones de los técnicos sobre los nuevos procedimientos

La Sagrada Lanzada y Montserrat tienen copias de sus vírgenes

  • Miñarro realizó en silicona la de la Dolorosa de San Martín y José Rivero-Carrera la de la cofradía del Viernes Santo

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La existencia de copias de seguridad de imágenes sagradas, como son los casos del Gran Poder y Pasión, de los que ayer informó este periódico, genera un debate que puede ser enfocado desde distintos puntos de vista. Jurídicamente no debe haber problemas porque se trata de tallas cuyos autores fallecieron hace más de 70 años, que es el límite que marca la vigente legislación sobre propiedad intelectual. Desde el punto de vista canónico, cabría preguntarse si hubiera sido conveniente someter la ejecución de las copias al visto bueno de los cabildos generales. Pero ya se sabe que la opacidad es una marca de la casa cuando se trata el tema de las réplicas de seguridad. El oscurantismo, como reconoce Joaquín Cruz Solís, puede producir desasosiego en los hermanos, temerosos de que el original sea sustituido algún día por la copia.

Los técnicos tienen muy clara la conveniencia de encargar las copias, pero no se puede obviar en ningún momento el altísimo componente devocional en este asunto. El propio Luis Álvarez Duarte, que realizó la mascarilla de la Esperanza de Triana en 1989, reconoce que las manos de la Virgen se tocaron mínimamente "para respetar los besos que llevan de todos sus devotos".

La historia de la Semana Santa está jalonada de numerosos cambios de imágenes, bien por desaparición, bien por decisión de los cabildos generales. Pero la existencia de copias de seguridad es un tema tabú y un caldo de cultivo de leyendas. Pero la seguridad preocupa a las hermandades. Y una buena prueba de ello son los proyectos de blindaje de los altares y camarines. A la Macarena a este respecto le siguen el Gran Poder, el Cachorro y la Amargura.

Juan Manuel Miñarro, escultor y profesor de Bellas Artes, recela de las copias de seguridad trabajadas en silicona o poliéster. Él mismo ha realizado alguna, como la de la Virgen del Buen Fin, titular de la Hermandad de la Sagrada Lanzada, que ejecutó a mitad de la década de los 90 y que tuvo la cautela de trabajarla como un molde elástico relleno de escayola para su mejor conservación, pues si no se acompaña el molde del relleno no se obtiene la misma garantía. La hermandad guardó esta copia, al menos los primeros años, en la caja fuerte de una entidad bancaria. Pero desde que conoció la técnica de la fotogrametría, que en principio se usaba sólo en la arquitectura, Miñarro tiene claro un principio de trabajo: "Jamás aconsejó el soporte físico a la hora de hacer moldes de seguridad. La silicona es agresiva, afecta a la policromía, se puede colar por las fisuras en caso de que las haya y, además, se deforma y puede cristalizarse con el paso del tiempo. Nos podemos encontrar con un molde que, llegado el caso de tener que utilizarlo, no nos sirviera para realizar una copia fiel y rigurosa. Y lo más importante en este asunto es trabajar con rigor".

Miñarro se estrenó haciendo copias mediante fotogrametría en 2000, cuando realizó la réplica de la Virgen del Buen Aire de San Telmo por encargo del Arzobispado. "La imagen original no sufre con este sistema. Puedes tener en un CDo en un DVD toda la información necesaria de una imagen. Y con la seguridad de que nadie podrá usarlo de cualquier manera, porque para interpretar esa información hace falta un restituidor que vale millones de euros".

El mismo especialista, que es cofrade del Cerro del Águila y conoce el mundo interior de las cofradías, asegura que la fotogrametría evita el "conflicto gordo" de tener que buscar un lugar donde custodiar la copia. Pasión optó en 1995 por emparedar la réplica en la residencia de San Juan de Dios y el Gran Poder por guardar la copia del cuerpo en unas dependencias próximas al tesoro.

Montserrat es otra de las hermandades que tienen una copia de seguridad. En este caso de la Virgen, realizada por el especialista José Rivero-Carrera, que conserva la corporación en una caja fuerte. Paradójicamente no se realizó en su momento una copia del crucificado, obra de Mesa.

La propia fotogrametría no ofrece una garantía del cien por cien en caso de tener que sacar una copia. Para eso habrá que esperar todavía algunos años.

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