Actos con motivo del Año de la Fe

El arzobispo anima a los católicos a compartir su fe

  • La Catedral vistió sus mejores galas para acoger la apertura del Año de la Fe en Sevilla, un acto al que asistieron 4.200 fieles procedentes de toda la archidiócesis.

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La Catedral de Santa María de la Sede se llenó este domingo de fieles para la ceremonia de apertura del Año de la Fe en Sevilla. Desde el Arzobispado se había hecho un llamamiento para que la asistencia a la eucaristía presidida por el arzobispo, Juan José Asenjo, fuera en consonancia con la importancia que esta celebración tiene para la Iglesia en este año. Parroquias, movimientos, congregaciones, instituciones, hermandades y diferentes comunidades de la Iglesia de Sevilla se citaron en el primer templo metropolitano en una misa en la que monseñor Asenjo llamó a dar libre y público testimonio de fe en Dios y en Jesucristo. Hasta 4.200 fieles llenaron el templo. En el transcurso de la celebración se le hizo entrega de un material formativo y un cirio conmemorativo del Año de la Fe a cada representante parroquial, como signo de la vigencia de este acontecimiento eclesial en todos los templos de Sevilla.

El arzobispo sevillano comenzó su intervención criticando el "eclipse de Dios" que existe en las sociedades occidentales. Una especia de "apostasía silenciosa", aseguró. "El hombre se cree autosuficiente y vive como si Dios no existiera. Él es el gran ausente en la vida personal, familiar y social". Asenjo lamentó la poca aceptación que tiene la religión en una sociedad cuyos valores fundamentales son el consumismo, el hedonismo, el placer o el disfrutar, "mientras crece el número de los que se adhieren a las llamadas religiones civiles, como la ecología, el deporte, el culto al cuerpo, que son para muchos como un sustitutivo de Dios"; y justificó esta ausencia de Dios como causa de muchos de los males que aquejan a las personas: "El olvido de Dios es el origen de todos los problemas de la sociedad, de la insolidaridad y la pobreza, de las crisis familiares, de la soledad y la angustia de tantos hermanos nuestros, del nihilismo de tantos jóvenes sin rumbo y sin esperanza. Por ello le agradecemos de corazón al Papa la convocatoria del Año de la Fe".

El prelado repasó la definición que hace el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la fe y la explicó en sus dos dimensiones. Una primera de orden intelectual, "que nos exige creer y aceptar los misterios que Dios nos ha revelado por medio de la palabra de su Hijo interpretada por la Iglesia"; y una segunda, de orden afectivo, "de entrega personal que nos pide esa adhesión".

Asenjo identificó la oración, acompañada de las obras, como manera de adoptar la fe: "Nuestra fe tiene que reflejarse en la vida". Una fe que tiene que ser vivida en comunidad: "Es un asunto personal , pero no privado". Animó a difundirla como el mayor tesoro de los cristianos: "Hemos de arder en deseos de gritarlo por las plazas y de compartir con los demás ese tesoro". Por último, para esa nueva evangelización, el arzobispo requirió como primera condición la conversión: "Una Iglesia que quiera ser luz y sal tiene que ser una Iglesia convertida, una Iglesia de santos. Los santos son los verdaderos evangelizadores, nos decía el Papa en su homilía del pasado domingo. La necesidad más urgente de la Iglesia en Occidente, es la necesidad de contar con evangelizadores creíbles, gracias a un testimonio personal y colectivo de vida santa. A la protección maternal de la Santísima Virgen, peregrina de la fe, maestra y modelo de fe, os encomiendo".

En la eucaristía participaron representantes de todas las parroquias de la Archidiócesis y estuvo concelebrada por el obispo auxiliar, Santiago Gómez Sierra. El arzobispo emérito de Mérida y Badajoz, Antonio Montero, también estuvo presente en la Catedral de Sevilla para esta importante celebración de la Iglesia.

Los actos organizados con motivo del Año de la Fe en Sevilla se desarrollarán hasta el 24 de noviembre de 2013, festividad de Cristo Rey. Una de las actividades más próximas es la muestra y encuentro diocesano de laicos que tendrá lugar los días 17 y 18 de noviembre en la Plaza de San Francisco. Será una especie de "feria de muestras de la fe", como la definió Adrián Sanabria, delegado diocesano para la Nueva Evangelización, donde la oración, la presentación de testimonios y carismas, tendrán su máximo protagonismo.

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