"La contribución de los fieles a través de la renta no es suficiente"

  • El número dos del arzobispo Asenjo asegura que la Iglesia aspira a la autofinanciación y anima a los católicos a contribuir para cumplir ese deseo

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Nacido en Puertollano (Ciudad Real) el 27 de noviembre de 1964, la trayectoria de Teodoro León en la Archidiócesis de Sevilla es imparable. Licenciado en Derecho Canónico, diplomado en Jurisprudencia de la Rota Romana y doctor en Derecho Canónico, entre sus cargos pastorales, ha sido vicesecretario general, delegado episcopal para Asuntos Jurídicos de las Hermandades y miembro del Consejo Diocesano de Pastoral. Actualmente es canónigo capellán real del Cabildo Catedral, delegado episcopal para las Causas de los Santos, presidente del Tribunal Interdiocesano y vicario general, cargo que ostenta desde el pasado verano.

-¿En qué estado se encuentra la Archidiócesis de Sevilla?

-Actualmente se encuentra en pleno desarrollo de los objetivos que el Arzobispo ha propuesto: renovación de su gobierno y del seminario, y cumpliendo el plan pastoral diocesano 2009-2013.

-¿Cuáles son los principales retos de futuro de la Iglesia en Sevilla?

-El reto es siempre anunciar a Jesucristo salvador. En las actuales circunstancias, entendemos que esto requiere revitalizar el aspecto vocacional tanto en la Archidiócesis como en las congregaciones religiosas. También trabajamos para destacar la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, salvaguardándola y promoviéndola, pues es de suma importancia para el presente y futuro de la humanidad y de la Iglesia. Por otra parte, se están abriendo procesos de formación para el laicado para que sean testigos de Jesucristo dentro de las parroquias y fuera de las mismas; y de manera especial, en asociaciones de fieles, en el seno de la familia y en el ámbito profesional.

-¿Qué habría que potenciar?

-Habría que poner en marcha nuevas iniciativas de evangelización y potenciar las ya existentes en las parroquias y asociaciones. Cultivar la experiencia cristiana, personal y comunitaria en la escucha de la palabra de Dios y en la celebración sacramental, especialmente en la eucaristía y la reconciliación, según el espíritu y las normas de la Iglesia. La hoja de ruta la marca el plan pastoral diocesano.

-La provincia de Sevilla es una de las que más aporta al cepillo del IRPF de la Iglesia. Su antecesor en el cargo, Francisco Ortiz, era partidario de la búsqueda de la autofinanciación. ¿Qué opina?

-Ese es el gran deseo, que la Iglesia pueda autofinanciarse. Para ello, la forma de participación, por parte de los fieles, puede hacerse en formas muy diversas: contribución en colectas y donaciones libremente ofrecidas, o señalar en la declaración de la renta la intención de que un tanto por ciento sea destinado a la Iglesia Católica. Una gran parte de los recursos necesarios para el sostenimiento de la Iglesia proviene de la libre y directa contribución de los fieles. Pero no es suficiente.

-¿Qué incidencia está teniendo la crisis en la puesta en marcha de grandes acciones sociales?

-La Iglesia está al servicio de los más necesitados. Las familias necesitadas han aumentado en nuestra Archidiócesis de forma alarmante. Pero hay que destacar que este crecimiento se corresponde de forma mayoritaria con familias afectadas por la crisis que nunca antes habían necesitado acudir a una organización o administración para pedir amparo. Son verdaderos dramas que no siempre se logran resolver.

-La archidiócesis ha atendido en el último año a más 344.000 personas. A esto hay que sumar las ayudas a través de Cáritas, ¿la sociedad reconoce suficientemente esta labor?

-Aunque la Iglesia no atiende a los más necesitados buscando un aplauso público, sino cumplir con el mandato de nuestro Señor Jesucristo, siempre es motivo de aliento y de estímulo el reconocimiento por la labor realizada, algo que no siempre se da por parte de algunas instancias sociales y políticas. No obstante, los que están cercanos a la Iglesia y los que son atendidos reconocen, sin duda, la labor desinteresada que realiza la Archidiócesis en este ámbito.

-¿Las cofradías están preparadas para responder ante estas necesidades o muchas veces se le exige algo que se les escapa?

-Puedo afirmar que en estos momentos de crisis las hermandades y cofradías están realizando una gran labor para estar a la altura de las circunstancias. Además, sé que algunas hacen grandes obras de caridad en silencio, sin publicarlas en ningún medio. Por tanto, no viven en una realidad que se les escapa, todas son sensibles a las necesidades de nuestro tiempo y hacen lo que pueden.

-¿Está demasiado condicionada la Archidiócesis de Sevilla por el fenómeno de las Hermandades?

-Hay que reconocer que las hermandades y cofradías constituyen un sector pastoral importante, aunque no el único, en nuestra Archidiócesis. Para ellas se ha creado una delegación diocesana, una delegación episcopal de Asuntos Jurídicos y un consejo diocesano.

-El Consejo de Hermandades y Cofradías está trabajando en sus nuevos estatutos. ¿En qué línea deben ir? ¿Cree que se debe buscar una mayor autonomía del organismo?

-Me consta que el Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla (pues hay otros 20 consejos locales) está trabajando en sus nuevos estatutos. La legítima autonomía de los consejos locales no puede hacer de ellos órganos independientes, sino que han de ser, por su propia naturaleza, órganos de la Iglesia diocesana para aconsejar y ayudar al arzobispo en este importante sector pastoral.

-Finalizada la primera fase de la restauración de la iglesia de Santa Catalina, ¿cuáles son los siguientes pasos para empezar su rehabilitación integral?

-El proyecto de ejecución para la rehabilitación integral se entregará el día 17 de diciembre, si bien el calendario para esta intervención dependerá del compromiso y de la colaboración de las distintas administraciones públicas. Esperamos contar con la generosidad de todos, pues estamos ante una iglesia emblemática.

-¿Le preocupa la situación ruinosa de algunos conventos de clausura?

-Soy gran conocedor y amante del patrimonio cultural eclesiástico y, como es lógico, me preocupa la situación de algunos conventos de clausura. Todos debemos esforzarnos por la recuperación y mejora de estos bienes.

-El arzobispo alertó en una carta pastoral de la pérdida de la dignidad en las celebraciones religiosas, ¿se va a trabajar en ese campo?

-El arzobispo, subrayando la dimensión evangelizadora de la celebración de la eucaristía, nos invitaba a cuidar de ésta, de acuerdo con las normas de la Iglesia, pues no somos dueños ni de la eucaristía ni de nuestras comunidades. Asimismo, nos invitaba a potenciar en nuestras parroquias la adoración y el culto eucarístico fuera de la misa, verdadero manantial de santidad. Me consta que la delegación diocesana de Liturgia está trabajando en este objetivo.

-¿Qué importancia tiene la puesta en marcha del Seminario Menor?

-El Seminario Menor, como institución educativa, se ocupa específicamente de la clarificación, acompañamiento y discernimiento para la opción vocacional. Se trata de descubrir y cultivar la vocación sacerdotal, con el fin de llegar a obtener una preparación o capacitación integral, esto es, humana, cristiana y vocacional de los que se forman.

-¿Cuál será el papel del vicario general cuando llegue el obispo auxiliar?

-Mi papel será más o menos el mismo, pues el arzobispo quiere delegar en él la curia pastoral, es decir, la relación con las delegaciones diocesanas y el seguimiento del plan pastoral diocesano. Asimismo, compartirá con él las salidas a las parroquias.

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