Puerta de los Palos

A corazón abierto

  • El Fiscal

Del 'tragabolas' al...

¿Recuerdan el simpático juego de mesa del tragabolas? Los niños pulsaban la palanca de los hipopótamos para que engulleran las bolas que se iban soltando en el tablero. Ganaba el que más esferas se jamaba. Ayer nos acordamos del tragabolas al ver una y otra vez la cara de un Monteseirín desganado, con la cabeza en otro sitio, hastiado y aguantando los tramos del pregón que ponían en jaque las políticas de su partido. Monteseirín se marchó del teatro incumpliendo el rito de valorar el pregón en los camerinos. Tampoco quiso estar en el almuerzo oficial del Alcázar. Su reino no es ya de este mundo. Y un pregón como el de ayer, menos aún. El alcalde se tragó muchos sapos, como aquellos hipopótamos tragaban bolas a golpe de palanca.

Sin aplaudir

Monteseirín no aplaudió muchas de las intervenciones del pregonero que el público del teatro premió con sonoros aplausos. Será cuestión de la disciplina de partido. Al delegado del Gobierno, Faustino Valdés, hermano de la Amargura, le pasó lo mismo. Se le quedaron paralizadas las manos. Misterios... No ocurrió así con la delegada del Gobierno de la Junta en Sevilla, Carmen Tovar, que se hartó de aplaudir. Está visto que unos tragan más sapos que otros. Como en el tragabolas.

Añejo y valiente

Oír a Cano-Romero recordaba a los programas más antiguos de Saeta, la revista hablada de la Semana Santa. Ya advertimos que este pregón ha llegado con cerca de veinte años de retraso. Las formas fueron añejas en cierta manera, superadas ya hoy. Pero los mensajes fueron muy valientes. Parece que el público del teatro ha evolucionado en sus gustos. En los tiempos que corren, el personal valora más una denuncia social que la prosa poética. Lo hemos podido apreciar en pregones anteriores. A Cano-Romero lo interrumpieron en más de una ocasión. Literalmente. Y siempre que ocurrió fue con ocasión de asuntos de actualidad, como fueron los pasajes del aborto y de la retirada de los crucifijos. Bien es verdad que lo de nombrar a todas las hermandades suena a cumplimenteo de años atrás, pero como dijo la delegada de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro, el pregonero es un señor.

Valoraciones

El público del teatro vibró en muchos momentos. Nadie puede negarlo. Ya se sabe que los pregones que no hacen vibrar, ni son pregones ni ná. Pero también es verdad que se acabó mirando el reloj en repetidas ocasiones cuando pasaron las dos de la tarde, pues Cano-Romero empezó a hablar a las 12:30 horas. El pregonero fue consciente de que el tiempo se le había echado encima cuando señaló su reloj aprovechando una ovación y reinició el discurso cuando los aplausos aún sonaban. Y pensar que el pasado año hubo público del teatro al que le dio tiempo a oír las noticias de las dos en su propia casa...

Desde casa

El público de la radio y la televisión fue más crítico con el orador, a juzgar por los sms que fueron llegando al teléfono de este pérfido Fiscal. Tal vez en el teatro se apreciaba más el esfuerzo de este veterano de la oratoria cofradiera, el entusiasmo que exhibió durante la interpretación de las marchas previas y, por supuesto, se acusaba algo menos la extensión del discurso, pues siempre hay mil detalles en los que fijarse, como el abanico de Rosamar, las posturas soñolientas del alcalde, la ferretería del alto mando del Ejército o la cara de venerable militar del tesorero del Consejo.

Otras reflexiones

Primera. ¿Recuerdan que Antonio Burgos ya denunció en su magistral pregón los abortos y la retirada de los crucifijos? Segundo. Juan Espadas, candidato del PSOE a la Alcaldía, estuvo en el patio de butacas como senador. Juan Ignacio Zoido, candidato del PP, ocupó su sitio en el balcón de autoridades como portavoz municipal acompañado por Gregorio Serrano e Ignacio Flores. Tercero. El pregonero también criticó el uso de expresiones como el "solsticio de primavera". Referencia indirecta a IU. Ojú...

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