Un estreno impecable

  • 1 Sin grandes apreturas El sol y el calor que hizo durante toda la tarde motivó que hubiera menos público en la calle y que fuera relativamente fácil desplazarse de un lugar a otro para ver las cofradías. 2Visita a Santa Ángela La cuadrilla del palio de la Amargura cumplió con la tradición de rezar con las Hermanas de la Cruz. 3Esfuerzo El que hicieron todas las cofradías del día para que el retraso acumulado no fuera desorbitado.

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Una jornada en crecimiento. Había mucha preocupación entre las hermandades del Domingo de Ramos y los responsables del Consejo por cómo podría desarrollarse un día que ha crecido de manera importante con respecto al año pasado. Prácticamente todas las hermandades han sumado nuevos nazarenos, sobre todo la de la Paz, que tras la coronación de la Virgen el pasado octubre ha superado de manera holgada los 2.000. También se notó una subida en los dos cortejo de la Hermandad del Amor. Quizás por eso, se percibió una gran celeridad en el camino de las cofradías hacia la carrera oficial. Un compromiso que posibilitó que el retraso acumulado en la carrera oficial fuera bastante asumible en una día con 12.000 nazarenos, 700 costaleros, 18 pasos y 23 bandas de música.

El Domingo de Ramos transcurrió sin incidentes destacables. El intenso calor, que irá a más en los próximos días, fue la tónica predominante. Fue fácil llegar a la Plaza del Salvador hasta instantes antes de la salida de la Borriquita porque era prácticamente imposible permanecer al sol. Como informó el Cecop, hubo un repunte de las asistencias por el calor, aunque todas fueron de carácter leve. Es importante en estos días tan calurosos hidratarse bien, llevar ropas ligeras y de tejidos naturales y, en la medida de lo posibles, evitar las zonas más soleadas.

Fue un día sin grandes apreturas. No hubo grandes bullas, al menos hasta última hora de la tarde. Complicado fue llegar a San Juan de la Palma para ver la salida de la Amargura, pero no lo fue, horas antes, ir de un punto a otro del centro en busca de las cofradías. También se vieron menos sillas portátiles en los cruces más conflictivos. Se ve que el público se va concienciando del peligro que ello supone. La Semana Santa siempre ha sido una fiesta dinámica y no casa con el sedentarismo que se estaba imponiendo en los últimos años.

El calor, que estuvo presente hasta que el sol empezó a esconderse tras la cornisa del Aljarafe, restó público durante las primeras horas de procesiones. Sí hubo grandes colas por la mañana para ver los pasos en los templos. En el de Santiago, los de la Redención ya tenían hasta la flores puestas para la salida de hoy.

Treinta grados marcaba el termómetro de la Glorieta del Cid cuando pasaba por allí el paso de misterio del Señor de la Victoria, de la Hermandad de la Paz. Muchas personas se citaron un año más para recibir la Semana Santa en el Parque de María Luisa. Luz tamizada para la Virgen de la Paz, que avanza a los solemnes sones de Virgen de la Victoria por delante de la Plaza de España. Los vendedores ambulantes no dan a basto: "¡Latas de cerveza, coca-cola, agua... a un euro!". Es la hora del avituallamiento y muchos optan por una hamburguesa del camión instalado la avenida de Isabel la Católica.

Llega la cruz de guía de la Paz a la Plaza Nueva cuando la de Jesús Despojado entra en Rioja. Es fácil llegar hasta la Magdalena. Se nota en este punto un descenso de público respecto a otros años. Los que están y pueden se refugian bajo la escasa sombra. Levanta muchas pasiones el paso de misterio de los Despojos a los sones de la agrupación musical Virgen de los Reyes. El palio de la Virgen de los Dolores y Misericordia sale de Zaragoza a los sones de Señorita de Triana, marcha de Pedro Morales. Se echa en falta un poco más de movimiento en el palio, que avanza a muy buen ritmo camino de la carrera oficial. Mientras los más jartibles aprovechan para ver cofradías en estas horas, otros aprovechan para comer. Si en la mayoría de las calles era fácil encontrar un hueco, en los bares era otro cantar. Sobre todo en los que se encuentran en el primer anillo de la carrera oficial. Las que también hicieron su agosto fueron las decenas de heladerías que han proliferado por la ciudad en los últimos meses.

Uno de los momentos más íntimos y bonitos de la tarde se produjo en torno a las seis de la tarde. La cuadrilla del palio de la Amargura, con su capataz Alejandro Ollero a la cabeza, salía del convento de las Hermanas de la Cruz. No hay mejor manera de prepararse para la estación de penitencia que rezándole a Santa Ángela y a Madre María de la Purísima. Son éstos los detalles que marcan un estilo y una manera de mandar los pasos única.

El Ayuntamiento volvió a aforar como el año pasado el entorno de la Cuesta del Rosario, la calle Francos y Argote de Molina. En esta ocasión, no se vio al público tan lejos de los pasos, pero en la Argote de Molina, por ejemplo, había una acera prácticamente vacía cuando pasaba la Borriquita. Este dispositivo permitió, como informaron fuentes municipales, que una ambulancia pudiera realizar una intervención en el entorno de Álvarez Quintero, por donde discurrían varias cofradías. Gracias a la vía de evacuación y el aforamiento, y a la colaboración de la Hermandad de la Cena, la ambulancia puso salir a contramano por Argote de Molina.

A medida que avanzó la tarde, la brisa fue refrescando el ambiente. Las hermandades hicieron un esfuerzo ímprobo para no dejar retrasos en la Campana. La Estrella, por ejemplo, llevó sus tramos de nazarenos de a tres durante casi toda la ida. Se fue el sol y llegó la elegancia con la Amargura y el Amor. Fue un Domingo de Ramos menos bullicioso, pero pleno de detalles y con todas las cofradías realizando una estación de penitencia ejemplar.

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