Un estreno pendiente

  • Un total de 17 niñas iban a formar parte este año del nutrido grupo de monaguillos de los Estudiantes.

Eran las 13:30 cuando María del Mar Navarro Marín ya estaba vestida de monaguilla junto a su hermano Luis y su primo Miguel Navarro Cardenete. Los tres, nietos del catedrático emérito de la Universidad de Sevilla Luis Navarro García, iban a formar parte del cortejo de monaguillos de la Hermandad de Los Estudiantes, delante del Cristo de la Buena Muerte. Los pequeños estaban nerviosos y muy ilusionados, sobre todo María del Mar, pues ésta iba a ser su primera estación de penitencia en esta hermandad. Un estreno histórico que no fue posible por la lluvia. El entusiasmo se quedó a mitad del camino. El mal tiempo impidió que estos niños, hermanos de los Estudiantes desde que nacieron, salieran a la calle y repartieran los caramelos que llevaban en los canastitos, que con tanta emoción prepararon María del Mar Marín -madre de la monaguilla y de Luis- y Amalia Cardenete -madre de Miguel-. Pero si las madres estaban ilusionadas, más lo estaba la abuela, María del Pópulo Antolín, que llevaba mucho tiempo esperando para poder hacerle la ropa de monaguilla a su nieta, igual que se la ha hecho a los demás nietos.

Los Estudiantes iba a contar con un nutrido grupo de monaguillos, más de 200. Un nuevo reglamento incluye la incorporación de niñas en este cortejo, siempre y cuando tengan cumplidos cuatro años. Este año iban a ir un total de 17 pequeñas. Un estreno que ya no será posible hasta la Semana Santa del año que viene. María del Mar y su familia esperaban ansiosos el día de ayer: "Era un atraso que no pudieran salir la niñas de monaguillas y sí de nazarenas. Nosotros estábamos deseando vestirla para que pudiera salir junto a su hermano y primos", relató.

La pequeña monaguilla no quiso ayer soltar el canastos lleno de caramelos en ningún momento. Aguardó desde temprano impaciente. "Mamá, cuando nos vamos a ir. Vámonos ya". "Da igual que llueva, así vamos más fresquitos y pasamos menos calor", comentaban inocentes los pequeños a todos sus familiares. "A mí me da igual que llueva, yo lo que quiero es salir. Tenía muchas ganas de vestirme de monaguilla, me gusta más que ir de nazarena. Además, yo aguanto todo el recorrido", contaba la niña. Hijos, nietos, primos y sobrinos de hermanos de la Hermandad de los Estudiantes. Estos menores son la tercera generación de la familia que pertenecen a esta cofradía.

Pese a su corta edad, cuatro años, esta pequeña salió el Lunes Santo de nazarena en la Hermandad de la Redención y la próxima Madrugada lo hará en la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Fuensanta de Morón de la Frontera, el pueblo de su madre. Los pequeños se quedaron vestidos, fueron a la Iglesia, pero no pudieron disfrutar delante del Cristo de la Buena Muerte. Una ilusión pendiente .

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