Enrique Esquivias

"Las hermandades están demasiado expuestas a la opinión pública"

Enrique Esquivias de la Cruz asegura "discreción, humildad, transparencia y eficacia" si resulta elegido para dirigir el Consejo. Con 55 años de edad, casado y con dos hijos, este abogado fue hermano mayor del Gran Poder entre 2004 y 2012. En sus años de mandato se restauró el Señor, el paso procesional y se hicieron las obras de la basílica. De lo que más orgulloso se siente es del equipo que ha conformado. Está satisfecho con el trabajo realizado y afirma que "hay que renovar notablemente la imagen del Consejo". No cree que sea necesario volver a reformar los estatutos y revela que en sus contactos con los hermanos mayores no ha notado mucho interés en crear un centro de interpretación o museo de las cofradías.

-¿Cuántas horas le ha dejado de dedicar a su trabajo en estos meses?

-Ninguna. Mi trabajo es mi único medio de vida y no puedo permitirme el lujo de quitarle horas, aunque tengo la suerte de poder adaptar mi horario, hasta cierto límite. Los cofrades siempre hemos sacado las horas del tiempo libre, no del trabajo. Lo contrario sería pensar que somos unos desocupados. Hay quien dedica su tiempo libre a hacer deporte, al cine, a tener tertulias, etcétera, y nosotros se lo dedicamos a nuestras hermandades.

-Bourrellier asegura que le dedicaba 10 o 12 horas al día al Consejo. ¿Cree necesario emplear tantas horas? 

-Espero que no porque yo no tengo tanto tiempo. Pero, si fui capaz de compaginar mi vida privada y ser hermano mayor del Gran Poder, creo que también podré compaginar el Consejo. Es fundamental contar con un buen equipo, que ya lo tengo, y una buena organización en la que prime la eficacia. Los avances técnicos también ayudan bastante en este asunto porque te permiten estar siempre conectado y localizado. Además, queremos seleccionar las obligaciones protocolarias del Consejo, que hoy por hoy las vemos bastante sobredimensionadas.

-¿Qué dicen sus encuestas?

-Nada porque no las hacemos. La única encuesta fiable será la que hagan los hermanos mayores el 30 de junio en la asamblea. El contacto con las hermandades durante los últimos meses lo único que nos permite es ser optimistas y prudentes.

-¿Cuántos hermanos mayores le han prometido el voto y le han pedido discreción?

-No les pregunto a los hermanos mayores a quién votarán para evitar que me tengan que contestar. Creo que las hermandades tienen el derecho de preservar su decisión porque la candidatura que salga elegida será con la que tengan que trabajar, aunque no la hayan votado. Sólo les pido que voten según su conciencia, es la única a la que no se le puede engañar.

-¿Le hubiera gustado que la asamblea se celebrase en otro lugar? 

-Lo propusimos por un simple motivo de espacio y comodidad, como se hizo en la asamblea general de aprobación de los estatutos de hace cuatro años, y la comisión electoral la hizo suya al considerarla razonable. La junta superior decidió que no y punto final al asunto. Por nuestra parte,  no tiene más recorrido, aunque algunos se lo quieran dar.

-Háblenos de su equipo y de su proyecto

-El equipo es de lo que me siento más orgulloso desde que decidí presentarme. Es un grupo de cofrades cohesionados, sin pretensiones, sin ambiciones personales, con una total implicación y movidos por un único motivo: trabajar por sus hermandades los próximos años con un proyecto basado en la discreción, la humildad, la transparencia y la eficacia.

-¿Qué le gustaría renovar del actual Consejo?

-Su propia imagen, que hay que mejorarla notablemente, su capacidad de representación de las hermandades ante las instituciones y la sociedad, y su capacidad de gestión en un doble sentido: como instrumento mediador en los problemas comunes y como coadyuvante en la solución de los problemas individuales de cada hermandad cuando éstas lo pidan.

-¿Es correcto el actual modelo de explotación de la carrera oficial? 

-Si se refiere a la cesión por parte del Ayuntamiento al Consejo para su explotación directa, lo veo correcto, justo y, por hoy, necesario para el sustento de muchas hermandades. Supongo que como todo en la vida tendrá aspectos de gestión mejorables.

-El actual Consejo ha dejado muy avanzado con el Ayuntamiento el asunto del centro de interpretación de la Semana Santa. ¿Retomará este tema o no lo ve necesario?

-En mi contacto con las hermandades durante los últimos meses he notado muy poco interés por este tema, pero quizás sea por desconocimiento. Primero tendremos que enterarnos de qué se trata. No estamos cerrados a ninguna iniciativa que pueda ser positiva para nuestras hermandades, siempre y cuando no nos distraiga de su fundamento religioso.

-¿Cree necesario volver a reformar los estatutos?

-Costó bastante trabajo su aprobación como para meterse en una reforma. Como todas las normas nuevas, necesitan un periodo de adaptación e interpretación para encontrar su mejor desarrollo. 

-¿Está el presidente del Consejo demasiado expuesto a la opinión pública?

-Creo que sí, y el mundo de las hermandades en general, también, sobre todo en temas que debieran ser secundarios. Por eso le decía que una de las bases de nuestro proyecto será la discreción.

-¿Debe el Consejo abanderar acciones de caridad o su misión es otra?

-Fui miembro de la Bolsa de Caridad y diputado de Obras Asistenciales de mi hermandad muchos años, por lo que el tema me es muy cercano y creo conocerlo bastante. El Consejo es la suma de las hermandades y, como tal, la junta superior debe hacer lo que las hermandades le pidan. En ese sentido, creo que hay un trabajo potencial de coordinar, aglutinar, abanderar, crear bases de datos, etcétera, muy necesario en ese campo. Lo que no debe hacer la junta superior es convertirse en una hermandad con una acción social por su cuenta, solapando la que ya hacen las hermandades individualmente o en grupo, como puede ser el Economato de la Fundación Casco Antiguo, la Fundación del Viernes Santo, entre otras.  

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