El Dulce Nombre

Una lección sobre cofradías

  • La Virgen del Dulce Nombre fue recibida por una lluvia de pétalos a su paso por la calle Cardenal Spínola

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Fernando, Espe, José Luis, Javi, Pedro, Silvia, Antonio y Cristina, son un grupo de jóvenes discapacitados del centro Paz y Bien de Alcalá de Guadaíra que estaban invitados por la hermandad de la Bofetá para disfrutar la salida de la cofradía desde dentro de la parroquia de San Lorenzo. Están acompañados por Juan Manuel Fernández, director de la banda del Sol y uno de los psicólogos que trabajan con ellos, quien le iba explicando todos los detalles de la cofradía. Preguntaban mucho, sobre todo estaban muy interesados en saber cuánto pesaba el paso de la Virgen del Dulce Nombre. "Lo menos 1.700 kilos", les dijo Pepo, un costalero. Les debió parecer poco, puesto que más de uno se apuntó para el año que viene.

Mientras los poco más de mil nazarenos que saca este año el Dulce Nombre iban saliendo a la Plaza de San Lorenzo, ellos seguían con el mismo interés por saber cosas: "¿Cuánto cuesta una túnica?, ¿cuántos costaleros llevan los pasos?, ¿cuándo sale la otra Virgen que hay allí?..." Su curiosidad iba siendo saciada por quien buenamente les podía ir respondiendo.

En el presbiterio de la parroquia, el Cristo del Mayor presidía el altar mayor. Este año se cumple el cuarenta aniversario desde que la hermandad llegó a San Lorenzo, procedente de la cercana iglesia de San Antonio de Padua. Ocupó la capilla que dejó libre el Gran Poder.

La cofradía estuvo acompañada este año en su salida por el Dulce Nombre de Coria del Río, quienes también estaban de aniversario, 15 años de su primera salida procesional en la que fueron amadrinados por su homónima sevillana. Ayer fueron ellos los que correspondieron.

El paso de misterio de Jesús ante Anás, que cumplía ochenta y cinco años de su realización, realizó tras su salida un guiño al Señor de Sevilla, expuesto en besamanos. En el paso, de blanco, va Malco, criado de Anás, cuya mano, que abofeteó al Señor, tiene hasta una tertulia. Tras el paso, las Cigarreras y llevando la banda una chica, Adela Ojeda, que redoblaba para sorpresa de muchas de las personas que allí se encontraban.

Casi 300 niños llevó esta hermandad en los primeros tramos del cortejo de palio. Formaron en la casa de hermandad del Gran Poder en la calle Hernán Cortés. Algunos de ellos, los más pequeños, se conformaron con llegar a la Campana.

Salió la Virgen del Dulce Nombre estrenando una nueva composición musical en su honor, La gracia de Sevilla bajo palio. El paso sí se giró por completo a la basílica. Las hojas que bordó Juan Manuel Rodríguez Ojeda en el manto de la Virgen se confundían con las de los plátanos de indias de la plaza, mientras una lluvia de pétalos recibía a la Virgen camino de la Gavidia por la calle Cardenal Spínola.

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