En libertad el indigente que atentó contra tres templos

  • Lanzó piedras contra la Basílica de la Macarena, Omnium Sanctorum y San Gil, donde intentó incendiar la parroquia.

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Un indigente de 49 años e idenfificado como Ángel M. R. se encuentra desde ayer en libertad tras haber sido detenido por haber atentado contra tres templos de la capital: la Basílica de la Macarena y las parroquias de San Gil y Omnium Sanctorum. El arresto se produjo después de tres denuncias presentadas por los párrocos de estos templos y la corporación macarena, ya que el presunto autor de estos hechos había lanzado piedras, desperdicios y botellas contra las fachadas de las iglesias e incluso en una de ellas -la de San Gil- intentó prender fuego. El indigente, además, también causó desperfectos en la casa hermandad de los Javieres.

Ha sido más de un mes de agresiones. El primer templo objeto de estos lanzamientos fue la parroquia de Omnium Sanctorum, como ya avanzó este periódico. Su párroco, Pedro Juan Álvarez, denunció la situación ante la Policía Nacional, ya que en una ocasión la botella que lanzó este indigente a punto estuvo de impactar contra una mendiga del templo. Pero los hechos no quedaron aquí. Pocos días después esta persona entró en la Basílica de la Macarena mientras se celebraba una misa e insultó a la imagen y amenazó con dañarla. El hermano mayor, Manuel García, relata que los encargados de la seguridad en la basílica lograron expulsarlo, aunque el indigente no depuso su postura, al contrario, empezó a lanzar piedras, una de las cuales rompió la puerta de cristal del museo de la hermandad. La corporación también presentó una denuncia ante la Policía por estos hechos. García afirma que entre los hermanos que presenciaron el ataque surgió el temor a que se produjera la misma agresión ocurrida en junio pasado contra la imagen del Gran Poder.

El tercer templo que sufrió esta agresión fue San Gil. Su párroco, Antonio Borrego, explica que varias feligresas han intentado ayudarlo a esta persona, que ha rechazado cualquier colaboración, ya que siempre "insulta y desprecia todo lo que sea religioso", de ahí que en más de una ocasión repitiera que su misión en la vida era "quemar y destruir iglesias". El indigente, incluso, intentó introducir un papel ardiendo bajo la puerta de esta parroquia con la intención de prenderle fuego, algo que no logró ya que la puerta tiene una chapa inferior que impide que se introduzcan objetos. Por último, los ataques también se han extendido a la casa hermandad de los Javieres, cuya fachada tiene una hornacina con la imagen de San Francisco Javier, sobre la que el indigente esparció sus excrementos.

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