Tres miradas de la Pasión

  • visitantes. Muchas personas acuden a Sevilla en Semana Santa para vivir las procesiones · Algunos personajes públicos llevan años viniendo en estas fechas atraídos por esta celebración

Son muchos los sevillanos adoptivos que cada año acuden desde diferentes puntos de España para vivir intensamente la Semana Santa. Miradas foráneas de la fiesta pero que la viven con la misma emoción con que puede hacerlo cualquier sevillano del barrio de San Lorenzo, de Triana o de la Macarena. Entre esas personas que acuden puntualmente desde cualquier lugar a su cita con la primavera de Sevilla, hay personajes con relevancia pública que llevan muchos años integrados en la fiesta y que la viven y disfrutan como un sevillano más.

Uno de los fijos es el dramaturgo y director de Els Joglars, Albert Boadella, que asegura que la primera sensación que se lleva una persona que no conoce la Semana Santa es "de sorpresa por la profundidad y el sentimiento con el que la gente se echa a la calle". Desde su visión de artista, ve la Semana Santa como "un gran festival de arte y sentimiento. Un sentimiento común que atrapa a las personas", añade. Hace cuatro años en la entrada del Baratillo, dice, "se me caían las lágrimas por ese sentimiento que lo inunda todo. No estaba viendo una escultura. Veía a la Virgen realmente". Conoció la Semana Santa en los años 90 gracias al torero Manolo Vázquez y a su familia, "su hija Remedín y su marido Amable Esparza siguen ejerciendo de perfectos anfitriones cada vez que asisto", comenta.

El año pasado experimentó una sensación "muy especial" cuando iba cangrejeando delante de la Macarena por la calle Sierpes: "De golpe empezaron a llover kilos de pétalos de flores, fue algo que me dejó muy tocado, me quedé al borde del desmayo por toda la emoción que experimenté en aquel momento", añade.

Lo que más le llama la atención es la capacidad de organización de la gente. "Me recuerda simbólicamente a España, dónde parece que todo es caótico y en cualquier momento las cosas dejarán de funcionar, pero al final todo sale bien y no sabemos cómo", concluye.

Quién no llega a capillita, pero casi, es Odón Elorza, alcalde de San Sebastián, que descubrió la Semana Santa sevillana y su olor a azahar hace ya 20 años. Desde el primer momento le enganchó el ambiente y la solemnidad con la que los sevillanos vivían la fiesta. "Es un espectáculo impresionante, la estética, la sensibilidad y la belleza de las procesiones me conmueven, aunque no sea especialmente creyente", explica el regidor donostiarra.

Enamorado de Sevilla, a la que considera su segunda ciudad, le gusta perderse entre la bulla mezclándose con el público. Lo que más le sorprende es "la emoción, el sentimiento y la intensidad con la que las personas viven las procesiones. Es algo que me pone los pelos de punta". Después de tantos años, se sigue emocionando al paso de la Macarena: "cuando la tengo cerca me entra un sentimiento embriagador. Suena a tópico, pero eso hay que vivirlo. También le tengo un especial cariño a la O y a la Hermandad de los Gitanos", agrega.

Para la Semana Santa de 2008 sólo tiene un deseo: "Que sea un éxito y no haya problemas. Los que la seguimos desde la distancia sufrimos cuando nos enteramosde que las cofradías no salen por la lluvia".

Otra de las personas que acuden cada vez que puede es Enrique Múgica, Defensor del Pueblo Español. Conoció la Semana Santa en los años 70, de la mano de Felipe González y su esposa Carmen Romero, y desde entonces han sido muchas las visitas realizadas a la capital de Andalucía para vivir su fiesta mayor. La última vez fue el año pasado, cuando aprovechó que tenía que dar el pregón taurino para vivir la Semana Santa desde el Miércoles Santo. "Estuve en los palcos viendo pasar las procesiones invitado por el Ayuntamiento y por los maestrantes".

Ha visto las cofradías en la Catedral, en los palcos, en la calle mezclado entre la bulla: "Recuerdo una entrada de la Hermandad de la Carretería que fue verdaderamente impresionante", pero hay dos momentos con los que se queda: La salida de la Macarena, "que es un espectáculo excepcional y maravilloso", y el Cachorro de vuelta tras la lluvia del año pasado, por el puente que lleva su nombre, "una visión sobrecogedora que mi mujer no quería perderse. Nos impresionó el Cachorro la primera vez que lo vimos hace ya muchos años y aún hoy nos sigue sobrecogiendo".

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