La Campana

El mítico primer nazareno

  • Sevilla ha devorado el mito del primer nazareno, que antes se veía "en la soleada mañana del Domingo de Ramos" lEste año, en las vísperas, han salido ya unos 2.450 nazarenos

FUE una decisión desacertada, sin fundamento y sin conciencia de los ritos de la Semana Santa. El primer nazareno era patrimonio histórico artístico del Domingo de Ramos, de la liturgia de la mañana, como la procesión de las palmas. El día santo de los estrenos hay que estrenar de todo, no sólo corbatas, calcetines y otras prendas. Si se estrena la Semana Santa, con todas sus consecuencias, lo suyo de siempre era estrenar el primer nazareno, ya fuera de la Paz, de la Borriquita, de la Hiniesta, o de la Estrella en Triana. Más tarde se agregó el primer nazareno de Jesús Despojado, que se reincorporó a este día en 1978. En otros tiempos, un Domingo de Ramos sin primer nazareno hubiera sonado rarísimo, imposible de asumir para un pregonero de verbo encendido. Hubiera sonado como a Domingo de Ramos mutilado.

Permitir los nazarenos en las vísperas fue una decisión casi contra natura cofrade. Los hermanos de esos días previos a la Semana Santa (que aún no son de Semana Santa) podrían haber seguido saliendo vestidos de paisanos, con sus chaquetas los caballeros y los trajes oscuros las señoras, que es la segunda equipación de los cofrades, cuando no es la temporada de túnicas. Los de vísperas podrían hacer sus procesiones a modo de vía crucis, aunque no rezaran las 14 estaciones, con un pasito más o menos costeado (en algunos casos ni eso), con sus bandas, o sus pitos, según el tono más penitencial o fúnebre de la hermandad.

El Viernes de Dolores fue siempre un día de presagios de Viernes Santo. Un día ideal para trasladar a los titulares de la Mortaja al paso, para la procesión claustral con el Cristo del Descendimiento de la Quinta Angustia, para recordar que Cristo se va a morir un Viernes y que éste es ya, por fin, el último Viernes de la Cuaresma. Eso se podía conmemorar en los templos, o en la calle. Esa liturgia puede permitir que salga el Nazareno de la Corona por los alrededores de la Catedral, aunque en principio la idea de las vísperas no era para los alrededores de la Catedral, sino para los barrios más alejados. Un Viernes de Dolores con cofradías se interpretó para barriadas donde un paso sólo podría ir a la Catedral igual que el paso de la Virgen de Regla irá a Madrid. A ruedas. Y con su trasunto del Sábado de Pasión en Torreblanca, desde el general aprecio de que Torreblanca es diferente, no una cofradía más de la Semana Santa burguesa.

Las vísperas son de muchas impaciencias, pero se han pasado los impacientes y han sacado a los nazarenos antes de tiempo. Este año han salido a lo grande. Unos 1.600 el Viernes de Dolores y en torno a 850 ayer. En total, unos 2.450 nazarenos antes del Domingo de Ramos.

Salvando las diferencias, es como si celebramos la Nochebuena el día de la Lotería de Navidad, o ponemos los Reyes Magos antes de la Cabalgata. Todo tiene su momento en el mundo de los rituales. Y el primer nazareno lo tenía definido con mucha precisión: en la mañana del Domingo de Ramos, que siempre salía soleada en los pregones donde se mencionaba. ¿Por qué se cargaron esta tradición sevillana? Es una cosa que me pregunto desde que veo nazarenos en la noche del Viernes de Dolores, incluso a la vera de la Catedral, donde es aún más inexplicable.

Se podrá decir que no es lo mismo un nazareno de vísperas que un nazareno de verdad, pero no estoy de acuerdo. Un nazareno de vísperas es tan auténtico como el de un Domingo de Ramos. Sacó su papeleta de sitio, se hizo su capirote y vistió su túnica con la misma ilusión que un niño de la Borriquita. Si se permite eso, la culpa no es del nazareno, sino de quienes lo autorizaron, que son los mismos que dijeron que no habría más de 56 cofradías en Sevilla, y otras cosas que el viento se llevó. Por eso, quien ve un nazareno de vísperas ya no verá el primer nazareno el Domingo de Ramos, porque ya lo ha visto antes.

El gran problema es que esto no tiene remedio. Sólo se podría solucionar si incluyeran en la Semana Santa a todas las cofradías de vísperas, pero entonces sería peor el remedio que la enfermedad. Y hablar de lo que se pudo hacer y no se hizo tampoco tiene sentido. En otros tiempos también había cofradías nuevas, no se fundó ninguna por arte de magia. Pero entraban en la Semana Santa, o no; y hasta que no se incluían en la nómina, no se les permitía salir con capirotes. Esas eran las condiciones y había que cumplirlas.

También es verdad que aún quedan algunos irreductibles; son los que hacen promesa de no ver al primer nazareno hasta el Domingo de Ramos. Pero ni esos tienen garantías. A veces te lo encuentras antes hasta sin querer. El primer nazareno de hoy en día es extemporáneo, ha perdido gran parte de su misterio.

León

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