Una muestra de piedad

  • Las hermandades de Torreblanca, el Divino Perdón y la agrupación de la Milagrosa recorrieron sus barrios.

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Con permiso de la Hermandad del Divino Perdón del Parque Alcosa, y de la agrupación parroquial de la Milagrosa, que desde el año pasado recorre con sus dos pasos las calles de Ciudad Jardín y de Nervión, el Sábado de Pasión es del día de Torreblanca. De su hermandad y de su barrio. Del Señor Cautivo ante Pilatos y la Virgen de los Dolores, y de las personas que cada año convierte la jornada en una auténtica fiesta y muestra de piedad popular en la que olvida, aunque sea por unas horas, las miserias y las puñaladas de la vida. Ayer la hermandad volvió a recorrer las calles del barrio para repartir esperanza.

Con puntualidad inglesa salió la cruz de guía desde la parroquia de San Antonio de Padua. El intenso calor que hacía ayer por la tarde en Sevilla no fue ni muchos menos un problema para que cientos de personas se congregaran en la plaza del Platanero, un lugar poco apto para personas con alergias primaverales, esperando la salida de la cofradías. Más de 600 nazarenos llevó ayer la hermandad. Unos 900 salieron ayer, si se le suman los que llevó la Hermandad del Divino Perdón del Parque Alcosa.

Nadie quiso perderse la procesión de Torreblanca. Hasta allí se desplazaron el obispo auxiliar, Santiago Gómez Sierra, que presidió su primera cofradía en Sevilla, acompañado por el delegado diocesano para Hermandades y Cofradías, Manuel Soria Campos; el pregonero de la Semana Santa 2011, Fernando Cano-Romero; o el candidato del PSOE a la Alcaldía, el senador Juan Espadas, quien, vara en mano, se dejó ver uno de los mayores caladeros de votos de su partido, al igual que el viernes hizo en Pino Montano. El candidato del Partido Popular, Juan Ignacio Zoido también estuvo en Torreblanca, aunque declinó portar una vara. Será que Zoido comparte esa máxima del arzobispo Asenjo de que hay que trazar una línea roja entre las hermandades y la política. El Consejo de Cofradías estuvo representado por su presidente Adolfo Arenas.

Con diligencia y con una compostura encomiable fueron saliendo los tramos del paso del Señor. "Vamos a asomar a Dios a las puertas del barrio", arengó el capataz, Manuel Rocha, quien hasta este año ha sido también hermano mayor, a sus hombres. "Está Torreblanca entera esperando. Han venido a ver a su Señor. A este Dios con las manos amarrás que tanto queremos". Como bien dijo el capataz, fuera le esperaba su gente. Personas humildes que encuentran en estas imágenes la mejor manera de encontrar a Dios para contarle sus problemas y pedirle por un futuro mejor, entendiendo de la mejor de las maneras esa religiosidad popular, o piedad popular, que no está reñida en ningún caso con los preceptos más ortodoxos de la Iglesia. Salió el paso de misterio a los sones de La Saeta y LaSoledad del Cautivo, interpretadas por la agrupación musical Virgen de los Reyes.

El obispo auxiliar, fue el encargado de realizar la primera llamada al paso de la Virgen. Antes, se dirigió a los costaleros: "Lleváis a la Madre de Dios sobre vuestros hombros. Pedidle por vuestros problemas, por los de vuestras familias y por los del barrio. Tenéis el privilegio de anunciar la fe a todas las personas que ven la cofradía". La hermandad visitó durante la procesión la casa que las Hermanas de la Cruz tienen en el barrio y la parroquia de Inmaculado Corazón de María.

Muchas personas disfrutaron en el Parque Alcosa de la procesión del Nazareno del Divino Perdón, tallado en el año 2002 por José Antonio Navarro Arteaga. La hermandad, que realiza una importante labor asistencial en el barrio, ha prescindido este año de cualquier estreno para dedicar todo el presupuestos a la atención de las personas más necesitadas.

En Ciudad Jardín, la agrupación de la Milagrosa volvió a reunir a un gentío para contemplar el discurrir del misterio del Señor de la Esperanza en el Puente del Cedrón y la Virgen del Rosario. Este año, el cortejo recorrió a la ida las calles propias de su barrio, de casas bajas encaladas y repletas de naranjos, aunque sin azahar. Mucha chavalería acompañó al paso de misterio que desfiló majestuoso a los sones de la Redención. La guardia judía, este año con sones propios, deleitó a los más pequeños, aunque no lo debieron pasar muy bien con esos ropajes, al menos por la tarde.

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