cofradías La recuperación de una obra única

El 'nuevo' paso de la Carretería

  • Tras varios años de trabajo desarrollado en dos fases, los Hermanos Caballero dieron el pasado fin de semana el último barnizado a las andas del Crucificado de la Salud.

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Los Hermanos Caballero dieron durante el pasado fin de semana los últimos repasos a la restauración del paso de misterio de la Hermandad de la Carretería, un proyecto, iniciado por la junta de gobierno presidida por José María Sainz, que se ha realizado en dos fases: la primera, el canasto, que se concluyó en el año 2010; y la segunda, los respiraderos, que estaba lista para la pasada Semana Santa, aunque necesitaba de algunos retoques ahora aplicados. El trabajo sobre esta segunda zona ha dado más problemas a los Hermanos Caballero, sobre todo por su menor grosor, motivo por el que han tenido que reforzarlo bien por la parte trasera. El resultado final se pudo comprobar ayer en la capilla de la hermandad.

El próximo Viernes Santo, los cofrades descubrirán un paso que ha ganado en luminosidad y que cuenta con una gran cantidad de detalles que hasta ahora pasaban desapercibidos por el oscurecimiento de la madera, como explicó a este periódico Manuel Caballero, uno de los artífices de la restauración: "Nuestra opinión después de trabajar sobre el paso es que es una obra magnífica a la que no se le ha dado el valor que realmente tiene. No hay otro paso igual. Su talla no es normal, ya que no es ni barroca, no gótica, ni renacentista... su autor se inventó el dibujo".

Las andas fueron realizadas en 1922 por Guillermo Muñiz, quien, según las averiguaciones que han hecho los tallistas, concibió el paso de una manera totalmente inusual: "Después de estudiarlo hemos llegado a la conclusión de que este hombre cogió unas ramas de cardo y dejó que se secaran. Del resultado de ese experimento, y de la forma que tomaron, se inspiró para el diseño".

Son muchas las peculiaridades que destacan los Caballero tras concluir la intervención en el paso. Una de ellas, es la ausencia de cartelas para tapar las uniones, aunque tiene una explicación: "Tras terminar la fase de carpintería, comenzó a tallar por una esquina y terminó por la otra". La fuerza de la talla también ha llamado sobremanera la atención de estos prestigiosos tallistas: "Está realizada con una gran fuerza. Nos preguntamos cómo este hombre pudo meter la gubia a esa profundidad". Otro detalle que revelan es que originariamente el paso fue concebido para ser dorado: "Se ve en que la talla no está terminada de manera muy fina. Si se llega a hacer hubiera sido algo escandaloso, pero de bonito". El maestro Muñiz ejecutó el paso en la capilla de la corporación y tardó cuatro años en terminar el trabajo.

También destacan algunos de los detalles ocultos. Hace dos años, ya advirtieron que las garras en las que terminan los zancos eran de águila, no de león o dragón como se especulaba. Ahora, llaman la atención sobre "la maravilla de una hoja que hay abierta a la que hemos dado un sutil toque de verde".

El paso lucirá un tono algo más claro que permitirá disfrutar de la calidad de la talla, matiz que han conseguido utilizando unos productos para dar a la madera de pino la apariencia de la caoba vieja.

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