El número con letra entra

  • La Basílica de la Macarena fue escenario de la presentación de la revista de Semana Santa 'Diecisiete', acto que contó con la actuación de la Banda Municipal

¿Por qué no va a caber una mirada de la Semana Santa con los cánones de Cahiers de Cinema o de la Revista de Occidente? En eso debe consistir la palabra Excelencia que aparece en la portada y en los propósitos de la publicación cuatrimestral Diecisiete, media aritmética entre el día 16 en que se presentó y este 18 en que ven las luz estas líneas con la noticia.

El título sorprende. Un número con letras, perfecta metáfora urdida por Rafael Avilés del Pino, editor de la publicación, para simbolizar lo que de hermanamiento de artes y tendencias, afectos y oficios hay en el mundo de las hermandades. Un número primo entre hermanos. Indivisible donde tanta división se produce. Una apuesta valiente, innovadora de Persia Editorial en un mundo donde a veces a la saturación se le llama plenitud. Las palabras las utilizó con mucho acierto Adolfo Arenas, presidente del Consejo General de Cofradías, que le dio la solemnidad precisa a un acto nada solemne. Un ejercicio de semiótica digno de Saussure en el que hablaban las imágenes, la Macarena anfitriona presidiendo y ese rostro de dolor y alegría, números y letras, en la portada de la revista con fotografía de Nacho González. Hablaban también los sonidos de la Banda Municipal que dirigió Francisco Javier Gutiérrez, su director, de la inagotable cantera musical de Guillena.

Con los sones de la Banda la basílica era Feria y Francos, Parras y Sierpes. Y como cuando se fundan los últimos días de marzo con los primeros de abril en ese convoy del tiempo, la calle simbólica, anhelada con el bisbiseo de los compases, estaba llena de gente.

Los doctores Francisco Gallardo (El rock de la calle Feria) e Ismael Yebra, zamorano de la Alfalfa, tenían que comprimirse en el último banco de la basílica para ganar un nuevo asiento. Rafael Avilés mostró sus miedos, su inseguridad cuando habló del proyecto. Un temor disipado cuando visitó a la titular del templo. A Rosamar Prieto, delegada de Fiestas Mayores, la representó Carlos García Lara, su jefe de área, que en primavera se calcula multiplicando espacio por tiempo a la enésima potencia de la emoción.

La presentación fue como un estandarte de la revista: nada de pregones ni de piropos. Nada de jaculatorias ni de saetas. Las palabras justas en un territorio anfibio donde lo sagrado y lo profano se profesan mutuo respeto y se protegen de antropólogos y sociólogos a la violeta.

Que en un periodo de tiempo no demasiado largo la Semana Santa viva esta transición de su excelencia -qué grande le quedaba la palabra- a la excelencia es una prueba de la salud de quienes hacen posible este sueño que ya es realidad el Miércoles de Ceniza. El director de la Banda Municipal regaló una propina al auditorio. Hubo un macareno que se marchó antes de tiempo, porque lleva cuatro años de adicción a Arrayán. Está perdonado.

Moderó el acto Manuel García, hermano mayor de la Macarena después de haber sido armao de la Macarena, placero de la Encarnación y durante cuatro legislaturas -dieciséis en la estética de Fali Avilés- concejal del Ayuntamiento de Sevilla. Salvo los días que ocupó su puesto un edil de Izquierda Unida que con los años se haría consejero autonómico del PP en la comunidad de Murcia, en los dominios de Salzillo.

Al acto acudieron el portavoz del PP, Juan Ignacio Zoido, y su compañero de grupo Gregorio Serrano, que continuaron el intercambio de pareceres en el bar Umbrete del Pumarejo. También estuvo Manuel Marchena, vicepresidente de las empresas municipales. Diecisiete es un guiño del editor al siglo XVII, al esplendor del Barroco. Suena también a pieza de revista y al año de la revolución rusa. Marchena viaja la semana próxima a Moscú en la retaguardia sevillista de quienes intentarán vencer al equipo del Ejército.

Al Consejo lo representaron presidente, vicepresidente, secretario y tesorero. Estuvieron los hermanos mayores del Silencio, Antonio Rodríguez Cordero, y de Pasión, Javier Criado. Los ex hermanos mayores de la Macarena Joaquín Sainz de la Maza y Juan Ruiz y el delegado del Viernes Santo, José Luis Cantalapiedra. También un hermano del Buen Fin, compañero de Marchena en sus carreras dominicales, cofrade ecuménico que viajó a Berlín para celebrar hoy mismo el tercer cumpleaños de su nieta alemana.

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