La peor que usted ha vivido

  • Nadie puede aseverar que ha conocido una Semana Santa tan negra, con tanto infortunio, con más de la mitad de las cofradías sin poder realizar la estación de penitencia a la Catedral.

Comentarios 24

Amiles se sevillanos nos ha tocado vivir en menos de diez años una Semana Santa en la que se pidió la primera venia en la Campana el Martes Santo, con la noche bien entrada, y una Semana Santa en la que la última cofradía que pasó por la carrera oficial ha sido la de los Panaderos después de un Martes Santo, para más inri, sin ninguna cofradía en la calle. A miles nos han tocado las bolas negras de 2003 y 2011. La que ha terminado es con toda seguridad la peor Semana Santa que usted haya vivido nunca. Más de la mitad de las cofradías se han quedado sin efectuar la estación de penitencia. Y aquí se incluye a la del Plantinar, que ayer no cumplió con el recorrido oficial. Un total de 34 cofradías de 59. La estadística es insólita a falta de conocer si el Resucitado podrá realizar su salida.

Durante el siglo XX, los aguaceros dejaron decenas de cofradías en sus templos, empaparon muchos pasos y provocaron centenares de situaciones de incertidumbre, pero nunca se alcanzó un resultado tan nefasto como el de este año, con más de la mitad de las cofradías inéditas. Tendríamos que remontarnos a 1932, con la República, cuando únicamente salió la Estrella y lo hizo el Jueves Santo, dando lugar a la leyenda de La Valiente, o la de 1933, cuando no salió ninguna. Ni siquiera en los posteriores años de fortísimas tensiones políticas se produjo tanto infortunio. Nadie puede decir que ha vivido con uso de razón una Semana Santa tan negra, de tanto vacío y tan calamitosa.

De las 34 cofradías referidas, cabe reseñar que la del Dulce Nombre llegó a sacar el paso de misterio, que alcanzó la calle Conde de Barajas y tuvo que regresar rápidamente bajo un aguacero; la de la Trinidad puso en la calle el paso del Sagrado Decreto, que sólo hizo una chicotá, y la del Sol alcanzó la Catedral, pero sin cumplir con la carrera oficial, pues se refugió en el templo metropolitano sorprendida por la lluvia. La de los Javieres llegó a organizar el cortejo, abrió las puertas de Omnium Sanctorum, pero desistió de salir al comprobar la lluvia que caía en ese momento y que no abandonó ya las siguientes horas de la tarde.

Por jornadas, únicamente se ha logrado el pleno el Domingo de Ramos y el Miércoles Santo. El Lunes Santo se quedó sin salir la del Polígono de San Pablo, pero sí lo hicieron todas las demás. Sólo ha habido tres jornadas con cofradías cumpliendo con la estación de penitencia: Domingo de Ramos y Lunes y Miércoles Santos. El resto, el vacío, con una secuencia inédita de Jueves Santo, Madrugada y Viernes sin ningún paso en la calle. También esta Semana Santa ha empeorado las estadísticas de la Madrugada. En 2004 sólo salió la de la Esperanza de Triana. Una de seis. Este año, ninguna. Y, para colmo, la tarde del Jueves Santo se alternaron de forma cruel los rayos de sol con intensos chaparrones.

Lo peor de todo sea tal vez que los porcentajes de riesgo de lluvia de los meteorólogos no han servido este año ni para abrir la posibilidad de efectuar una salida. A partir del Jueves Santo bastaba con mirar al cielo para saber que no se daban las condiciones para que una cofradía saliera a la calle con el decoro y la dignidad mínima requeridos.

Acaba una Semana Santa que, al menos, sirvió para confirmar determinadas tendencias en los hábitos ciudadanos. El Domingo de Ramos sigue siendo la jornada de los contrastes más fuertes entre los distintos tipos de público, de las calles más sucias y de las principales bullas. La carrera oficial, que alberga el público de pago, sigue siendo un vergonzante estercolero al paso de la última cofradía. Los cangrejeros siguen escandalosamente delante de muchos pasos. El Miércoles Santo se percibió mucha más cantidad de público en el centro, tal vez porque la gente sabía de los negros pronósticos para toda la segunda mitad de la Semana Santa. La Madrugada pudo ser la de la recuperación del gentío en la calle como hasta 2000, cuando los sucesos de causa desconocida dieron paso a una serie de años en los que se notó una caída descarada de personas en las calles. Las colas de devotos para entrar en las basílicas del Gran Poder y la Macarena ofrecieron una idea de lo que pudo ser aquella noche en el centro. Habrá que esperar un año para confirmar si la Madrugada ha recuperado el esplendor del público cofradiero en la calle.

Fue una Semana Santa con menos lirios morados en los pasos por aquello de lo tardía que ha caído en el calendario. Como ejemplo, el paso de misterio de Santa Marta, que este año lució jacintos. Una Semana Santa con muchos políticos dejándose ver en los templos y con varas delante de los pasos, sobre todo en las hermandades de vísperas, que pudieron salir todas. Y una Semana Santa en la que las tres hermandades que incorporaron a las mujeres en los cortejos por decreto episcopal no pudieron salir: Quinta Angustia, Silencio y Santo Entierro. Habían expedido 17, 25 y 7 papeletas de sitio, respectivamente. Como apunte, también se quedaron sin salir las primeras monaguillas de la cofradía de los monaguillos por antonomasia, la de los Estudiantes. Hasta 17 pequeñas tenían su papeleta de sitio preparada.

En cuanto a las iniciativas municipales que se estrenaron este año, cabe anotar como fiasco la tribuna de 200 sillas instalada en la Plaza de la Encarnación. Finalmente no fueron colocadas en la escalinata principal, tal como se anunció oficialmente, sino a ras de suelo. La parcela ha estado muy despoblada los únicos tres días que ha habido cofradías. Por contra, la Sevilla real y espontánea ha hecho suya esa gran escalinata, que a media tarde es para muchos el mejor sitio donde descansar y tomarse el bocadillo. Sí ha funcionado la web de localización de las cofradías por medio de los gps que usan los miembros de Protección Civil en las cruces de guía y en los pasos. Debía ser la Semana Santa de las redes sociales, pero todo se ha quedado a medio gas.

Nunca tanta gente ha deambulado por el centro tan desorientada durante tantos días. La sensación de vacío, de no saber dónde ir y de no saber qué hacer han marcado la segunda mitad de esta Semana Santa, en la que muchos negocios hosteleros tenían puestas las esperanzas, más aún en el contexto actual de crisis económica. Mucho género se ha ido a la basura.

Esta Semana Santa es de contársela a los nietos. "Hubo una vez, un año, no recuerdo exactamente cuál, en que la de los Panaderos fue la última en pasar por la carrera oficial... Una Semana Santa sin cofradías durante tres jornadas, con nazarenos mojados por todas partes, con calles huérfanas de pasos. Una Semana Santa en la que los abonados a las sillas sólo fueron el Domingo de Ramos y el Lunes y el Miércoles Santo, una Semana Santa sin ninguna cofradía en la Madrugada". Y habrá nietos que pensarán que se trata de un delirio del abuelo. Porque esta Semana Santa ha sido delirante, de verdadera pesadilla. El 1 de abril de 2012 será Domingo de Ramos.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios