Carlos Bourrellier. Presidente del Consejo de Cofradías.

"He sido un presidente que me he remangado y he estado encima de todo"

  • El próximo jueves 30 se celebran elecciones a las que no concurrirá. Se ha puesto a disposición de su Hermandad del Buen Fin y colaborará en el Centro de Estimulación Precoz.

Carlos Bourrellier afronta las últimas semanas de su mandato con el convencimiento de que ha hecho un gran trabajo al frente del Consejo. Admite que los dos primeros años fueron "muy malos", pero que con "honradez y seriedad" le fue dando la vuelta a a la tortilla. La visita del Rey fue un punto de inflexión. Presume de gestión económica, en tiempos de la peor crisis, y asegura que deja un buen legado a quien le suceda a partir del 30 de junio.

-¿Qué balance hace de su gestión?

-Muy positivo. Tal vez desde fuera se puedan ver luces y sombras, pero cuando uno sabe de qué va esto, no se puede imaginar que hemos llegado hasta donde hemos llegado. Yo estoy muy satisfecho. Lo hemos hecho con todo cariño y honradez. Hemos atendido y ayudado a todas las hermandades. Siempre le pedí a mis consejeros que fueran por delante y conocieran las necesidades de las hermandades.

-¿De qué se siente más orgulloso?

-De muchas cosas, pero por mi condición de cristiano y católico, de haberle dado un nuevo sagrario a Sevilla con la obra que hicimos en la capilla de Santa María de Jesús. Se celebran bodas, comuniones... Se ha climatizado y se puede utilizar en todas las épocas. Se abre todas las mañanas hasta las dos. Los jueves hay exposición del Santísimo y los domingos hay misa a las 12:45. Me siento muy orgulloso.

-¿Cuál ha sido su mejor momento al frente del Consejo?

-La visita del Rey fue un momento magnífico. Vino en buen momento. Pasamos dos primeros años muy malos, muy malos... para salir corriendo, pero teníamos que estar ahí y trabajar y olvidarnos de los sinsabores. Pero la visita del Rey fue un antes y un después. A partir de ahí, tuve contacto también con la presidenta, Susana Díaz. Ya hemos tenido reuniones con la Junta de Andalucía. Vamos a intentar abrir una nueva vía de colaboración. Está previsto un nuevo encuentro después del verano. También estoy muy orgulloso de haber reunido a todos los presidentes de las capitales de Andalucía y Jerez. El segundo paso, que podría dar el nuevo presidente, es reunirse periódicamente con los de los consejos de la Archidiócesis. Hemos conseguido llegar a muchos sitios a los que antes no llegábamos por desconocimiento.

-¿Y el peor?

-Indudablemente cuando Adolfo Arenas presentó la dimisión. No sabíamos nada. Tuvimos una reunión, intentamos que lo reconsiderara, pero era irrevocable. Estábamos empezando el mandato. Nosotros presentamos la dimisión con él. Luego tuvimos algún encontronazo debido al motivo de la dimisión dentro de la junta y fueron momentos muy malos que no le deseo a nadie. Lo pasé muy mal. Mi familia también. Era ya diciembre y teníamos encima la renovación de las sillas, el Vía Crucis del Año de la Fe en febrero... Dentro de la casa había muchas dudas y también por parte de los hermanos mayores. Prácticamente no pudimos trabajar. Los dos primeros años fueron malos, pero luego se empezó a ver que trabajábamos con honradez y seriedad. También sacamos adelante los estatutos el primer año y no era nada fácil. Hubo que negociar mucho. Que no son la panacea está claro. Sirven, pero habría que hacerles retoques. Entiendo que mi sucesor se debe meter y readaptarlos una vez que salgan las nuevas normas diocesanas.

-¿Hicieron daño las filtraciones?

-Fueron algo que yo no pude parar. Si no tienes un equipo implicado y comprometido es muy difícil. Es una falta de lealtad. No estoy en contra de la información. Hemos creado una cuenta de Twitter a través de la que se comunican las cosas.

-¿Le hubiera gustado seguir?

-En el Buen Fin, después de cuatro años, muchos no entendían que me fuera. Me jubilé el sábado pasado, me encuentro joven y con ganas de seguir trabajando. Lo primero que he hecho es ponerme en manos de mi hermano mayor del Buen Fin. Él entiende que debo colaborar en el Centro de Estimulación Precoz y así lo haré. En el Consejo vives cosas muy bonitas y te apetece continuar. Si yo hubiera visto que las personas que se presentan no son positivas para el futuro de la institución sí me hubiera presentado. Pero son dos señores que lo pueden hacer estupendamente, como ya han demostrado en sus hermandades. Sí tenía algunos compañeros que han sido fieles y que tenían ilusión por seguir, eso me podría haber impulsado a dar el paso. Pero ya he vivido mi momento y ahora le toca a otro.

-Dice que se ha dedicado en cuerpo y alma al Consejo.

-Para que esto funcionara no había más remedio que dedicarle 10 ó 12 horas al día, como he estado yo haciendo. He sido un presidente que me he remangado y le he echado todas las horas del mundo. He querido estar muy, muy enterado de todo. Así se puede dar un buen servicio a las cofradías.

-¿Va a votar?

-Sí, sí.

-¿A quién?

-Voy a votar en blanco. Los dos serán grandes presidentes. Las que tienen que decidir son las hermandades. En todas las asambleas tengo el voto de calidad menos en la de elecciones. Tengo voz y voto.

-Dijo que los últimos meses de su mandato serían para impulsar el museo de las cofradías. ¿Cómo deja ese asunto?

-Yo fui a Málaga en el Año de la Fe y me quedé maravillado con el magnífico museo que tenían montado. A partir de ahí, con el anterior gobierno y luego con el actual, hemos empezado a trabajar. En primer lugar, hemos estado buscando el lugar idóneo. No me gustaría que este centro de interpretación, más que un museo, saliera del Casco Antiguo. Hemos estado viendo algunos sitios y tenemos que seguir trabajando. Espero que mi sucesor retome el asunto con el mismo cariño que le he dedicado yo. Estamos muy cerca; muy, muy, muy cerca de ultimar el tema y se hará algo precioso. También se podría hablar en el centro del Rocío, las Glorias, las Sacramentales, llegar a acuerdos con los belenistas y montar el mejor Belén en Navidad... Me gustaría que hubiera una visita interactiva también. Intentar también llevar los estrenos...

-¿Confía en que se haga realidad?

-Hemos tenido recientemente una reunión con el alcalde y el delegado de Fiestas Mayores y hemos llegado a una serie de compromisos previos: el Ayuntamiento está estudiando la ubicación y nosotros las necesidades físicas que tendríamos. Como estamos ya al final del mandato tampoco quiero comprometer a la siguiente junta, pero podríamos cerrarlo ya. Se lo vamos a dejar preparado por si estima oportuno que se debe hacer. Tampoco debemos olvidarnos que los ingresos de las hermandades son los que son. Hasta ahora, algunas entidades bancarias nos han ido ayudando, pero las ayudas han bajado al 10% o el 15% de lo que recibían otros consejos. Estamos tocando otras vías de mecenazgo.

-¿La sede está elegida ya?

-No. Para nosotros San Hermenegildo ha estado siempre encima de la mesa. Entendemos que por la ubicación sería ideal. El compromiso con el Ayuntamiento sería meterlo en el circuito turístico, pero acondicionarlo cuesta 1,5 millones de euros. Nosotros no tenemos capacidad para poder acometerlo y seguir atendiendo nuestras necesidades de acción social, cultos o la salida procesional. Tendríamos que buscar alguna empresa que se hiciera cargo y nosotros llegar a acuerdos con ellos. No pretendemos que aquello sea la sede del Consejo, que se mantendría en San Gregorio. Sería una gestión público-privada. Buscamos una empresa que se haga cargo de aquello y lo pueda explotar y nosotros ayudaríamos. Lo que queremos es tener un porcentaje de los ingresos por las visitas que se realicen. Sería un ingreso más para las hermandades que, además, podrían dar a conocer su gran patrimonio. Que todos los sevillanos y los que vengan de fuera puedan disfrutar de la riqueza de las cofradías.

-¿Qué ha pasado en las últimas semanas con la falta de policías para las procesiones?

-Cuando tengo que alabar al Ayuntamiento lo hago, pero ahora ha habido una falta de previsión. Es así. Entiendo el gran servicio de Semana Santa y Feria y comprendo que se hayan gastado los recursos, pero hay algo de cajón: ¿Cómo le puedo decir a una hermandad de gloria que no le puedo prestar un servicio? Que no le pongan policías a la Pastora o al Carmen es como si no se la ponen a la Macarena o al Gran Poder. Es exactamente igual. Las glorias y sacramentales salen cuando tienen que salir. Si no han guardado dinero para esto es una falta de previsión. A mí me duele que todas las semanas digan que ha habido que darle cobertura a 50 ó 30 procesiones. Si hay 46 hermandades de gloria y salen entre mayo y octubre, ¿cuántas salen al mes? No me cuenten películas. Si tienen que darle cobertura a asociaciones, cruces de mayo... esos no somos nosotros. Todas las semanas le damos al Cecop las hermandades que salen para que le presten servicio. De 50 procesiones cada fin de semana, nada. Salen tres o salen cuatro y a esas hay que atenderlas. Las hermandades son las mismas del año pasado o del anterior y tenían cobertura.

-¿Cómo serán las cuentas que presentarán a la asamblea?

-Por primera vez en la historia del Consejo hemos hecho una auditoría. La hemos hecho de los últimos ocho años porque el tesorero es el mismo. Ahí está la documentación. Está hasta el 31 de diciembre de 2015. Y ahora estamos haciendo otra del 1 de enero al 31 de julio. Nos queremos ir con la tranquilidad de que en años de crisis nos hemos gastado infinitamente menos dinero que en años anteriores. Además este año presentaremos que no haya subida en el precio de las sillas. En los últimos cuatro años de Román se subieron las sillas un 14,10%. En los de Adolfo, el 15,10% y en los míos, el 6%. Esto es gestión, buscar recursos fuera, abaratar costes. Hemos dejado la casa totalmente nueva por dentro y por fuera. La ITE estaba pendiente desde 2007. Se ha pasado perfectamente. Estamos acondicionando la parte de arriba porque se ha quedado un salón en el que me gustaría que se montara la biblioteca del Consejo. Hemos llegado a un acuerdo con la Universidad para digitalizarlo todo. También hemos multiplicado el dinero que el Consejo da para acción social y el Proyecto Fratérnitas.

-¿Habrá incremento en las subvenciones?

-Sí. Las hermandades de penitencia van a recibir un poco más. Sin embargo, las de Vísperas recibirán menos porque, aunque tienen más dinero designado, hay una hermandad más. Con respecto a las glorias y las sacramentales, los convenios presentados al Ayuntamiento desde noviembre todavía no se han firmado. Nos los devolvieron porque salió una ley nueva. Inmediatamente hemos adjuntado toda la documentación que nos han pedido y lo hemos presentado de nuevo, pero yo dudo que se firme antes del 30 de junio. Esos dos convenios se incluyen en la subvención de las glorias y sacramentales. Tengo la promesa del alcalde de que está aprobado, así que el año que viene lo cobrarán doble. Lo que no veo bien es que nos lo hayan comunicado en junio cuando lo presentamos, como siempre, en noviembre. Se lo hemos reclamado en muchas ocasiones y ahora ya no podemos reaccionar. El próximo Consejo podría adelantar estas cantidades para que no se vean mermados los ingresos. Es poca cosa, pero para estas hermandades es importante.

-¿Cree que el actual modelo de Semana Santa está obsoleto?

-No lo creo. Puede que nosotros lo hagamos obsoleto. Si las hermandades no colaboran, lo estará. Ahí está el ejemplo este año de la Madrugada. El tiempo está muy medido. Con la configuración actual no se puede hacer grandes cosas. No se puede comprimir más a las hermandades, pero tienen que ser conscientes que tienen un tiempo de paso y lo tienen que respetar. Los días no pueden ser eternos. A mí me hubiera gustado que alguna de vísperas hubiera podido entrar dentro de la nómina, pero como está ahora mismo la Semana Santa es imposible.

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