La procesión de los pies

  • El pie es la parte del cuerpo que más sufre en Semana Santa. Una serie de sencillas pautas ayudarán a prevenir las lesiones de quienes participan o disfrutan de las procesiones

Hay una tradición en Sevilla que dice que si no estrenas el Domingo de Ramos se te caerán las manos. Pues bien, se puede estrenar lo que a cada cual le apetezca, pero nunca los zapatos, ya que entonces en vez de las manos pueden deteriorarse los pies. La licenciada y profesora asociada del departamento de Podología de la Universidad de Sevilla, Aurora Castro Méndez, expone una serie de consejos prácticos a tener muy en cuenta para minimizar el riesgo de lesiones en estas fechas.

La prevención es lo más importante, según explica esta profesional, para mantener un correcto cuidado de los pies. Es conveniente acudir a una revisión podológica con idea de “evitar los problemas serios de salud que puedan derivarse posteriormente en el caso de no actuar a tiempo”.

Especial cuidado deben tener los grupos con mayor riesgo podológico (personas con enfermedades circulatorias o diabetes), quienes deben prestar una especial atención a sus pies en épocas como la Semana Santa, sobre todo los diabéticos “que tienen la sensibilidad de los pies alterada, siendo muy importante una revisión continua, sobre todo en estas fechas”,  explica  la podóloga.

Si va a salir de nazareno y lo hará descalzo es interesante seguir una serie de pautas que le ayudarán para que los pies no sufran más de lo necesario. Desde aproximadamente una semana antes de realizar la estación de penitencia es aconsejable acometer unas friegas con alcohol en los pies, “lo que curtirá la piel y la reforzará preparándola para salir desnuda”.

Nunca hay que lavarse los pies con agua caliente antes de salir, práctica no recomendada en ningún caso. “Los baños prolongados debilitan la piel y favorecen la aparición de lesiones”.  Cuando se van a realizar largas caminatas esta costumbre aumenta el riesgo de ampollas y rozaduras”, incide Castro. Del mismo modo, las uñas no deben estar muy cortadas, esto podría provocar molestias al clavarse en los dedos. “Lo mejor es cortarlas una semana antes de la procesión”, indica la podóloga.

El calzado es muy importante para un nazareno. Es muy recomendable evitar las sandalias siempre que sea posible y la hermandad lo permita: “Sujetan muy poco y causan mucha inestabilidad al pie, por lo que aumenta el riesgo de sufrir alguna lesión”. Lo mejor es llevar zapatos que sean flexibles pero que no opriman el pie, “aunque eso sí, que lo sujeten bien. Si pueden ser de cordones mejor”, agrega.

El uso de un buen calzado es decisivo no sólo para la salud del pie,    sino también para evitar futuros problemas en la espalda. En cualquier caso, es preferible acostumbrarse a ellos dando algún paseo los días previos. Los calcetines, de fibras naturales “para favorecer la transpiración y que no compriman en ningún punto de la pierna para no entorpecer la circulación”.

Los costaleros, por su parte, deben usar principalmente zapatillas de deporte, “que tienen una suela que amortigua el esfuerzo de la marcha y sobre todo de las levantás”. Tampoco es muy recomendable usar zapatillas de esparto, “porque ceden a la larga aumentando el riesgo de sufrir una lesión”.

Por lo que respecta al público en general, si permanece mucho tiempo parado hay una serie de sencillos ejercicios a tener en cuenta: “Ponerse de puntillas para descargar el peso sobre los gemelos, alterar el peso del cuerpo sobre las dos piernas para no cargarse demasiado, o hacer movimientos giratorios sobre los tobillos, nos ayudarán a aliviar la espera”.

Al regresar a casa tras una jornada de cofradías, lo mejor es poner las piernas en alto unos diez minutos. Posteriormente, hay que realizar unos baños de contraste con agua fría y caliente cambiando de temperatura durante siete u ocho veces terminando siempre en el agua fría: “Así se contribuye a aliviar la pesadez de las piernas y pies ayudando a activar la circulación”. Secar los pies cuidadosamente y aplicar alguna crema con propiedades refrescantes es otra actuación recomendada por esta profesional.

Por último, siempre es conveniente realizar un buen masaje desde los dedos hasta el talón. En todo caso, ante cualquier duda o lesión, es preferible acudir a la consulta de un podólogo para evitar males mayores.

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