El contrapunto

Una prórroga llena de emociones

  • Sus llegadas a la Lanzada coinciden con triunfos de sus dos equipos en la Copa de Europa.

Corren como ríos paralelos. No se confunda en su caso el sentido de la palabra devoción, que cada una tiene su asiento. Miguel Ángel Botija salió por primera vez de nazareno de la Lanzada en 1998, y ese año su equipo, el Real Madrid, ganó en Amsterdam la séptima Copa de Europa con el gol de Mijatovic a la Juventus. Miguel Ángel Caballero Hidalgo se hizo hermano de la Lanzada en 2006, año en que su equipo, el Barcelona, le ganó al Arsenal la final de la Copa de Europa.

Sus equipos se enfrentan esta noche en el segundo de sus cuatro duelos, la final de la Copa del Rey. Les cogerá con la cofradía en la calle. "Cuando empiece el partido, estaremos saliendo de la Catedral", estima Botija. El padre del azulgrana es del Madrid. El madridista es el único que ha pisado el Camp Nou "aunque fui a un concierto de U2".

El premio por su penitencia aparece en el nombre de la plaza adyacente a la iglesia de San Martín: plaza de la Europa. Si quieres caldo, dos tazas. Tendrán ocasión de ver a sus equipos el miércoles de preferia y el martes de Feria. Botija y Caballero están empatados a copas de Europa: 1998, 2000 y 2002 el madridista; 1992 -la de Wembley le cogió a Miguel Ángel Caballero gateando-, 2006 y 2009 el azulgrana.

La Lanzada está llena de béticos y sevillistas que vivirán el trance con cierto distanciamiento brechtiano. Miguel Ángel Botija es el pequeño de los tres hijos de un electricista toledano de Quintanar de la Orden que vino a Sevilla por quince días y se quedó. "Vivía donde le llamaban. Tuvimos casa en Alanís, en Écija, donde nació mi hermana, en El Puerto de Santa María, en Lebrija, en Villanueva del Río y Minas". Nació en 1984, el año de Orwell y de la Eurocopa de Francia que lo remite al tiempo en que era placenta. "Mi madre recuerda el 12-1 a Malta embarazada".

Miguel Ángel Caballero Hidalgo, hermosos apellidos para escenificar esta rivalidad con un ascendiente de la ruta del Quijote, es hijo de padre granadino, profesional del frío industrial, y madre malagueña. Nació el 11 de septiembre de 1991. La caída de las Torres Gemelas coincidió con su décimo aniversario. Ese día el Madrid jugó en Roma, preludio de la Copa de Europa que ganó en 2002 en Glasgow con el gol de Zidane. Este azulgrana de la Lanzada estudió ESO en el colegio Julio Verne y hará un módulo de animación de actividades físicas y deportivas.

El madridista es secretario de la hermandad y sale de nazareno en la presidencia del Cristo. El azulgrana es acólito de la Virgen. "Llevo uno de los seis ciriales", en un grupo que completan los dos incensarios, pertiguero y naveta. Cada cual llegó a la hermandad por diferentes conductos. "Al ser mis padres de fuera", dice Botija, informático de profesión, "yo era un cofrade sin hermandad. Me hizo un vecino de mi bloque, en Pino Flores". Caballero fue con Hidalgo (su madre) a ver salir la cofradía "y me gustó mucho". Sus padres se divorciaron y el nuevo compañero de su madre era de la hermandad. "Mi padre es madridista y no cofrade, pero viene a verme en la Lanzada, sabe que me gusta y me ve ahorrando para la papeleta de sitio".

El seguidor del Madrid fue dos veces al Bernabéu: un Madrid-Barça de la Supercopa y un Madrid-Dinamo de Kiev de la Liga de Campeones. El del Barcelona sólo ha visto a su equipo en el campo del Betis "el día que perdimos 3-1 en la Copa". Todos los miércoles del año, excepto en julio y agosto, hay misa de hermandad, con lo que ya están habituados a esos eclipses balompédicos. "Después de la misa, tenemos un bar con televisor en la casa-hermandad".

Recuerdos balompédicos de otros Miércoles Santo. Botija recuerda aquel 19 de abril de 2000 -víspera de la accidentada Madrugada-, el regate de Fernando Redondo en Old Trafford que precedió al gol al Manchester United de Raúl, que vuelve once años después a visitar ese coliseo. El Miércoles Santo de 2006 fue el último que coincidió con la final de la Copa del Rey. Le ganó el Espanyol por 4-1 al Zaragoza. Triunfo que le dio una plaza en Europa que le llevó a la final de Glasgow contra el Sevilla. La última final que disputaron Antonio Puerta y Dani Jarque.

Miguel Ángel Caballero Hidalgo entrena a un equipo de chavales en Pino Montano, en el polideportivo Los Mares. Miguel Ángel Botija ha llegado a jugar en el equipo de fútbol de la hermandad, camiseta roja como la túnica de los nazarenos de La Lanzada, que se enfrentaba a otros rivales del entorno cofradiero. "Los más fuertes eran la Sed o la Esperanza de Triana, donde un año jugó Paquirrín". La hermandad de sus hermanos de padre, los nietos de Antonio Ordóñez, torero rondeño con mando y timón en la capilla de los Marineros.

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