Quien tiene una silla tiene un tesoro

  • Los asientos que se quedan libres cada año apenas superan los 200, mientras se reciben peticiones para 18.000 nuevas localidades

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Como un pase para un palco vip para disfrutar de una hipotética final de la Liga de Campeones entre el Real Madrid y el Barcelona, una entrada para el último Gran Premio del año de Fórmula 1 en el que Fernando Alonso y Sebastián Vetel se juegan el Mundial, un abono para el Metropolitan de Nueva York para asistir al estreno mundial de una gran ópera o unos asientos de primera fila en el Staples Center de Los Ángeles para ver a los Lakers jugar con los Celtics en el último partido de la final de la NBA. Hay pocos asientos más cotizados en el mundo que tener uno en la carrera oficial de Sevilla para ver las procesiones de la Semana Santa. Quien tiene una silla tiene un tesoro. No hay crisis económica que pueda con los abonados, ni subida, por muy por encima del IPC que sea, que deje localidades libres en el recorrido oficial de las cofradías.

Eso, al menos, es lo que arrojan las cifras que cada año maneja el Consejo General de Hermandades y Cofradías. El número de abonados que dejan de renovar sus asientos es prácticamente residual. Este año, sólo se han quedado libres 204 sillas de las casi 35.000 que conforman la carrera oficial. Otros 450 abonados han cedido sus derechos por un año para que el Consejo pueda disponer de estas localidades. Por contra, en la sede de San Gregorio se han recibido más de 5.900 peticiones para ocupar esos asientos, a una media de tres sillas por solicitud. Las cifras hablan por sí solas: harían falta 18.000 localidades más para atender la enorme demanda. Las peticiones también han aumentado respecto a 2010. Ha habido 1.100 más.

Estos números vienen siendo una constante en los últimos años. Los asientos que se quedan libres suelen ser, más o menos, los mismos mientras que las peticiones aumentan cada año. En el año 2009 se quedaron sin renovar 210 sillas y sólo dos palcos de la Plaza de San Francisco. Los abonados cedieron al Consejo 425 asientos y 14 palcos. Las solicitudes recibidas alcanzaban para colocar casi 14.000 sillas más en la carrera oficial.

Hay que remontarse al año 2003 para que el número de asientos que se dejaron de renovar llegaran hasta los 3.000. Ese año hubo 2.267 solicitudes en las que se demandaban 7.157 sillas. El reglamento del Consejo especificaba entonces que se podían pedir hasta un máximo de seis asientos por cada solicitud. También se quedaron libres 2 palcos que el propio Consejo asumió para sus compromisos institucionales.

Algo similar ocurrió dos años antes, en 2001. Entonces fueron 2.500 sillas las que se dejaron de abonar en todos los sectores de la carrera. Las personas que solicitaron estos asientos pudieron disfrutar de buenas localidades en todas las parcelas de cada una de las zonas. Desde la tribuna de la Campana, el lugar más cotizado, hasta la ese año remodelada Plaza Virgen de los Reyes, último lugar por el que pasan todos los cortejos procesionales antes de tomar el camino de regreso a sus templos.

Cada año, el Consejo de Cofradías adjudica las plazas que se quedan libres mediante un sorteo. Los solicitantes pueden elegir las zonas preferentes que les gustaría ocupar. Históricamente, la Campana ha sido el lugar más deseado por los peticionarios de sillas. En 2003, esta zona recibió 3.411 solicitudes de sillas. El segundo lugar más cotizado ha sido la Avenida de la Constitución, seguido de Sierpes y, en último lugar, la plaza Virgen de los Reyes. Los palcos también so muy apetecibles, pero no suele haber ninguno disponible, por lo que se suelen obviar en las peticiones.

Desde el año 2009 se observa un cambio de tendencia en las preferencias de las personas que solicitan sillas en la carrera oficial. La Avenida de la Constitución se ha erigido como el lugar favorito. En 2009, más del 50% de las nuevas solicitudes eran para este lugar. Lo mismo ha sucedido este año. Que la Campana haya dejado de ser el lugar de preferencia tiene una explicación. Las sillas que se suelen quedar libres en este lugar son las de las últimas filas en la plaza del Duque y en la calle Laraña. Apenas hay asientos en la zona 1.

Por sectores, donde menos abonos se dejan de renovar es en la Plaza de San Francisco. Los palcos que se quedan vacíos son pocos y los suele asumir el Consejo. El lugar en el que más sillas se pierden cada Semana Santa es en la Avenida.

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