La tribuna de los 'guiris'

  • Dos cofradías transitaron ayer por el Metropol Parasol ante la mirada de numeroso público.

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Pasó la novedad del Domingo de Ramos, el rodaje del lunes y el paréntesis del martes, pero las setas de la Encarnación se siguen revelando como uno de los lugares más codiciados para ver cofradías. Al menos para los extranjeros y cofrades menos ortodoxos, a los que aún les siguen produciendo urticaria estos champiñones que han crecido junto a la muy sevillana iglesia de la Anunciación. Polémicas y debates urbanísticos aparte, el Metropol Parasol presenta un lleno cada vez que pasa una cofradía por debajo. Y ayer fueron dos: la Sed de Nervión y la del Cristo de Burgos de la vecina parroquia de San Pedro.

Una mirada escrutadora a las escalinatas que dan acceso a la Plaza Mayor denota el tipo de público que allí se congrega para ver pasar los desfiles procesionales de principio a fin. Pantalones cortos, caras de color salmón, mochilas al hombro, cámaras en ristre , plano de la ciudad en una mano y programa de mano, de esos de dudosa fiabilidad, en la otra. Un alemán de impronunciable nombre está apostado con sus tres hijos pequeños y su mujer en el tramo superior de escaleras. En un encomiable esfuerzo para chapurrear la lengua de Cervantes para entenderse con el plumilla, asegura que lo que ha podido ver hasta ahora le ha gustado mucho: "Estamos desde el Lunes Santo. En el hotel nos recomendaron que viniéramos aquí porque era un sitio amplio para ver las hermandades". El teutón, al que le gusta el Metropol Parasol diseñado por su paisano Jürgen Mayer, demanda información al periodista. Pregunta cuándo salen la Macarena y el Gran Poder, "procesiones que me han dicho que son las más importantes" y también cuestiona sobre la previsión meteorológica después de pegarse ayer una buena mojada de la que el periodista tampoco se libró. Advertido de que disfrute de las procesiones de la jornada por las malas previsiones para los próximos días, el guiri y su familia, tras despedirse, aprovechan que aún no ha llegado el Cristo de la Sed a las setas para sacar de la mochila unos bocadillos para reponer fuerzas, que a esa hora el hambre aprieta.

Mientras la banda de San Juan Evangelista de la Esperanza de Triana anuncia la inminente llegada del primer paso de la cofradía, una mirada al corralito de sillas del Plan Palio confirma que la iniciativa no ha gozado de gran aceptación. Sí había ayer algo más de público que el Domingo de Ramos al paso de la Cena, aunque algunas de las 200 sillas dispuesta a los pies del parasol eran aprovechadas por algunos músicos para pegarse una sentaita.

Entre nubes y claros llegó el paso de Cristo a las setas. Mientras el fotógrafo Comas captaba la instantánea, otros foteros, menos profesionales, hacían lo propio. No son guiris, son sevillanos, pero también han elegido este lugar para ver las cofradías. "Yo vine el Lunes Santo para hacer la Redención. Desde aquí arriba se hacen buenas fotos", cuenta Miguel, un chaval de 16 años que carga con el trípode y la cámara durante toda la semana. "Luego las fotos las subo al Tuenti. Me gustaría hacer un buen archivo. Ayer (por el martes) iba a venir a ver a San Benito por aquí pero al final no pudo ser". Todavía le quedan a este joven, si el tiempo lo permite, un buen ramillete de pasos que fotografiar en la Encarnación.

En la parte más alta del parasol, en la Plaza Mayor, hay otra familia que llegó el sábado de Zamora y que se quedará hasta el Viernes Santo: "Nos ha sorprendido mucho la intensidad con la que viven los devotos las procesiones. Creíamos que era todo un poco más festivo".

Así, entre propios y extraños, transcurrió otro día de pasos en las setas.

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