Los Panaderos

La última decepción del Miércoles Santo

  • El público se agolpó en la calle Orfila tras dos horas sin lluvia

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Llevaba más de dos horas sin llover. Había llovido durante todo el día y las cofradías del Miércoles Santo habían decidido, una tras otra, no salir. Hacía mucho frío, pero la calle Orfila se fue llenando de gente. Al principio nadie pensaba que Los Panaderos fuera a salir. A las siete de la tarde, cuando llegaron los primeros y se colocaron ante las puertas de la capilla de San Andrés, ni siquiera habían cortado el tráfico.

Fue cayendo la noche y aumentando la bulla. Cundió la esperanza. "Si hace frío no llueve", decían entre el público. "A ver si se atreven a salir". La Policía colocó las vallas después de que llegara la gente. Prueba de que nadie pensó que la cofradía fuera a salir es que la gente se colocó en la esquina de Orfila y Lasso de la Vega cuando, según el itinerario oficial, la cofradía remonta Orfila hasta ganar la Plaza de San Andrés y la calle Daoiz.

Llegó la hora prevista para la salida, las nueve de la noche. En la calle se pedía silencio. "Schsssss". Cada vez que salía alguien de la capilla era sometido a un interrogatorio. Un guardia civil, un costalero, un músico, el capataz del paso de misterio... "¿Qué pasa? ¿Se sabe ya algo?". Casi media hora después, el hermano mayor le comunica a sus nazarenos que no sale. Fue la última decepción del Miércoles Santo.

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