Sin vallas, más rápida y con muchos más jóvenes

  • La Patrona tardó sólo 75 minutos en dar la vuelta a la Catedral · El Ayuntamiento no impuso restricciones en el recorrido

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La procesión de la Virgen de los Reyes del año 2010 pasará a la historia como una de las más rápidas, sino la que más, de los últimos años. La comitiva se puso en marcha a las 07:30. La Patrona traspasó el dintel de la Puerta de los Palos a las ocho en punto de la mañana, como marca la tradición. Una hora y 15 minutos más tarde, a las 09:15, el paso estaba arriado ante el cancel tras completar la vuelta alrededor de la Catedral, y a las 09:25, la Virgen se encontraba de nuevo en el interior del templo metropolitano tras el desfile de la compañía del Ejército -que finalmente sí interpretó el Marcha Real a la salida- y era colocada en el altar del Jubileo para comenzar la misa estacional oficiada por el arzobispo Juan José Asenjo. Este 15 de agosto también se recordará por la ausencia de vallas en todo el recorrido procesional. El Ayuntamiento, que es el encargado de suministrarlas, carece de ellas. Ya en la celebración del día de San Fernando las utilizadas para delimitar el desfile militar fueron cedidas por el Ayuntamiento de Dos Hermanas, aunque para esta ocasión se ha preferido prescindir de ellas.

La falta de vallas motivó que la procesión de ayer fuera mucho más cercana y se pudiera disfrutar en todo su esplendor. Este hecho también produjo situaciones no vistas otros años. Era mucho más fácil poder acceder a las personas que formaban parte de la procesión, por lo que los típicos saludos se convirtieron en pequeños paseos junto al sujeto que era saludado. Aunque la ausencia de vallas era bien recibida por muchas personas, otras, generalmente las mayores, se quejaban por no disponer de tan necesario apoyo para mitigar el tiempo de espera. En cualquier caso, en la mayor parte del recorrido fueron sustituidas por las sillitas, que ya aparecieron con fuerza el año pasado.

Otra de las grandes novedades de la mañana fue el estreno del arzobispo Asenjo en la presidencia de la procesión. El año pasado, el prelado quedó bastante impresionado con el fervor y la devoción con la que los sevillanos viven la procesión de la Patrona. Monseñor estuvo acompañado tras el paso de la Virgen por el nuevo vicario, Teodoro León; y el predecesor de éste en el cargo y deán de la Catedral, Francisco Ortiz.

A pesar de que este año el Día de la Virgen ha caído en domingo, no se ha notado un descenso de público con respecto a otros años, incluso en algunos puntos del recorrido, como las calles Placentines y Alemanes, se produjeron varias bullas. Tampoco el calor, 24 grados a las 08:00, impidió que miles de sevillanos acudieran a su cita anual con la Patrona.

Un vendedor ambulante de rosarios trataba de hacer su particular agosto cuando los niños carráncanos de la Sacramental del Sagrario, algunos con cara de sueño, llegaban a la puerta del Palacio Arzobispal, en la calle Placentines. Este año, los tramos de la asociación de fieles han sido más numerosos y juveniles de lo habitual. Unos cien menores de 25 años se integraron en el cortejo a instancias del propio arzobispo como preparación del Año Mundial de la Juventud que se celebrará el año próximo.

A las 07:50 llegaron los representantes de la corporación municipal a la Puerta del Perdón para incorporarse a la procesión. La Banda Sinfónica Municipal, dirigida por Francisco Javier Gutiérrez Juan, interpretó en primer lugar la marcha Aniversario Macareno, en homenaje a su autor José Velázquez, miembro durante muchos años de la formación, y recientemente fallecido. La segunda composición, Esperanza Divina Enfermera, también fue en recuerdo de su compositor, José de la Vega, que murió en abril. Todo un detalle. El director, hizo balance una vez concluida la procesión: "La banda está en un gran momento. No me tengo ni que volver. Hemos tocado 8 marchas, porque Rey de Reyes y Corpus Christi duran casi 10 minutos. Una de las que mejor ha funcionado en la calle ha sido Glorias de Sevilla, de Marvizón. La última, La Estrella Sublime, la hemos terminado en el atrio".

Detrás del paso se situó la música de la Subinspección General del Ejército Sur (Suigesur), que finalmente, y tras gestiones de última hora, rindió honores a la Virgen. Es justo romper una lanza en favor de este colectivo musical muchas veces criticado. Disponen de unos recursos muy limitados y de instrumentos, en algunos casos, muy antiguos. Entre las composiciones que dedicaron a la Patrona destacaron Virgen de los Reyes (Abel Moreno), Virgen de la Paz (Pedro Morales), y Estrella Sublime (López Farfán), todas ellas compuestas por músicos militares, y directores del antiguo y recordado Soria 9.

El silencio y el respeto son dos de las notas más características de la procesión de la Virgen de los Reyes, en la que nada es accesorio o está de más, aunque ayer se vió a algunos miembros que organizaban el cortejo conectados con pinganillo en la oreja y walki, algo que se antoja innecesario para una procesión cómoda y de reducidas dimensiones.

El paso tardó sólo media hora en llegar a la Avenida de la Constitución, uno de los tramos más concurridos. A las 08:20 giraba de Placentines a Alemanes bajo la atenta mirada de los turistas recién levantados que no perdían detalle en los balcones del Hotel Eme. A las 08:30, el palio se volvía a la presidencia en la antigua Punta del Diamante. La comitiva fue más rápida que otros años por esta primera parte del recorrido.

Algunas personas comentaban, mientras la Virgen recibía los primeros rayos de sol en la Avenida, el tamaño de los nardos que adornaban el paso de la Patrona: "Parece que están cerrados la mayoría. Huelen muy poco y son pequeños". Alrededor de mil varas llevó el paso de la Virgen de los Reyes en la procesión de ayer.

A las 08:50 el paso llegaba a la esquina de Fray Ceferino, cuando el Metrocentro hacía lo propio en la parada del Archivo de Indias. En la Plaza del Triunfo hubo una merma de público respecto a otros años. En este lugar, la banda municipal interpretó la marcha Virgen de los Reyes Coronada, de José Albero, que sonó por primera vez con tambores y cornetas.

A las 09:25 la Virgen de los Reyes ya estaba dentro de la Catedral. La Marcha Real, interpretada en esta ocasión por la banda municipal, ponía punto final a la procesión de la ausencia de las vallas y la celeridad. Mientras muchas personas buscaban la tostada y el café, otras comenzaban una auténtica lucha para poder entrar en la Catedral y escuchar la misa estacional. En el templo metropolitano las vallas sí que no brillan por su ausencia.

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