La semana santa de...

"Cuando veo a la Encarnación es mi vida la que pasa por delante"

  • Vinculada desde pequeña a San Benito, recuerda cuando su padre y su tío, Gabriel Rojas, la llevaban por la mañana a visitar las cofradías en sus templos

Faltan pocos días para su vuelta. La última vez que estuvo en Sevilla fue para conmemorar el décimo aniversario del asesinato por ETA de su hemano y de su cuñada, Alberto Jiménez Becerril y Ascensión García. En febrero se fue a Italia, donde trabaja, después de haber pronunciado la Exaltación a la Virgen de la Encarnación.

La Semana Santa, para Teresa Jiménez Becerril, es un "cuadro impresionista pintado a trazos por la añoranza, la ausencia y el recuerdo". Siempre en sepia y con la nostalgia como fiel compañera. Sus primeras vivencias le llegan de la mano de su padre, Francisco Jiménez, y de su tío, Gabriel Rojas. Con ellos recorría cada mañana los templos de donde saldrían las cofradías aquella jornada. Fueron sin duda sus maestros en el conocimiento cofradiero.

Ellos, y un balcón. El de la esquina de Sierpes con Sagasta. Todos los años lo tenían para Semana Santa. Allí se dieron cita para ver las cofradías gente de este mundo y de otras artes como Gitanillo de Triana, las hijas de Pastora Imperio y de Lola Flores. Mañana de visitas y tarde de balcón.

Así se pasaban las Semanas Santas de una niñez vivida junto a sus hermanos en la Calzá. No le quedaba más remedio: San Benito día y noche.

Pero no sólo con la cofradía del Martes Santo guarda vinculaciones familiares. "Mi tío Gabriel -añade- tiene uno de los números más bajos de la Macarena, donde se casó mi hermano Alberto y a cuya hermandad estaba muy vinculado". Como manda la tradición, estrenaba siempre algo nuevo cada Domingo de Ramos.

Cuando llegó la adolescencia comenzaron los estudios en el extranjero. Se negó a estar fuera de Sevilla en Semana Santa. Recuerda cómo el año en que se casó tuvo que quedarse en Londres. "Sufrí muchísimo. Esto es lo primero que se echa de menos cuando estás fuera". Siempre en su agenda apunta con letras mayúsculas que es Domingo de Ramos. Menos un año:1998. Aquella Semana Santa la pasó fuera de España, junto a sus hijos, sus sobrinos y su madre. Meses antes habían asesinado a su hermano y a su cuñada. Ese año Alberto no estaría presidiendo los palcos cuando Pilatos presenta al Señor. Todavía se acuerda de cuando su hermano recibió en los palcos a la mujer de Al Gore: "Por entonces no había tanto jaleo con el cambio climático". En 1999 regresó a la Semana Santa. "Fue muy duro. Un palco, la ausencia y mirar siempre al lugar donde se ponían los dos".

Pero, como la procesión, la devoción también va por dentro. "Mi sobrina Ascen cuando vivía en Italia se llevaba todo el tiempo escuchando marchas". Ahora cuenta los días para volver a ver a su Virgen de la Encarnación. Porque, aparte de la fe, "cuando la veo en su paso es mi vida la que pasa por delante, porque la Semana Santa es eso: el referente de nuestra existencia".

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