La voz hecha oración que nace desde el sentimiento

  • angelita Yruela. Saetera y capiller de la iglesia de Santiago

El tiempo decide detenerse cuando canta saetas porque su voz recorre todos los matices de la oración que remata en quejío. Ha librado batallas que le dejaron una juventud de espíritu y la prestancia que le permite ser una de las pocas mujeres capilleres que hay en Sevilla. Un trabajo que le permite estar con sus hijos: Nuestro Padre Jesús de la Redención y la Virgen del Rocío. Ella los vio nacer en su casa, donde se gestó la fundación de la hermandad del Beso de Judas y desde el 26 de septiembre de 2006 cuida que todo esté en orden en la pequeña iglesia de la antigua plaza de Lopez Pintado.

"En el año1954 se empezó a hablar en mi casa de la hermandad de la Redención y en el año 1955 se aprobaron las reglas. Yo estaba metida de lleno en todo este proceso tan ilusionante. Tanto es así que fui la primera que le cantó al Señor de la Redención cuando salió de la Misericordia camino de la sede de la hermandad. Casi entré con ellos aquí y aún no he salido", recuerda Angelita Yruela.

Casi entré con el Señor de la Redención y la Virgen del Rocío en la iglesia de Santiago y aquí sigo"

"Desde que murió mi marido no he vuelto a cantar a los pasos. Con él enterré los balcones y la calle", sentencia. Con 12 años ya cantaba saetas porque se dio cuenta de que era "el único lugar de la Semana Santa donde se permitía participar a las mujeres. En mi casa había siete varones y yo quería participar como ellos de la Semana Santa. Ellos salían de nazareno y yo no. Un día viendo la hermandad de mi familia, que era Santa Cruz, escuché a la Niña de la Alfalfa y me pareció maravilloso. Ese año canté mi primera saeta al Baratillo. Vivíamos enfrente, crucé la calle y le canté delante del paso. A los 14 años mi madre me llevó a ver el Gran Poder en la calle Francos y allí vi el rostro a Dios. Era la Niña del Relojero y, con el paso de los año, fui Angelita Yruela."

La capiller llegó a la iglesia de Santiago casi al mismo tiempo que los titulares de la hermandad. No sólo fue suya la primera saeta que escuchó Jesús de la Redención, sino que tuvo el privilegio de cantar a la Virgen del Rocío por la calle Lanza cuando llegó a la sede de la hermandad y repetir la saeta, 50 años después. "Hacerlo fue un gran orgullo."

El miércoles llevará la saeta a Praga. Será la música que acompañe a la celebración de los Santos Oficios y la Vigilia Pascual en la catedral de la capital de la República Checa. "He cantado a casi todas las hermandades sevillanas. Mi padre me advirtió que el mundo de las cofradías era muy complicado, pero que si se trataba con respeto y sabía comprenderlo es algo que te llega al alma. Es como una familia y, como tal, funciona bien cuando vamos todos a una."

Ahora, la iglesia es su casa. "Aquí me encuentro agusto, conozco a todos los que trabajan en el templo y en la hermandad. Es un orgullo haber sido testigo de primera mano como una hermandad que empezó de cero y que ha llegado al 9,75 por lo menos", asegura. La Redención cuenta con casi cuatro mil hermanos, banda de música, etc. "Todos son mis sobrinos, como yo les llamo. Eran críos chicos y ahora con 20 y 30 años forman parte de la junta de gobierno".

La vinculación entre el Beso de Judas y los Yruela, continúa. "Mi hermano Manolo fue hermano mayor y en la Redención se guarda un gran recuerdo de él. Éramos una gran familia en casa y supimos trasladar ese ambiente a la hermandad", recuerda.

Angelita Yruela vive el día de la hermandad muy de cerca. "Desde que empieza la Cuaresma comienza el ajetreo continuo: movimiento de bancos, cuando llegan los cultos, los traslados a los pasos de la Virgen y el Señor, etc." Un continuo ir y venir de personas que Angelita controla llamando a cada uno por su nombre, porque a muchos los conoce desde incluso antes de nacer.

"Hasta el director espiritual, que es párroco de Guillena, es uno más si hay que mover bancos, o colocar una tarima para los cultos. Es un orgullo que algo que impulsaron mis padres siga hasta hoy en día", reconoce.

Y es que cada año, la hermandad incrementa su patrimonio. Este año saldrá a la calle, ya que la pasada Semana Santa lo impidió la lluvia, el manto de salida de la Virgen del Rocío, a lo que se suma la nueva ropa bordada del apostolado. Quizá, Angelita Yruela, recordará cuando el Señor de la Redención estrenó en el año 19991 la túnica de terciopelo y el mantolín que ella le confeccionó en el año 1991. Y es que, además de saetera, capiller y pregonera, sus manos han contribuido también a la noche mágica de cada 5 de enero con la confección de los trajes de los Reyes Magos de la Cabalgata organizada por el Ateneo.

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