Una prueba de ADN permite detener al autor de una violación junto a Viapol

  • La sangre hallada en la ropa de la víctima coincidía con la de un ladrón de coches

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La Policía Nacional detuvo el pasado martes al hombre que violó a una joven en las inmediaciones del edificio Viapol el día de Navidad de 2006. En la investigación ha sido determinante el papel de la Policía Científica, ya que fue una muestra de ADN la que posibilitó la detención. El presunto violador acababa de salir de prisión cuando cometió la agresión, tras cumplir una condena anterior precisamente por delitos de tipo sexual.

Los hechos ocurrieron sobre las siete y media de la mañana del 25 de diciembre de 2006. Una joven que esperaba el autobús frente a Viapol para dirigirse al hotel del centro en el que trabajaba fue abordada por un hombre que la sorprendió por la espalda, la cogió del cuello con una mano y le tapó los ojos con la otra. La tiró al suelo dándole un fuerte empujón y la amenazó con matarla. Luego la arrastró hacia unos matorrales cercanos a una obra y la violó varias veces oral y vaginalmente.

La víctima logró escapar aprovechando que el agresor se había separado unos metros para orinar. Sin embargo, la joven no había conseguido ver el rostro de este hombre con claridad y no pudo aportar una descripción fiable a la Policía. Los agentes sí hallaron restos de sangre del agresor en la ropa de la mujer, pero no pudieron dar con el violador en un primer momento. El ADN, en cambio, sí quedó archivado en la base de datos de la Policía.

La investigación entró en punto muerto y la Policía esperaba que el agresor reincidiera para poder atraparlo. Pero no volvió a hacerlo, o al menos no consta ninguna denuncia más por este tipo de delitos cuya autoría se pueda imputar a esta misma persona.

Meses después de la violación, la Policía detuvo a un hombre como presunto autor del robo de un vehículo. La nueva Ley Orgánica para la creación de archivo de perfiles de ADN, que entró en vigor el año pasado, permite que a cualquier detenido se le tomen muestras de su perfil genético. En este caso los policías examinaron la saliva del autor del robo y mandaron las pruebas a los laboratorios de la Policía Científica.

Fue aquí donde, cruzando la información genética de este detenido con la existente en los archivos, se esclareció la violación de Viapol. El ADN del autor del robo de vehículos coincidía plenamente con el de los restos de sangre que había en una de las prendas de la víctima. A partir de ahí sólo quedaba buscar de nuevo a este hombre, que ya estaba en libertad tras el robo del coche. La Policía lo localizó el martes y el miércoles fue puesto a disposición del juez, que lo envió a prisión preventiva.

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