Advierten del deterioro de la atención sanitaria por las agresiones

  • Los expertos consideran que los ataques conllevan una medicina "complaciente"

La violencia en la sanidad deteriora la calidad de la práctica profesional, favorece "la aparición de una medicina de tipo defensiva" y alienta en los profesionales "una postura complaciente con las demandas, muchas veces inapropiadas, de los pacientes".

Esta es una de las conclusiones de la mesa redonda celebrada ayer sobre la violencia en la sanidad, organizada por la Unión Profesional Sanitaria de Sevilla (UPSS) que integran los colegios profesionales de la provincia de dentistas, enfermeros, farmacéuticos, fisioterapeutas, médicos y veterinarios.

El consejero de Derecho Penal del bufete Montero-Aramburo Abogados, José María Calero Martínez, destacó que las agresiones a profesionales sanitarios se deben de afrontar "desde la revisión profunda del funcionamiento y estructura del sistema sanitario".

En relación con las medidas tomadas desde el Colegio de Médico de Sevilla, su presidente, Carlos González Vilardel, explicó que la institución colegial "es pionera en la implementación de un protocolo de actuación contra las agresiones. Nosotros ofrecemos esta asistencia desde 1999. Les brindamos asesoramiento y defensa jurídica, atención individualizada y confidencial".

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