Los invisibles

"Alfonso Guerra pagó la fianza para sacarnos de la cárcel a Pepote y a mí"

  • Dirigió con su hermano Alfonso Eduardo la Bienal de Flamenco del 86. Profesor en Coria, Écija y Camas, vivió el cambio político en primera persona y revolucionó la enseñanza de la Lengua

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COMPARTIÓ amistad con Felipe, calabozo con Borbolla y Guerra pagó la fianza para que lo sacaran de la cárcel. José María Pérez Orozco (Montellano, 1945) catedrático de Literatura, es el Gorrilla en la Venta Bovito.

-¿Se vino por el dolmen?

-En realidad, me vine por una etimología de la palabra Aljarafe en un texto de Edgar Allan Poe. Una historia de astronomía árabe a partir de un cometa, A-Xaraf, mitad azul y mitad rojo, la simbología en casi todas las culturas del cielo y del infierno. Los árabes eligieron este enclave porque estaba entre el cielo y el infierno.

-No lo mejora ningún promotor...

-Lo del dolmen no es ninguna tontería. Un dolmen equivale a una catedral, no a una iglesia. No se conoce una ciudad que tenga dos catedrales y aquí puede que hubiera cien dólmenes. En el primer gran plegamiento, lo primero que sale a la superficie de lo que hoy es España es Andalucía Occidental y algo de Galicia.

-¿Y qué tiene que ver todo esto con la Literatura?

-Todas las civilizaciones nacen en la vega de un río. Vega es la palabra más antigua del idioma español. Bai-ka, junto al río, vocablo preibero. La vega supone comunicación rápida y abundancia de todo. Aquí abunda el metal. Vienen a por puntas de flecha. Y los que las hacen son riquísimos. Esto era como Suiza. A Suiza no le hacen falta murallas ni ejército, porque allí está el dinero. Lo mismo pasaba con Tartesos.

-Enseñanza y campo. ¿De la escuela de Juan de Mairena?

-Más bien de la Institución Libre de Enseñanza. De Ginés de los Ríos y la versión católica de Manuel Siurot que me inculcó mi padre.

-¿Qué recuerda de la Bienal de Flamenco que dirigió con su hermano Alfonso Eduardo?

-No volvimos a trabajar juntos. A él no lo tragaba la izquierda porque decían que era de derechas y a mí no me tragaba la derecha. En esa Bienal recaudamos más que en las tres bienales anteriores.

-Kiko Veneno es vecino suyo en Valencina. ¿Estuvo en aquella Bienal?

-En los 28 espectáculos que programamos sólo pusimos flamenco. Hicimos un corte del flamenco como si fuera un salchichón. Nada de guitarras de Armenia.

-¿Camarón les dio plantón?

-No, qué va. Hizo un mano a mano con Lebrijano en San Telmo.

-Antes de que llegara Chaves...

-Una noche se cayó un zapote de Colón, un árbol que se desgaja mucho. Menos mal que cayó en la furgoneta de producción. Utilizamos el Alcázar, el cine Emperador, el hotel Triana, donde una noche fue la apoteosis con el Beni de Cádiz vestido de marisquero.

-¿Dónde inició la enseñanza?

-En Barbate cuando era Barbate de Franco. El primer día de clase la mitad de los niños entraron por la ventana. Macondo se quedaba chico. Los fines de semana tocaba con el conjunto local, los Tenderly. Pasamos de Palito Ortega a los Moody Blues. De Barbate a Palma del Río. Estábamos organizando el Partido en Córdoba, Felipe y Guerra venían a dormir a mi casa.

-¿La Lengua es divertida?

-He llevado a los chavales a ver nacer los sapos en una charca. Sabían que para ir de excursión había que aguantar la clase del Sustantivo. La Lengua es algo vivo. Hice un concurso que se llamaba Te tomo la palabra. Iba por toda España con 35 preguntas a los mejores lingüistas. A don Emilio Alarcos lo conocí en una sidrería de Oviedo, entre sus alumnos, antes de agradecerle al día siguiente que aprobé las oposiciones porque me tocó su libro La Fonología de las consonantes.

-¿Siempre fue fiel a las clases?

-Cuando me destinaron a Écija, estuve seis meses porque hice para Televisión Española el programa Caminos Flamencos. 13 programas, pero sólo hicimos 12. El de Mairena quedó inédito.

-Y eso que gobernaba Felipe, amigo y admirador de Mairena.

-Es que ésos no son mis caminos.

-¿Qué caminos recorrió?

-Muchos. A Chocolate lo llevamos a un auténtico café cantante minero de La Unión. Lo utilicé como actor. Caminando por el desierto, era Sitting Bull. Para que cantara unas tonás carceleras lo llevamos al penal del Puerto.

-¿El maestro aprende?

-Emilio Alarcos me decía que el español lo hablarían bien algunos analfabetos, que los demás usamos clichés. José el de la Tomasa nunca fue a la escuela y aprendió por los letreros de las tiendas.

-¿La política es pasado?

-Tenía el carné colorado con el número 17. Felipe tenía el 8. Volvía de Francia, de Pau, con Pepote, y al día siguiente nos detuvo la Policía. Cinco días en el calabozo de la Gavidia en estado de excepción. En Ranilla estuvimos tres horas, porque Guerra pagó una fianza de 175.000 pesetas. Yo entré en la cárcel diciendo "por fin libre", porque donde no se es libre es en un calabozo. Buscaban la máquina de imprimir El Socialista.

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