L Nueva etapa para la industria naval

Astilleros de Sevilla bota su primer barco tras el proceso de privatización

  • La compañía, adquirida por Astilleros de Huelva a finales de 2006, tiene carga de trabajo hasta 2010 · En 2008 iniciará la construcción de dos buques de apoyo a plataformas petrolíferas

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El negocio de Astilleros de Sevilla empieza a tomar buen rumbo. Ayer, la compañía botó su primer barco tras ser adquirida por Astilleros de Huelva a finales de 2006, un buque diseñado para el transporte de mercancías que ha supuesto 600.000 horas de trabajo. Se trata de uno de los tres barcos que fueron contratados por Astilleros de Huelva para el grupo danés Clipper y que saldrán finalmente del puerto de Sevilla.

Esta semana ha sido clave para el astillero sevillano porque el martes inició la construcción del primer barco que ha sido contratado directamente por la compañía en su nueva andadura, un buque para el transporte de vehículos y pasajeros encargado por la compañía finlandesa Viking Line. Además, a finales del presente ejercicio entrarán en vigor dos nuevos contratos ya firmados con otra naviera extranjera, para la que el astillero sevillano construirá sendos barcos supply. "Serán dos buques de apoyo a plataformas petrolíferas", avanza a este diario el presidente del comité de empresa de la compañía, Gregorio Mora, quien detalla que los trabajos arrancarán en abril de 2008 y que ambos barcos supondrán, en conjunto, unas 600.000 horas de trabajo para el astillero.

La compañía recupera así el esplendor de antaño, al tener carga de trabajo hasta 2009 y parte de 2010. Es más, se ha visto obligada a rechazar encargos por falta de capacidad. Lo curioso, a juicio de Mora, es que lo haga ahora y no cuando todavía era una empresa estatal. "Tal vez porque es más fácil cerrar un astillero si no tiene carga de trabajo", lamenta.

Comienza, por tanto, una nueva etapa para esta industria sevillana, que aviva las expectativas de futuro de los jóvenes que acaban de incorporarse a la plantilla. Los más veteranos, en cambio, que han vivido varias reconversiones y un proceso de venta, se muestran más cautos y prefieren esperar a ver cómo evoluciona la carga de trabajo. Y es que, como apuntan, "no es fácil acostumbrarse a trabajar para una empresa privada".

Con recelo o si él, lo cierto es que la plantilla al completo de Astilleros esperaba con ilusión la primera botadura tras años de incertidumbre. Este primer buque, que se lanzó a media mañana al Guadalquivir, será entregado a la naviera en marzo de 2008; en pocos días llegará a las instalaciones de los astilleros el segundo de los barcos para Clipper, procedente de las aguas de Huelva; y para el mes de abril está prevista la botadura del tercero, que se construye actualmente en los terrenos de la Autoridad Portuaria de Sevilla y para el que aún no hay fecha de entrega.

Aunque en un primer momento, Astilleros de Huelva se ha encargado de dotar de carga de trabajo a la empresa sevillana, el objetivo de la compañía es diferenciar la actividad de ambos astilleros de forma que se complementen para aprovechar el buen momento que atraviesa el sector. Y es que, como afirma Mora, "hay un boom en la construcción naval, y dado que los mercados asiáticos, con los que no podemos competir, están saturados, el resto nos repartimos el trabajo que no pueden afrontar".

Astilleros de Sevilla parte de una posición privilegiada porque, según el presidente del comité, "se ha fraguado un nombre en el extranjero". Pero se ha encontrado con un obstáculo en esta nueva andadura: la falta de personal cualificado, lo que ha obligado a la compañía a contratar profesionales extranjeros.

Mora echa una mirada atrás y recuerda que en el proceso de venta del astillero se prejubilaron 144 trabajadores, por lo que tras su privatización la compañía arrancó con sólo 180 empleados en plantilla. "Cerrar una empresa es fácil, lo difícil es que después de que intenten clausurarla vuelva a trabajar al mismo ritmo", critican algunos de los trabajadores.

Ante la necesidad de profesionales, la compañía solicitó a la Junta de Andalucía que impartiera cursos de formación. En concreto se programaron nueve, con un límite de participación de 15 jóvenes en cada uno y con el compromiso de contratación, por parte de Astilleros, del 60 por ciento; el resto del personal sería absorbido por la industria auxiliar, en la que actualmente trabajan entre 850 y 1.000 personas, dependiendo de la carga de trabajo. De estos nueve cursos acaban de terminar tres, por lo que a primeros de año se incorporarán a la plantilla de Astilleros 27 personas. Además, la compañía cuenta con 16 aprendices y con otros 30 profesionales con contratos por obras.

A los seis cursos restantes, que tendrán una duración de seis meses -igual que los que acaban de culminar-, se sumará, a principios de 2008, la nueva Escuela de Empleo para el Sector Naval, que acogerá a un máximo de 18 personas cada año. En este caso también existe compromiso de contratación por parte de la compañía, pero del 50 por ciento. "No obstante, cabe esperar que el resto del personal especializado pase a formar parte de la industria auxiliar, ya que, si todo va según lo previsto y no baja el ritmo de contratación, en los astilleros trabajarán entre 1.500 y 2.000 profesionales" (incluyendo la industria auxiliar), detalla el representante de los trabajadores.

La escuela se ubicará en las instalaciones de los propios astilleros, donde hoy son numerosos los casos de padres e hijos que trabajan juntos. Además, el sector naval sevillano abre sus puertas a la mujer, como lo prueba el hecho de que tenga preferencia en los cursos. Según Mora, pese a ser un trabajo "duro", ya empiezan a registrarse solicitudes femeninas.

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