El Ayuntamiento abre un expediente al servicio de alumbrado público

  • El Consistorio admite que alguien no midió o que midió mal la altura de las luces de Navidad en Felipe II y anuncia una investigación para depurar responsabilidades

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El Ayuntamiento admitió ayer que no midió la altura del alumbrado navideño de la avenida de Felipe II o lo hizo de forma errónea, de manera que hasta tres carrozas de la Cabalgata de los Reyes Magos no pudieron sortear las luces de Navidad. Tuvieron que ser los Bomberos los que posibilitaron que el cortejo de la ilusión pudiera seguir adelante descolgando el rótulo luminoso que impedía el paso de las carrozas, en una operación que generó un retraso de una hora y media al inicio del desfile y el consiguiente enfado de los cientos de miles de ciudadanos que se habían echado a la calle para ver el desfile.

Ayer, un día después de la salida de la Cabalgata, era el turno para los análisis más sosegados y para conocer qué pasó exactamente con esas bombillas que tiraron por tierra la imagen del cortejo de la ilusión sevillano. Eso, sin embargo, aún es un misterio. Desde el Ayuntamiento sólo se contemplan dos posibilidades: que el encargado de medir la altura de las luces navideñas no lo hiciera o que lo hiciera mal, posiblemente desde un ángulo erróneo y no totalmente perpendicular con el suelo. Ambas opciones apuntan a un mismo culpable: el servicio de alumbrado público municipal, dependiente de la nueva delegación conocida con el nombre de Infraestructuras para la Sostenibilidad, que preside el portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos.

Fuentes municipales explicaron ayer a este periódico que el Ayuntamiento tiene previsto abrir una investigación interna para tratar de conocer la causa exacta de este incidente. De ahí que el propio Torrijos haya encargado ya la apertura de un expediente sobre el suceso con la intención de depurar responsabilidades entre la empresa concesionaria del servicio de alumbrado público, llamada Piamonte.

Lo que sí parece claro es que tanto el Consistorio como el Ateneo, que organiza la Cabalgata, tenían la comunicación de que se había medido la altura de todos los adornos navideños que había en el recorrido del cortejo. Así lo expresaron ayer a este periódico fuentes del Centro de Coordinación Operativa (Cecop) del Ayuntamiento y también del Ateneo. También lo expuso así el propio director de la Cabalgata, Juan Ortega, en la rueda de prensa de presentación de la misma.

El Ateneo había comunicado al Consistorio que la altura máxima de los tronos era de 5,80 metros y el Ayuntamiento colocó las luces a seis metros, según explicó ayer uno de los organizadores del desfile, Anselmo Valdés. En teoría todo correcto. En la práctica uno de los adornos estaba más bajo de esa altura.

Tres de las carrozas -la de Alicia en el país de las maravillas, la del Mago de la Fantasía y la del Rey Melchor- eran bastante más altas que las luces navideñas y aquello provocó un retraso de hora y media al inicio del recorrido. La Cabalgata salió adelante gracias al trabajo de los Bomberos, que primero con una pértiga y después descolgando completamente el panel de luces, lograron retirar el obstáculo. Mientras, un equipo de alumbrado público revisaba sobre la marcha el resto del recorrido.

Los responsables de este servicio estuvieron presentes en las reuniones previas a la Cabalgata organizadas por el Cecop y todas las entidades implicadas dieron por hecho que las luces estaban elevadas a un nivel suficiente. El dispositivo diseñado por el Ayuntamiento para el cortejo de la ilusión estaba formado aproximadamente por 600 personas. Ninguna de ellas revisó la altura de las luces de Navidad antes de que salieran las carrozas. Ninguna de ellas, tampoco, avisó a los que desfilaban en el cortejo de la existencia del obstáculo y del motivo del retraso.

La delegada de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro, admitió ayer en la cena con los Reyes Magos que hubo un fallo de alumbrado público y anunció que ha pedido una reunión del Cecop para analizar cuál fue el problema y por qué "se hicieron las cosas a la carrera y en el último momento". El presidente del Ateneo, Enrique Barrero, explicó que "tiene que haber algún responsable porque se trata de algo muy previsible que no se miró bien".

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