El Ayuntamiento prohibirá por ordenanza las ‘botellonas’ en la Feria

  • Un nuevo precepto en la actual normativa permitirá a la Policía Local disolver las concentraciones en el real. Las sillitas plegables quedarán prohibidas en muchos lugares estratégicos durante la Semana Santa

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El verano es el tiempo idóneo para planificar las Fiestas Mayores del año siguiente. Así lo entiende el gobierno local, que ayer mismo anunció que prepara una modificación de las actuales ordenanzas reguladoras de la Feria de Abril  para prohibir la celebración de botellonas en las calles del real. Las delegaciones de Fiestas Mayores y de Convivencia y Seguridad no quieren demorar más la toma de medidas para erradicar un problema que aumenta con los años. Los responsables políticos de ambas delegaciones, Rosamar Prieto-Castro y Alfonso Mir, no tienen claro si el nuevo precepto hará alusión expresa a la ingesta de alcohol en la vía pública o si limitará el tiempo de permanencia en grandes reuniones en vías que son consideradas de evacuación, como los alrededores de la portada o la calle Costillares, la más próxima a la popular calle del infierno, que son las dos zonas preferidas por los jóvenes para organizar las botellonas. Lo que tienen claro, por el momento, es que el nuevo precepto será un instrumento suficiente para que los agentes de la Policía Local puedan intervenir con eficacia.

Mir considera que no se trata tanto de prohibir que se beba alcohol, sino de evitar la concentración de masas de público en sitios clave que suponen un obstáculo para los vehículos de emergencia. La ordenanza vigente impide, por ejemplo, que los usuarios de casetas saquen a la vía pública sillas y mesas, no sólo por una razón de estética, sino para que no haya impedimentos para el tráfico peatonal o los servicios de Policía o Bomberos si fuera necesario.

El mismo concejal admitió que habrá excepciones, como la noche de la prueba del alumbrado, cuando el público se concentra masivamente en los aledaños de la portada. “Pero se trata de un período de veinte minutos, no más, lo cual no es preocupante. Lo que no podemos seguir admitiendo –añadió– es que zonas de evacuación como son la portada o la calle Costillares estén permanentemente bloqueadas por las noches. Tampoco permitiremos botellonas en la calle Pascual Márquez, por poner un ejemplo. Debe quedar claro que la Feria no es para hacer botellonas. Hacerlas supone un peligro, un riesgo en toda regla”.

La concejal de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro, aludió a los orígenes históricos de la principal fiesta laica de la ciudad para justificar las medidas en proyecto: “La Feria ha estado ciento cincuenta años sin botellonas y así debe seguir. No es un problema de estética, es de seguridad. No sé ahora mismo cómo redactaremos el nuevo artículo de la ordenanza, pero está claro que la botellona se considerará un obstáculo”.

La última gran medida tomada por el Ayuntamiento para mejorar la celebración de la Feria de Abril fue el establecimiento del numerus clausus en el paseo de coches de caballos, de tal forma que las licencias se reparten para martes, jueves y sábado, o para miércoles, viernes y domingo, así como se ejerce un control de calidad de los carruajes en la misma portada todos los días.

Las dos delegaciones competentes en la materia preparan también un plan de seguridad para la Semana Santa a partir de 2010. El Centro de Coordinación Operativa (Cecop), fundado a raíz de los sucesos de la Madrugada de 2000, es el encargado de su elaboración. Una de las novedades de ese plan será la prohibición de instalar sillitas plegables en determinadas calles o zonas sensibles desde el punto de vista de la seguridad. Los agente de la Policía Local se incautaron de 2.500 asientos de estas características la pasada Semana Santa, lo que revela la importancia de atajar un hábito que dificulta el deseado y lógico trafico peatonal, así como  las posibles vías de evacuación en casos de emergencia.

La diferencia con respecto a las botellonas de la Feria es que en este caso no se dictará una ordenanza, pues ambos concejales consideran suficiente el plan de seguridad que prepara el Cecop para que los agentes puedan conminar al público a levantarse y plegar las sillas cuando se trate de lugares donde se haya dictado la prohibición expresa. La Semana Santa,  al celebrarse en gran parte del mapa de la ciudad, no es susceptible de ser regulada por medio de una ordenanza, como sí ocurre con la Feria, cuyo escenario es mucho más restringido.

Todo indica que el entorno de la carrera oficial (Tetuán, Velázquez, Plaza del Duque, etcétera) y lugares especialmente masificados (Plaza del Salvador, San Eloy, Arco del Postigo, Plaza del Triunfo, Cuesta del Rosario, Plaza del Pan, Plaza de la Alfalfa, etcétera) formarán parte del callejero que habrá de estar necesariamente libre de cualquier tipo de obstáculos. Prieto-Castro aseguró ayer que la Semana Santa de 2009 ha demostrado que la intervención de la Policía Local en este asunto está más que “justificada”, pues recordó los casos de cofradías que encontraron dificultades para avanzar por sus itinerarios: “Aquí pasa como con la Feria, que determinadas zonas no pueden estar permanentemente bloqueadas por las conocidas popularmente como sillitas de los chinos. La pasada Semana Santa nos encontramos con sillas no sólo en las aceras, sino en las zonas centrales de muchas plazas, cuyos usuarios se quedaban permanentemente en el sitio. Eso no puede ser de ninguna manera. De hecho, hemos recibido muchas quejas de ciudadanos en la Delegación de Fiestas Mayores. No es que vayamos a quitar las sillas porque no nos gusten, no se trata nuevamente de una cuestión de estética, sino de una cuestión de seguridad y de movilidad. Esta ciudad se ha caracterizado siempre en Semana Santa por el saber moverse de la gente en una bulla. Y así debe seguir siendo”.

El plan que elabora el Cecop no incluirá la posibilidad de sancionar a los usuarios de sillas plegables en zonas sensibles o de evacuación. Mir y Prieto-Castro descartaron que la Policía Local cuente para 2010 con instrumentos coercitivos para hacer cumplir las directrices en la materia. La Policía Local se limitará a invitar a los usuarios a plegar el asiento. Mir fue tajante a este respecto: “No se trata de multar a la gente, ni de aplicar la ley antivandálica. Se trata de que no haya obstáculos. Y lo haremos como sea”.

La Delegación de Fiestas Mayores iniciará en otoño una negociación con el Consejo de Cofradías para tratar la renovación del convenio de cesión de la explotación de la carrera oficial. Una de las reformas más importantes que condicionarán esas conversaciones será la necesidad de potenciar la seguridad en el itinerario obligado para las cofradías. Las vías de evacuación, las medidas de los pasillos, el acceso de los minusválidos y otras son algunas de las importantes cuestiones pendientes, pues el Ayuntamiento exige que la carrera oficial se adapte a la normativa de seguridad sobre espectáculos públicos con más de 20.000 asistentes.

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